Alemania disputa su Copa a partido único con prórroga y penaltis en ese mismo día, mientras Inglaterra tiene partidos de desempate hasta las rondas finales. Francia abre su competición a cualquier equipo, y así hemos podido ver este fin de semana a un club de San Pedro y Miquelon. Era hora de que España volviese a un torneo así, uniendo la resolución de la eliminatoria “aquí y ahora”, con prorroga y penaltis, como en Alemania, y con la oportunidad de participar para equipos muy modestos, que tienen una oportunidad, aunque sea pequeña, de enfrentarse a un club de primera división en su estadio y vivir una jornada especial, eso que los ingleses llaman “la magia de la FA Cup”.

Los grandes eran reticentes al formato de partido único, la Federación también y las televisiones suelen preferir la competición a doble partido: cuanto más se pueda televisar al Madrid o al Barcelona, mejor. Ese sistema protege a los grandes. Ni Barcelona, ni Madrid ni Atleti iban a caer eliminados en esta ronda si tuviesen un partido de vuelta la semana que viene. Todos estos partidos que hemos visto disputados hasta el final, con prórrogas y hasta penaltis hubieran sido intranscendentes. En el partido de vuelta los equipos de Primera hubieran remontado.

El sistema no es totalmente nuevo. Ya se usaba, y tuvimos resultados como una derrota del Madrid de Del Bosque en Toledo el mismo día que el Barcelona también perdió en un campo de similar categoría. Esto nos llevó a un par de finales “decepcionantes” para aficionados neutrales y audiencia de televisión: Betis-Osasuna y Mallorca-Recreativo. Esos clubes y esas 4 aficiones merecían más respeto y que la ocasión se vendiera como el acontecimiento que siempre es en Inglaterra, juegue quien juegue la final.

Una parte que siempre ha sido un problema para darle importancia a la Copa es el habitual sainete de la fecha y sede de la final. Personalmente me gustaría una especie de final a 4, donde una ciudad o dos son elegidas sede de las semifinales y la final (Gijón y Oviedo, Vigo y La Coruña, Granada y Málaga…). Esta temporada tenemos la semifinal a doble partido y ese puede ser un obstáculo demasiado alto para los equipos que vayan pasando rondas si se encuentran al Madrid o al Barcelona.

Para la mayoría de los clubes esta versión de la Copa es una oportunidad mayor de ganar aunque también de caer eliminado antes. Del mismo modo que ha caído el Atleti, ha caído uno de los clubes que podrían tener más opciones de ganar la competición en este formato, el Betis. El Athletic, por ejemplo, ha sobrevivido y ve un rival de su nivel y otro, sobre el papel, más fuerte, ya eliminados. Me parece positivo abrir la competición a mas clubes; los grandes tienen la Liga para demostrar que durante una temporada completa son el mejor equipo. La Copa del Rey no trata descubrir a ese equipo, es una competición diferente y no necesita del doble partido.

Hasta ahora, la Copa del Rey era una réplica de una competición europea: además de jugar en casa y fuera, incluía la regla de goles a domicilio como factor de desempate. El esfuerzo para ganar la competición era parecido al necesario para ganar una Copa de Europa o una Europa League. Si, por ejemplo, la Real o el Athletic querían ganar el trofeo deberían deshacerse al menos de 2 rivales del tamaño del Madrid, Barcelona, Atlético, Sevilla o Valencia. El Tottenham no lo tuvo mucho mas duro para llegar a la final de Madrid la pasada temporada y, desde luego, ni Arsenal ni Chelsea tuvieron esa exigencia para llegar a la final de la Europa League. Por ese esfuerzo necesario, como aficionado del Madrid, la Copa no merecía la pena en comparación con Liga y Copa de Europa. Es el tercer torneo en importancia, pero a una distancia considerable de los otros dos.

Los grandes mantienen ciertos beneficios, suponiendo que Madrid y Barcelona y posiblemente el Atleti se van a clasificar casi siempre para la nueva Supercopa. Se ahorran una ronda y entran en el sorteo contra los clubes de las categorías más bajas. Se puede leer como un premio para ellos (Ibiza, Unionistas y sobre todo la Cultural habrán estado felices con un día especial) y también como una forma de contentar a los grandes y casi garantizar que pasen una ronda más, lo cual también mantiene a las televisiones interesadas.

Ya que he mencionado la Supercopa y que también estrena formato, dejemos un par de reflexiones. Además de lo inoportuno de la sede, como ya hemos comentado en diversos artículos en A la Contra, creo que el sistema de 4 equipos es mejor y da al torneo un poco más de empaque (solo un poco) que el anterior torneo veraniego, pero la lista de invitados no es la correcta. Al campeón de Liga y el de Copa, yo añadiría al campeón de Segunda División y luego al equipo local (español, naturalmente), que pediría ser sede durante la temporada anterior, parecido a lo que hace la ACB, o al defensor del título. Si no hay más remedio, entonces se completa la participación con la clasificación de la Liga.

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