Hoy en día, el llamado West North Derby, el Liverpool-United, es realmente el Derby de Inglaterra, su Madrid-Barça, su Inter-Juve. Como en todos esos casos, y estén como estén los equipos en la clasificación, es la fecha más señalada del calendario y el partido con el que las televisiones se quieren quedar.

La rivalidad va más allá del número de ligas ganadas, auténtica obsesión de Ferguson, que sólo se retiró cuando dejó al United con ventaja de 20-18. El Liverpool puede contraponer 6 Copas de Europa contra 3. La curiosidad en este duelo es que en muy pocas ocasiones se han disputado estos títulos cara a cara. En la época de Ferguson, el Liverpool casi nunca fue el rival más duro, honor que ha correspondido a clubes como Arsenal, Chelsea, Newcastle, Blackburn o Leeds United. De la misma forma que en la mejor época del Liverpool de Klopp, el United es un actor de reparto, aunque con el suficiente protagonismo como para ser el único club inglés en arrancar un empate.

La rivalidad entre Liverpool y United se inicia con la rivalidad entre las ciudades. Durante el siglo XVIII, Manchester era la ciudad más poblada de las dos, pero la revolución industrial ofrece a Liverpool, por su condición de puerto, la posibilidad de desarrollarse a través de la fabricación de productos de algodón. Esa salida al mar y al comercio permite a Liverpool crecer y recibir la etiqueta de “segunda ciudad del imperio británico”. Como curiosidad, hoy en día Birmingham es considerada la segunda ciudad de Inglaterra.  El desarrollo de Liverpool, y del país en general, llevó a desarrollar el primer ferrocarril entre ciudades del mundo entre Liverpool y Manchester, separadas por 56 kilómetros. Para facilitar aún más el transporte de materias primas para las industrias se crearon dos canales navegables. La enemistad entre las ciudades surge cuando, aprovechando los canales, la confederación de comerciantes de Manchester sufraga la creación de su propio canal y evita los costes del puerto de Liverpool. Este nuevo canal contó con la oposición de los políticos locales en Liverpool y creó conflictos entre los trabajadores del puerto de Liverpool y los de las fábricas en Manchester. Posiblemente el capricho del fútbol emparejando al Liverpool y al Newton Heath (antiguo nombre del United) en un play-off por la permanencia, tres meses después de la inauguración del  canal en 1894, cimentó una rivalidad que llega hasta hoy. Por cierto, el Liverpool ganó el partido.

Tras la II Guerra Mundial, Liverpool perdió su posición de entrada al comercio internacional, mientras el Reino Unido buscaba autoabastecerse de sus propias minas de carbón del interior, lo que colocaba a Manchester, por su geografía e infraestructuras, en posición de centro de distribución a otras ciudades.

La hostilidad entre las ciudades ha existido en todos los ámbitos, desde la influencia política a la cultural. Una rivalidad especialmente particular es lo musical. Manchester puede poner sobre la mesa, y en tiempos más recientes, un panorama musical mucho más activo, pero su tradición es más un caso de cantidad sobre calidad. Liverpool siempre tendrá la carta de los Beatles, y los Rolling Stones no se pueden considerar rivales por ser londinenses.  Liverpool tiene un acento peculiar y fuerte, dicen que ininteligible para otros angloparlantes. Es motivo de burla, no sólo desde Manchester, cuyo acento no es precisamente bonito, sino de todo el país. Los acentos a lo largo de la isla serían un buen tema para otra ocasión si esto no fuese un medio escrito y en castellano, pero para calmar a cualquier estudiante de inglés que pueda estar leyendo este texto, nadie habla el inglés de la Reina. Hay acentos en todas partes y todos se entienden.

Volvamos al fútbol, y a esa rivalidad que tiene tantas cosas en común que sorprende. El Liverpool creció de la mano de Bill Shankly, escocés que llevó al Liverpool a la Primera División e inició la época dorada que luego siguieron Paisley y Fagan. Los últimos coletazos del Liverpool dominador en Inglaterra llegaron de la mano de Kenny Dalglish, también escocés. El United alcanzó grandeza gracias a otro escocés, Matt Busby, al mando de su primera gran época, el United de Best, Charlton y Law. Y sería otro escocés, Ferguson, quien liderase el club en su, hasta ahora, última gran etapa.

Este fin de semana en Anfield veremos un nuevo episodio de ese eterno enfrentamiento, y como suele ser habitual, uno de los equipos es claramente favorito. No es tan habitual que los pronósticos se cumplan, pero pocas veces el underdog tiene tan poco que ofrecer como el United, cuyo juego se va a basar en coger la espalda de los laterales al contraataque. El Liverpool debe aguantar la calma y buscar la llegada al gol, usando el apoyo de Anfield positivamente sin caer en la precipitación y sobreexcitación.

Todo un Derby iniciado por la construcción de un canal y unas tasas portuarias para beneficio y disfrute de los aficionados al fútbol.

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