Merece agradecimiento que, desde una posición de privilegio, Klopp haya preferido enfrentarse a las instituciones en lugar de sonreír educadamente y tratar de no molestar a los poderes del futbol inglés, no vaya a ser que las consecuencias sean severas. Pero Klopp ha sido coherente consigo mismo y con el discurso que predica desde hace al menos 18 meses: «El calendario es una locura y va a agotar a los jugadores».

Hace unas semanas, la EFL (la Liga Inglesa) programó los cuartos de final de la Copa de la Liga el día anterior a que el Liverpool jugase las semifinales del Mundial de Clubes. Desde que el Liverpool ganó la Copa de Europa, todo el mundo sabía que jugaría el torneo de Catar, incluida la EFL, que fue torpe fijando esa fecha en el calendario y obligando al Liverpool a elegir. Y eligió. Klopp se fue a Catar con sus jugadores y envió al equipo juvenil al campo del Aston Villa. Como consecuencia de su propia torpeza, la EFL perdió la oportunidad de que la final de su torneo la jugasen Liverpool y City y provocó además la eterna pregunta: “¿Para qué vale este torneo?”. Ya hay una liga, en la que se juega todos contra todos, y un torneo de eliminación directa, la FA Cup. La Copa de la Liga apenas elimina las categorías semiprofesionales del futbol inglés, pero participan casi los mismos equipos y no añade nada al calendario, salvo partidos insípidos los martes de otoño e invierno.

Klopp y la mayoría de los entrenadores habían protestado en el pasado por las apreturas del calendario navideño y esta temporada no ha sido una excepción. De nuevo, un calendario mal diseñado (se jugaba el 26, el 28 y el 1) ha sido causa fundamental de varias lesiones musculares y bajas de 2 o 3 meses de duración en casi todos los clubes, sobre todo los que tienen menos banquillo. Así, la Premier League ha optado este año por dar a los clubes un descanso invernal de dos semanas, pero en dos bloques, para que los aficionados tengan fútbol cada semana: ocho equipos paran en una fecha y el resto en la siguiente. La Premier League ha pedido a los clubes que acepten el periodo de descanso y lo respeten, enviando el mensaje de que no aprovechen para jugar lucrativos amistosos. Lo único que no está claro, y quedará a potestad de los clubes, es si van a tomarse esos días como una mini-pretemporada, como un descanso absoluto con vacaciones familiares o un poco de ambas cosas. Hasta aquí, todo claro.

Este pasado fin de semana se jugaron encuentros de la FA Cup, y varios acabaron en empate, entre ellos el Southampton-Tottenham (1-1) y el Shrewsbury Town-Liverpool (2-2); habrá, por tanto, partidos de desempate. Mourinho se sintió contrariado por tener que añadir un partido más al calendario, aunque dijo que lo prefería a la derrota (lógico). Sin embargo, el entrenador del Southampton, Ralph Hasenhuttl, perplejo, fue un paso más allá y comentó que ellos deberían jugar ese partido durante su periodo de descanso, la misma situación en la que se encuentra el Newcastle. Quien no dejó dudas fue, de nuevo, Klopp, que repitió su discurso: “La Premier League nos ha dicho que no juguemos partidos durante el parón de invierno y yo le he dicho a mis jugadores que tendremos dos semanas libres. Para concluir, el partido lo jugará el equipo juvenil”.

Como es lógico, las declaraciones de Klopp han provocado división de opiniones. Unos dicen que falta al respeto a la competición y que el Liverpool tiene suficientes recursos para cumplir con sus compromisos oficiales (vuelvo a la idea que desarrollé hace un tiempo: si los grandes clubes pudieran tener dos plantillas completas podrían disputar una liga europea y la temporada doméstica a la vez). Otros consideran que Klopp también se merece un descanso mental y que está en su derecho de hacer el uso que quiera de su plantilla. Si prefiere utilizar sus recursos para asegurar el título de Liga y luchar por la Champions, lógico por otra parte, es normal que la FA Cup y la Copa de la Liga queden en un segundo plano. 

De nuevo, la FA ha tirado piedras contra su propia competición y ha propiciado una oleada de peticiones de los entrenadores para eliminar los partidos de repetición a los que se aferran los clubes más pequeños, que ven en ellos la posibilidad de doblar taquilla y recibir dinero de las televisiones que elijan su partido. La FA ya eliminó la repetición de las finales (uno de los goles más famosos de la FA Cup, de Ricky Villa, en un Tottenham-City, se logró en la repetición de la final), luego de las semifinales y actualmente ya no hay repeticiones en los cuartos de final. Tampoco parece razonable que la competición tenga repeticiones en unas rondas y en otras no.

Klopp, que ha sido coherente con sus palabras y en sus acciones, ha generado un debate interesante. Más allá de interpretar su reacción como una pataleta o un desprecio a la competición, hay que indagar en los motivos. Los clubes tienen un calendario ya demasiado ajustado y la FA nunca debió ponerles en la tesitura de elegir. Para el Liverpool hay poco riesgo, pero Southampton o Newcastle pueden comprometer su final de temporada por jugar sus repeticiones con la primera plantilla. ¿Qué necesidad había de crearles el dilema?

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