La sede: Rubiales se vendió al mejor postor, Arabia Saudí, país (¡¡que no respeta los derechos humanos!!) y en el que las mujeres son ciudadanos de segunda clase, fue la elegida. Ya habrá momento para ponerse lazos de colores en las solapas y acudir a fiestas, mítines y demás eventos, como muestra de lo concienciados que estamos con la igualdad, el respeto, la democracia…pero la pasta es la pasta. Como decía Groucho Marx: «Estos son mis principios, pero si no les gustan tengo otros».

Los premios: Aunque hay algunas partidas sin aclarar, los 4 equipos se llevan un fijo de 800.000 euros por participar,  a lo que hay que sumar por derechos de imagen, marketing y publicidad diferentes cantidades, Madrid y Barça rondan los 6 millones, el Atleti 4 y el Valencia 1,7; y a esto, 2 más al ganador y 1.4 al subcampeón. Cifras que sin duda hacen rentable a los equipos la semana en Arabia.

Rubiales y la RFEF: Ha sacado brillo a un torneo menor, que se jugaba habitualmente en agosto con suplentes y juveniles, y que solo le interesaba, y a toro pasado, al que lo ganaba, y le ha dado cierto glamour y mucha pasta, 40 millones cada año durante tres a la RFEF, y lo ya contado a los contendientes. Pero ahora lo difícil va a ser que  el presidente Rubiales pueda convencer ya nunca a nadie, que el fútbol es de los aficionados y no un negocio puro y duro, y que como tal así lo entiende la federación. El fútbol para él, y en la realidad, es un deporte y a la vez un negocio, y creo que va siendo hora de asumirlo para bien y para mal, no queda otra. Llevarse este torneo a Arabia Saudí, sin duda, ha sido una total y absoluta falta de respeto a muchas cosas, pero en clave futbolística, sobre todo, a los aficionados al fútbol, pero más a los aficionados de los clubes participantes. 2000 euros más o menos costaba el viaje desde Madrid. Pero al final parece que lo importante es que ha sido un gran negocio financiero para Federación y clubes. Poderoso caballero…

Valencia: Llegaron como vigentes campeones de Copa, y en un buen momento futbolístico. Además, este torneo, ya fuera de sus anteriores e incomodas fechas veraniegas, era una buena piedra de toque para calibrar al equipo y la posibilidad de llevar a tus vitrinas un trofeo oficial. Pero el Madrid desnudó todas sus carencias y su paso por Arabia ha sido un paso atrás. Como en la película de Allen: «toma el dinero y corre».

Barcelona: Llegó como favorito y líder de la liga española, y se va envuelto en una crisis, con su entrenador, Valverde, cesado; con el presidente buscando sustituto, con Setién como nuevo entrenador, hasta que Xavi quiera coger al equipo, con Suárez lesionado, operado y baja cuatro meses, justo cuando empieza lo gordo esta temporada. Lo curioso es que todo esto pasa por 15 minutos de zozobra. Durante más de 60 minutos el Barça bordó el fútbol ante los de Simeone, y les dio un autentico baño. Messi dominó un partido que se jugó a su antojo, hasta el minuto 81 el Barça ganaba y era finalista, había disparado a puerta el triple de veces que los rojiblancos, había monopolizado el balón con un 73% de posesión, pero en esos fatídicos 15 últimos minutos los blaugranas se desmoronaron arrastrados fundamentalmente por errores individuales, y todo se hundió. El proyecto de este año ahora pasará por un nuevo entrenador, posiblemente algún fichaje y por la sensación de que nada estaba tan mal como para semejante hecatombe. Muy señalados quedan futbolistas como Busquets, Piqué o Griezmann… y ahora llega Setién.

Atlético de Madrid: Tras un partido donde les tocó la lotería, siendo muy inferiores durante casi 80 minutos y en el que de nuevo Oblak ejerció de salvador ante el Barça, su presencia en la final les abría la posibilidad de enderezar un curso que no termina de ir derecho. El Madrid no fue superior y solo  la suerte de los penaltis les dio la espalda. Pero más que la propia derrota, el hecho de cómo fue, deja a los de el Cholo y al mismísimo Simeone ante una pregunta: ¿no da este equipo para más o es el entrenador argentino quien impide crecer al equipo con sus decisiones? Lemar, un fichaje de 70 millones, en el mercado en un año; Joao Félix, el niño de oro, que no explota y cada día está más apagado, las lesiones de Costa y su no recambio, el rol de jugadores como Vitolo, Herrera, Llorente o Hermoso, fichados por cantidades importantes para luego tener papeles residuales, el estancamiento de Koke o Saul, pero sobre todo ese plan de mínimos con el que siempre se enfrenta el Cholo ante los partidos grandes. Demasiadas dudas… y viene el Liverpool.

Real Madrid: Sin duda, es el equipo que sale más reforzado de los cuatro y no solo por ganar el torneo, sino por el cómo. El Madrid llegaba con tarjeta de invitado para dar lustre y caché al evento, con su delantera titular Hazard, Benzema y Bale en Madrid, y con algunas dudas tras sus últimos partidos. Zidane,(si alguien sale reforzado sin duda es él), se sacó de la manga un sistema de 5 centrocampistas para barrer al Valencia, y aunque su equipo se atoró ante los de Simeone, la tanda de penaltis volvió a dar razones a quienes piensan que Zizou tiene una flor. Ganar este torneo refuerza al míster y su idea de las rotaciones, pese a que jugase los dos partidos con el mismo once inicial, y que en la delantera no funcionasen, ni Jovic, ni Rodrygo, ni Vinicius, quienes no  tuvieron ningún papel protagonista en ninguno de los dos partidos. Pero tan reforzados como Zizou, salen, sobre todo, Valverde y Modric, bien acompañados por Casemiro, Kroos e Isco, que han sido piezas clave en el renacer en la victoria de los de Zidane.

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