Hola, Juancar. Intuyo que a más de uno le ha pasado como a ti en esta remozada Copa del Rey. Me refiero a lo de pensar una cosa y la contraria viendo los partidos de sus equipos. Por momentos parecían desnortados ante equipos de inferior categoría hasta que los arrebatos de calidad terminaban con la incertidumbre. No todos pudieron salvarse y la gran mayoría sudó tinta para avanzar a la siguiente fase. ¿Cómo hemos podido estar tanto tiempo lastrando esta competición con eliminatorias a doble partido? Me temo que la respuesta está en los ingresos económicos y también en el miedo al ridículo de los más poderosos. En cualquier caso la competición devaluada y que había perdido interés era esta y no la Supercopa. Creo que a estas alturas ya le habrá quedado claro a la Federación.

En Salamanca, en Ibiza, en Logroño, en León, en Badajoz o en Miranda de Ebro, por citar solo algunas ciudades, vivieron una suerte de Bienvenido Mr.Marshall, pero al contrario que en la película, los americanos se pararon y en algunos casos hasta pagaron peaje. Con o sin esa mordida la fiesta estaba asegurada porque en las gradas, muchas de ellas provisionales pero abarrotadas, los cánticos corrían orgullosos al ver a sus vecinos, a sus amigos o a sus compañeros de trabajo codearse ante gigantes. Los recuerdos, anécdotas y chascarrillos de estas noches alcanzarán a varias generaciones. Pocas copas han dado para tanto.

De época pudo ser la resaca del Barça en Ibiza. Y a buen seguro que no sería la primera para alguno de sus integrantes. Habituales de la isla en verano, parecían auténticos guiris en Can Misses. Perdidos y desconectados del juego, superados por el descaro y la intensidad de los hombres de Pablo Alfaro. Esta vez tampoco aportó soluciones Quique Setién con su planteamiento y pese a ello es difícil de explicar el rendimiento de algunos jugadores. Como si la agonía, la impaciencia o la temeridad que parecen gobernar el club se hubiera trasladado ya al terreno de juego.

La batalla de Setién es contra el tiempo y la desconfianza. Tiene que ganar a ambos. Sumergido como está en una prueba contrarreloj, donde porta una de las mejores bicis, pero donde cualquier pinchazo le saca de la carrera por los títulos.

Al hilo de esto te quería preguntar, ¿qué opinas de los equipos de autor? Yo nunca he estado de acuerdo, al menos al cien por cien, con aquella máxima que dice «el fútbol es de los futbolistas». Es cierto que ellos tienen la última palabra (quizá la más importante) pero un buen entrenador es el que antes les ha creado un contexto adecuado para desarrollarse y lucir, para sacar el máximo rendimiento de sus cualidades. Hay ejemplos por doquier: Los Bulls de Phil Jackson o los Lakers de Phil Jackson, el Liverpool de Klopp, el Barça de Guardiola o el Atleti de Simeone… Me pregunto cuantos de esos entrenadores hay ahora en el panorama futbolístico. De tanto endiosar a los futbolistas, ¿no serán cada vez menos intervencionistas los entrenadores?

¿Puede ser que el Madrid esté en el mejor momento de la temporada? Creo que Zidane también podría engrosar la lista de entrenadores que mencionábamos más arriba. Ha cambiado una tendencia que parecía endiablada y todavía falta por sumarse Hazard. Quien cada vez tiene más galones es Fede Valverde. Una de sus reflexiones tras el partido de Salamanca me cautivó. Entendió a la perfección la esencia de esta Copa del Rey: «Yo vengo de jugar en Uruguay y hay campos peores. Estas cosas hay que disfrutarlas y hay que jugar en cada campo de igual a igual porque ellos también están jugando en el mismo campo». Parece que el chico además de los pies, tiene bien amueblada la cabeza.

Un fuerte abrazo.

Emmanuel.

 

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