Hola, Emmanuel.

¿Qué no te gusta de ti cuando ves el fútbol? A mí me molestan mis nervios. Soy incapaz de controlarlos con el marcador ajustado en los últimos minutos, no digamos ya si hay prórroga o penaltis. Todavía recuerdo que me medí las pulsaciones durante la tanda del España-Italia de la Eurocopa 2008: 160 latidos por minuto estando sentado en el sofá. Qué imbécil, pienso, pero tampoco depende de mí: el sistema nervioso autónomo se llama así porque va por su cuenta.

La emoción es lo único que siempre salvará al fútbol. La final de la Supercopa de España fue aburrida hasta que el reloj empezó a demandar un nombre sobre quien lanzar el confeti. A veces sería mejor saltar directamente a la prórroga, sin fuerzas y sin miedos. Pero con algo de oxígeno en el cerebro para tomar decisiones como la de Fede Valverde cuando Morata se iba solo hacia la portería. La palmadita del Cholo mientras el uruguayo salía del campo fue el mejor reconocimiento que pudo tener el Pajarito: yo también lo hubiese hecho.

Supongo que porque el Cholo no sabía que hubo un tiempo en el que habría ganado la Supercopa gracias a esa entrada de Valverde. Fue en 1881: el árbitro estaba autorizado a conceder un gol cuando el equipo atacante recibiera una falta encontrándose en una situación inmejorable para marcar. Aquella medida sólo duró unos meses, y no está demostrado, pero intuyo que por petición expresa de los árbitros.

Valverde fue elegido MVP del partido y me cuesta creer que no fuera por su expulsión. No hizo mal partido, por supuesto que no, pero tan escorado en la banda como estuvo se diluye su imponente tuneladora. Quizás ése sea el punto débil del Madrid de los cinco centrocampistas: perderse el cénit del uruguayo al sacarlo de su mejor sitio. Es posible que Zidane tenga que conformarse con cuatro en el medio, y con esto ya te respondo a lo que me preguntabas sobre una hipotética vuelta al 4-3-3 cuando recupere a Hazard, Bale y Benzema; el galés quedará como revulsivo.

¿Qué le ha pasado al Barça? A esta hora, mientras te escribo esta carta, Valverde sigue siendo entrenador culé pero no sé si seguirá siéndolo cuando llegue tu respuesta (o incluso cuando leas estas líneas). ¿Cómo es posible perder los nervios de esta manera por caer en la Supercopa después de jugar un gran partido? En Twitter pedían la cabeza de Zidane en agosto por perder unos amistosos, pero, ¿acaso el Barça está dirigido por un puñado de nicks y la foto del último gol de Messi?

Un abrazo, Juan Carlos.

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