No hay lugar a duda de que el éxito se mide por los resultados, al igual que en una película romántica se mide por el apasionado beso final o en una de acción con el malhechor entrando en un coche patrulla con la cabeza gacha. Luka Doncic (Ljubljana, 1999) es el final feliz de toda película o quizá el comienzo prometedor de una nueva serie que nos asegura hacernos felices los próximos años. Sus resultados son incuestionables año tras año.

Doncic es un deportista extraordinario, es difícil saber hasta dónde puede llegar. La vida de este joven esloveno parece sacada de un cómic de Marvel. Con 12 años llegó al Real Madrid. Alberto Angulo, responsable de la cantera, supo ver el potencial de un niño que no hacía otra cosa que disfrutar jugando al baloncesto, cosa que no ha dejado de hacer desde entonces. Probablemente ahí resida su gran secreto o superpoder. 

Con 16 años debutó en la ACB y el primer balón que tocó lo convirtió en un triple, señales que te da la vida que muchos no saben ver y otros, como Pablo Laso, lo ven de inmediato. Un don que solo tienen los grandes entrenadores. En Laso tuvo un profesor exigente y un confidente cercano. Entendía mejor que nadie cuál debía ser el rol del esloveno en cada momento, respetando los tiempos, siendo paciente, abroncando en los errores, aplaudiendo en los aciertos, motivando y forjando lo que tenía muy claro en lo que se convertiría: una superestrella del baloncesto.

El baloncesto europeo se pone a sus pies rápidamente, con tan solo 19 años. Su selección nacional gana el Eurobasket y con el Real Madrid la Euroliga, siendo además MVP de la Final Four. Pero Luka siempre quería más. La NBA llamaba a su puerta de forma insistente, imposible resistirse a jugar con lo mejores y seguir avanzando. Conformarse no está en la cabeza los genios.

Su aterrizaje en la NBA sorprende a todos por su rápida adaptación, su impacto es inmediato y en su primer año es nombrado rookie del año. Una aclimatación perfecta que en su segundo año le está llevando a ser uno de los mejores jugadores de la competición con unos números increíbles; 28,9 puntos, 9,7 rebotes y 9 asistencias por partido.

Doncic es un jugador excepcional, lo tiene todo. Pase, bote, tiro, agilidad, inteligencia, carisma, ambición, y sobre todo, pasión en lo que hace y cómo lo hace. Esto unido a un físico excepcional (2,01 de altura) le convierte en un jugador incontrolable, que recuerda a uno de los jugadores más carismáticos e increíbles que han pasado por el baloncesto: el mítico Magic Johnson.

Magic y Doncic son jugadores con un talento inconmensurable. Su cerebro va más rápido que el de los demás, que si además, se combina con pasión, talento y ambición, se convierte en una mezcla casi perfecta.  Además de eso es un deportista honesto, generoso y lleno de valores positivos. Qué marca no quisiera estar cerca, ¿no?

Pocas marcas se le conocen. En Real Madrid participó en alguna campaña publicitaria, la última, con la Universidad Europea. Pero eso ya es historia. Ahora es una superestrella mundial y todo esto le ha llevado a firmar uno de los contratos de patrocinio personales más grandes de historia. La marca ‘Jordan’ -de Nike- pagará por las próximas cinco temporadas 100 millones de dólares para que este joven esloveno vista sus zapatillas. Es el cuarto contrato más grande de patrocinio de la NBA solo superado por el mito Michael Jordan (130 millones al año), LeBron James (32) y Kevin Durant (26).

Y su rendimiento no solo le está trayendo alegrías individuales, también su equipo. Los Dallas Mavericks han aumentado su valor tasándose en 2.300 millones de dólares y en esta última semana se ha convertido en la primera franquicia que rompe un contrato de patrocinio a mitad de temporada con una empresa y firma con otra, para que ésta se publicite en el parche que la NBA permite en las camisetas de juego.

Magic Johnson decía: “Se juega para ganar, para divertirse y para hacer felices a los demás”. Está claro que Doncic le está haciendo caso. Como diría el mítico Andrés Montes, un jugón que seguro nos hará entender que viéndole jugar al baloncesto, la vida puede ser maravillosa.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here