Usted. Sí, sí, usted. Ese. El que tiene barbita, algo de barriguilla incipiente y pinta de despistado. El mismo que a veces se mira las piernas cuando lleva pantalones cortos (qué cosa más fea, oiga) y añora ver allí los músculos bien marcados, la marca del moreno, el rasurado perfecto. Vamos, que ya no anda tanto en bici, no mire para otro lado, aquí nos conocemos todos. ¿Recuerda cuando subía los puertos casi sin esfuerzo, permitiéndose incluso acelerar a la vista de la cima? Pues eso ya no va a ocurrir. Kaputt, c´est fini y todas esas mierdas. Pero no se me desespere. Que sé yo bien de esto, hágame caso. Puede matar el gusanillo siguiendo a los pros, que van más rápido y se cansa menos (usted, no ellos). Vamos, un chollazo. Así que acompáñenme por este recorrido (tan subjetivo como pueda serlo) sobrevolando las grandes preguntas cuyas respuestas espero satisfacer este 2020 en materia ciclista.

Ya de política si quieren hago otra pieza, lanzándome a la piscina. No veas qué risas…

1. La recuperación de Chris Froome
Es la gran pregunta del año. Aunque solo sea por la magnitud del reto. Cinco Tours de Francia, ahí es nada. Entrar en Olimpo de cuatro que antes fueron cinco (y antes uno, dos y tres, claro). Escribir con letras de oro tu nombre en el Gotha. De triunfar el próximo julio en Francia Froome sería el quinto ciclista con cinco Tour de Francia y el cuarto con más Grandes Vueltas de siempre. También es, ahora, el séptimo que pudo triunfar en las Tres. Vamos, una leyenda. Solo que se estazó muy fuerte en Dauphiné, y tanto la caída como la recuperación han estado rodeadas de noticias tremendistas que parecían más propias de Guerra Mundial Z que de las nuevas ciclistas. Vamos, que su recuperación es toda una incógnita. Sea como sea empezará el Tour con 35 años, lo que situaría su nombre en segundo lugar de los ganadores más veteranos en caso de triunfar. Con una cadera, un brazo, catorce costillas y el hueso de la risa rotos apenas trece meses antes. Si me preguntasen por mis sensaciones les diría que es imposible. Pero con Chris Froome es todo (todo) tan raro…

2. Entre Lemond y Lemond
Lemond 1985 y Lemond 1986, por más señas. De Egan Bernal hablamos, claro. Que si se someterá a la disciplina del equipo (para Ineos la posibilidad del Quinto es demasiado jugosa) o jugará sus propias cartas (a día de hoy parece llevar más ases que ningún otro en Grandes Vueltas). Y, en ese caso, cabe preguntarse si habrá un cisma de esos que tanto nos gustan a quienes los vemos desde fuera. Yo digo SÍ, pero por pura maldad. Ah, también hay que ver cómo funciona la nueva versión de Ineos (antes SKY, antes British Cycling, antes Imperio Galáctico), con (aun) más estrellas, y con sus perlas jóvenes madurando a pasos agigantados. Sobre el papel pueden ser el equipo más potente en el Tour de Francia desde el Alcyon, entre la primera y la segunda década del siglo XX. O, por no irnos tan lejos, desde La Vie Claire. Sí, el equipo de Lemond. Me da que nos vamos a divertir.

3. ¿Problemas de convivencia en Jumbo-Visma?
La alternativa más seria al dominio de Ineos es Jumbo-Visma. Hombre por hombre son inferiores, pero quizá sus líderes presenten mayor fiabilidad (y un DNI con menos años por cabeza). Solo falta por verse cómo mantendrán la tricefalia a lo largo del año (las carga el diablo, pregunten a Unzué). No es fácil compaginar egos y necesidades (añadan a los tres líderes la figura emergente, filón publicitario incluido, de Van Aert). Además, la estructura tiene ciertos antecedentes bochornosos primando a los corredores de casa (Dumoulin llega, Kruijswijk se mantiene) sobre los foráneos (a día de hoy Primož Roglič ha mostrado merecer más galones que los anteriores). Si consiguen conformar un bloque conjuntado, que aproveche superioridades numéricas para hacer cosas originales (más allá de trenecito y patapum) pueden ser un auténtico espectáculo. Si no lo logran y tornan lupanar… qué coño, también nos solazaremos, aunque por otras razones.

4. El nuevo Movistar
Aparentemente será un año difícil en Movistar. Hace doce meses tenía tres líderes. Ahora solo queda uno de ellos. Cumplirá 40 años en abril. Nubarrones. Claro que también se puede hacer la lectura contraria. Se ha soltado lastre en forma de magníficos corredores que, por unas razones u otras, ya no encajaban con el grupo. Y, a cambio, han fichado jóvenes. Soler debería dar un paso adelante y Mas olvidar la temporada 2019, realmente horrible por ese empeño de fiarlo todo a una carta demasiado incierta. Movistar será un grupo más fresco, más vigoroso, seguramente mejor conjuntado. Si continúan con las tácticas de los últimos años caminan directos al abismo, con bochornos de por medio. Incluso no es descartable que haya algún embarazo entre masajistas, abducciones o posesiones satánicas. Son así. Pero si arriesga y mueve sus piezas con valentía resultará sorpresa agradable.

5. Nairo busca su sitio
Uno de los que se fue de Movistar es Nairo Quintana. Sus mejores días parecen lejos, y (por las razones que sean) ya no parecía a gusto en el equipo. Deportivamente Arkea es opción menor, pero realmente Quintana lo que debe buscar es una mejor versión de sí mismo. Nada más. La confianza ciega del nuevo conjunto debería ayudarle, aunque queda la sensación de que su puesto como ganador del Tour será tan solo cosa de ucronías ciclistas. En parecida tesitura está Mikel Landa, por cierto, solo que consigue menos resultados que Nairo. Pero en fin, que es un tipo simpático, deja declaraciones altisonantes y resulta una delicia verle sobre la bicicleta. A mí me tiene ganado, qué le vamos a hacer. Manías que tiene uno…

6. Contra la maldición del arcoíris
A ver, tampoco era un temporero del pelotón, pero debemos reconocer que Mads Pedersen no estaba entre las vedettes en cada carrera que corría, ¿verdad? Vamos… sea usted sincero conmigo, que hay confianza. El caso es que ahora sí que lo va a ser, porque lleva el maillot arcoíris, y eso marca. Para lo bueno (el mozo va a comprobar muy pronto que ya no le meten tanto el manillar en las nalgas) y para lo malo (todos sus movimientos van a ir analizados con lupa… y por lapas). Es joven, es talentoso y tiene buen rush final. ¿La pega? Parece que se crece con el fondo, la acumulación de esfuerzos. Y todo eso está en vías de extinción por este bendito deporte, Monumentos aparte. Veremos…

7. Buscando últimas oportunidades
Los hay que tienen en 2020 sus últimas opciones para rascar cosas de lustre en su palmarés. Apuntamos arriba lo de Valverde. Lo que pasa es que el murciano posiblemente se retiré corriendo la Vuelta a España de 2033 (hará tercero, por detrás del hijo de Froome y de un checo), así que quién sabe. Nibali sí que parece cascado. Selecciona cada vez más los objetivos… pero rinde en ellos. Un Monumento no es descartable, tampoco Mundial o Juegos, las Grandes Vueltas, eso sí, ya parecen lejanas. Landa también tuvo sus palabras arriba, así que dejemos que se siga agarrando abajo. Y por último Sagan. En teoría deberían quedarle varias temporadas en la élite, pero parece muy desgastado mentalmente y no es descartable que termine el año participando en Gran Hermano Vip, sección Eslovaquia. Si se centra y encuentra piernas (ojo, su primavera de 2019 fue un quiero y no puedo… pero querer, quiso) retomará una senda que parecía abandonada. En caso de no hacerlo…

8. La redención de Simon Yates
Simon Yates es el más osado de los hermanos. Tiene aptitud, tiene valentía y tiene una punta de velocidad riquísima que le da muchas victorias. Además es un poco bocazas, y, como siempre les digo, a mí me encantan los bocazas. Lo que ocurre es que el 2019 le salió mal, y tuvo que reciclarse en cazador de etapas. Un par de ellas en el Tour, buen botín. ¿El peligro? Que se acomode a esos objetivos y deje de mirar los mayores. Tiene suficiente megalomanía para no hacerlo, pero lo de rendir lo justo para cubrir expedientes es taaaan tentador…

9. Confirmando sensaciones
Los jóvenes. Evenepeol, vaya. Y Pogačar. Recién entrados en la veintena, los muy sinvergüenzas. Con el futuro por delante. Habrá que ver su evolución. Ojo, a estas edades lo normal es retroceder algo después del primer gran año. Exceso de responsabilidad, objetivos muy osados. No habría que alarmarse. Pero con estos cualquiera sabe. Evenepoel debutará en una Grande (el Giro) y seguro que destaca en cronos y etapas quebradas. No lo descarten para algún campanazo gordo, háganme caso. En cuanto a Pogačar… bueno, ha optado por la vía más difícil, el Tour de Francia, con el fin de tener un calendario de calidad más amplio. Resulta complicado pensar en un debut como el de la pasada Vuelta a España, pero quién sabe. Presencia y una etapa ya sería un resultado más que meritorio. Pero hay que fijarse, sobre todo, en el crecimiento. Añadan en este punto a gente como Sivakov, Sergio Higuita y el siguiente talento colombiano que aparezca de aquí a un par de meses.

10. Y van der Poel… ¿qué?
Se lo merece. Un punto propio. Porque es el ciclista más diferente, excitante y carismático que ha surgido en los últimos años. Rara avis. El elegido. Sí, pero ¿para qué? Sabemos que Mathieu nos sorprenderá este año, pero queda por verse de qué manera. Si dará el definitivo salto a la carretera, si aparecerá por más Monumentos de esos que se le adaptan a las mil maravillas (toc, toc, Lieja). Los Juegos Olímpicos. El Mundial. Tocar todos los palos. No quedarse con ninguno. Es difícil criticarle, porque parece hacer lo que le sale de las narices, y eso siempre es digno de alabar. Pero, en fin… Ya les digo, veremos.

Disfrutemos.

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