Todos suponemos que Zidane ve partido tras partido lo mismo que vemos los demás y, aunque él tenga otro criterio y maneje una información más amplia y diferente a la nuestra —entrenamientos, estados de forma y ánimo, partes médicos, problemas contractuales o posibles llegadas y salidas al final de temporada—, es evidente que en esta ventana de invierno hay situaciones que conviene analizar. Por ejemplo, el gol, la ausencia de un recambio para Casemiro o el papel de algunos de los veteranos.

En años de transición, y más en los equipos grandes, buscar el relevo a jugadores como Ramos, Modric o Marcelo, históricamente valorados entre los cinco mejores del mundo en su puesto pero con la edad como espada de Damocles, es muy complicado y casi nunca se hace correctamente.

Para llevar a cabo esa renovación es necesario un entrenador valiente, poco continuista y que no solo se atreva a prescindir de jugadores con rol de estrellas, sino que, además, sepa apostar por los recambios adecuados y darles la confianza suficiente.

Si observamos a este Real Madrid nos damos cuenta de que, a día de hoy, el nivel competitivo de futbolistas como Marcelo, Ramos o Modric, tres de los más señalados por edad y rendimiento, no difiere mucho del que puedan aportar o ya están aportando Mendy, Militao o Valverde. Sabemos, asimismo, que la curva de rendimiento de los tres primeros será sin duda descendente, mientras cuesta calcular dónde está el techo de los otros.

Tal es así que Zizou tiene varias patatas calientes que debe solucionar en lo que resta de temporada.

Empezaremos por Modric. Junto a Ramos, Marcelo, Casemiro, Kroos y Cristiano, el croata ha sido uno de los cimientos sobre los que el Madrid ha edificado su dominio en los últimos cuatro o cinco años. Su conducción, su capacidad técnica, su visión del juego, sus cambios de ritmo/orientación, sumados a la potencia de Carvajal, han sido argumentos básicos del fútbol blanco, tanto en medio campo como en banda derecha. En cuanto al orden en el juego, su capacidad para tocar y salir, sumado al pasa/pase de Kroos y el rol defensivo de Casemiro, han sido claves para que los de Zidane dominasen en la zona ancha en sus tres Champions.

Pero tras su última temporada han saltado las alarmas; sus 34 años, sus lesiones y su flojo nivel físico hacen dudar no solo del futuro del jugador sino directamente de su presente. En la recámara estaba Ceballos, futbolista ya internacional con La Roja y del que se esperaba que fuese su recambio natural, pero no es del gusto de Zidane. Y Pogba, que parecía el elegido para hacer ese cambio, no llegó. Así que es Valverde quien apunta a sustituto gracias a su físico, su capacidad para ocupar mucho campo, su rol box to box y su manejo del balón. Por otra parte, la gran temporada de Odegaard en Atocha parece dejar claro que el relevo de Modric está cubierto.

El bajón de Marcelo ha sido tremendo y, al contrario que Ramos y Modric, la edad no es coartada. Su mala forma física y su ya crónica y consentida falta de concentración defensiva han convertido al brasileño en un problema. Su tremenda aportación ofensiva y sus ayudas en el control del juego en medio campo nivelaban sus carencias defensivas, pero hace mucho que su aporte en ataque no tiene el valor diferencial que tuvo y que le hacía indiscutible. En respuesta al “problema” en esa banda, Zidane tomó dos decisiones importantes este verano: prescindir de un futbolista emergente como Reguilón, una de las pocas buenas noticias del año pasado, y fichar a Mendy. El francés es un lateral muy diferente al brasileño, sin duda mejor defensor, algo importante, y más con Ramos de central zurdo. Sin embargo sus prestaciones tanto en la salida del balón como en sus apoyos en ataque, de momento, son poco brillantes. Es un lateral atípico al que gusta mucho moverse por dentro, pero su aportación en la finalización de las jugadas es muy pobre. Es decir, una solución útil aunque no sé si definitiva.

Marcelo cumplirá en mayo 32 años y ha encadenado en cinco meses cuatro lesiones musculares, pero no parece probable que en este mercado invernal vengan refuerzos. Y es lógico. Al club no le está pasando por alto el temporadón que están haciendo Reguilón en Sevilla y Achraf en Dortmund; ambos se han ganado a pulso en billete de regreso este verano.

Ramos, a punto de cumplir 34 años, podría ser el gran problema en este plan renove. Junto a Cristiano ha sido el jugador más dominante en la última década, tanto desde lo técnico como desde lo táctico. Dueño de la salida del balón, con el carácter y el fútbol de un medio centro que juega de central, sustituir a Ramos es el mayor desafío de esta renovación, asunto solo comparable a la sustitución del portugués. La llegada de Militao para ir realizando ese cambio deja dudas. El brasileño es un jugador que se asemeja por juego mucho más al exmadridista Pepe, o sea más físico que técnico, más agresivo que dominante. Le falta jerarquía y ofrecer una salida limpia a la pelota.

La marcha de Sergio Ramos generará dos vacíos a rellenar. El primero es la parte técnico/táctica, espacio en el que el entrenador tendrá que aportar y mucho, ya que ni Varane ni Militao tienen un perfil cercano al de Camas. Y el segundo, la parte emocional. Ramos pertenece a esa mística de jugadores indomables y ganadores. Está claro que su relevo no es un tema de ventana invernal.

Otra cuestión esencial tiene que ver con Casemiro y su suplente. El brasileño es hoy por hoy el único jugador sin un suplente con el que pueda rotar o que le obligue a no dormirse en los laureles dentro de la plantilla. El brasileño es el gran especialista defensivo en medio campo, aspecto que domina y en el que sin duda es un top mundial. Su progresión en cuanto a presencia sobre el campo ha sido notable, no así su evolución en algunos aspectos fundamentales del juego. Valverde ya ha demostrado que puede ser quien ocupe esa posición en caso de lesión o expulsión del brasileño, pero sus prestaciones como mediocentro posicional restan al equipo su presencia como volante, algo hoy imprescindible, al menos hasta que veamos qué pasa con James. Parece claro que ahí hay un vacío que ocupar. Manejar una plantilla con Isco, Modric y James como suplentes cada domingo no es fácil y me imagino que a Zidane no le debe apetecer nada introducir un nombre más en esa ecuación. Ante la más que probable vuelta de Odegaard este verano y ante el deseo del francés por fichar a Pogba no parece que nadie llegue para ocupar plaza en medio campo estas navidades.

Y llegamos, por fin, al gol y al “no, absolutamente no” de Zidane. Esa ha sido su respuesta ante la posibilidad de fichar un 9 este invierno, pero lo cierto es que en la delantera blanca hace falta gol. Zidane cuenta en la plantilla con una falsa realidad. En principio tiene nueve delanteros, Hazard, Vinicius, Rodrygo, Benzema, Jovic, Mariano, Brahim, Lucas Vázquez y Asensio. Sin embargo, las cuentas no salen si se analiza cada caso. Asensio, lesionado, no cuenta para este año. Mariano no existe para Zizou (incomprensiblemente) y Brahim más o menos igual ( 24 minutos en 18 jornadas). Lucas Vazquez, pese a ser un hombre de confianza del técnico, apenas tiene gol y su trabajo brilla más en funciones de equilibrio defensivo en banda y medio campo que en aportaciones ofensivas. Jovic es un Expediente X: fichado por 65 millones tras hacer 21 goles en la Bundesliga, a ojos de Zidane es poco menos que un canterano y en 18 jornadas ha jugado 321 minutos. Dicho esto, la realidad es que el Madrid se está jugando la temporada con Hazard, Benzema y dos críos de 18 y 19 años, Vinicius y Rodrygo.

“No, absolutamente no” podría ser una respuesta lógica si Zidane utilizase a todos los jugadores que tiene y demostrara que cree en ellos. Como no es así, jugarse la temporada con el belga, el francés y los dos brasileños como opción de gol más parece un tiro en un pie que una decisión meditada. ¿Se tira el entrenador piedras contra su tejado?

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