El último Barça-Madrid nos dejó algunas cuestiones a debatir. Sin duda, por juego, el equipo blanco salió reforzado tras el clásico. La opción táctica elegida por Zidane resultó un acierto; adelantar la defensa para meterse en campo contrario, presionar muy alto, ir con agresividad al área rival a morder. Además, y muy importante, robándole al Barça su identidad, convirtiéndoles en un equipo defensivo y contragolpeador, mientras que los blancos dominaban desde la circulación de la pelota y la presión. Sin duda, un gran éxito.

Pero al igual que hace días ante el Valencia, al equipo le faltó fundamentalmente el gol, un detalle que no es baladí, porque pese a ciertas teorías más o menos interesadas sobre la posesión, el toque o la mayor jerarquía de un estilo sobre los otros, el fútbol, hasta que no se demuestre lo contrario, va de meter goles, fundamentalmente uno más que el contrario. Y en ese aspecto, este Madrid de Zidane, de momento, no ha encontrado la manera de traducir un dominio, cada día más evidente, en goles. Aunque más que gol, yo me atrevería a decir que lo que le falta, y tanto en Valencia como en Barcelona le faltó al Madrid, fueron ocasiones de gol, que aunque pueda parecer lo mismo, no es igual.

Es verdad que si nos fijamos, estamos hablando del segundo equipo más goleador del campeonato, que cuenta con el Pichichi de la liga, Benzema, empatado a 12 tantos con Messi, y que además, ha pasado ya por cuatro de los campos más difíciles de la Liga, Wanda, Nou Camp, Mestalla y Sánchez Pizjuán. Pero a veces los datos engañan, pues tras los dos últimos partidos de liga, todo el mundo tenemos más o menos claro que al Madrid le falta algo en su juego ofensivo, gol u ocasiones de gol.

El Madrid domina, juega bien o muy bien, pero no crea ocasiones de gol. Zizou ha mejorado la defensa, o mejor dicho, el balance defensivo, gracias a que al trabajo de Casemiro, siempre impecable, se le ha sumado Valverde, lo que permite al equipo más opciones defensivas. Además, el propio uruguayo le está dando un dinamismo al medio campo que el Madrid no tenía y necesitaba. Pero arriba no termina de encontrar la respuesta. Todo depende de Benzema, pero si atas a Karim, o éste no tiene su mejor día, el equipo carece de llegada, no crea ocasiones. Y más sin Hazard.

En este nuevo sistema de Zidane tras el partido del PSG y posiblemente como respuesta a la lesión del belga, ese 4-4-2 con Isco mediapunteando y con los movimientos de apoyo en 3/4 del ariete francés,  el Madrid ha ganado control, pero lo ha hecho a cambio de no poder cargar el área con un número lógico de atacantes, lo que le ha dado dos meritorios empates. Pero recordemos que al Valencia le empata en el 94´, como no podía ser de otra forma, a pies de Benzema. Y que si bien dominó al Barça, las ocasiones claras fueron culés. También recordemos que ante el Brujas, solo realizó 5 disparos entre los tres palos, y que los blancos solo cerraron el partido con un gol en el minuto 91 obra de Modric.

Sin duda, con la vuelta del belga, un delantero top mundial, mejorará el ataque blanco. Hazard es un fantástico creador de juego ofensivo, además de ser un futbolista que hace goles, pero básicamente es un jugador que genera ocasiones de gol. Así que, si ni Benzema, ni Hazard son dos killers, parece obvio que faltan goles que deben llegar desde la media punta o desde la derecha.

En la media punta está jugando bastante bien Isco, que te da mucho control de balón y posicionamiento en campo rival, pero ni gol ni ocasiones de gol. Ahí, quien en teoría te da ambas cosas, es James, aunque en sus últimas temporadas apenas pasase de 7 goles en liga. El problema, además del puramente futbolístico, es que James no es un jugador del gusto de Zidane. Así que la idea más lógica debería ser volver al 4-3-3 e introducir en la derecha a Bale, aunque éste tampoco sea el jugador preferido de Zizou.

De Bale, es evidente, ya ni se espera de él que sea el jugador por el que se pagaron 100 millones de euros. Ese gran Bale no existe, pero el Madrid necesita sumar a Hazard y a Karim otro jugador en la banda derecha que tenga el gol que entre belga y francés no tienen.  Los dos extremos brasileños aun no pueden ser ese jugador, porque ni Rodrygo ni Vinicius tienen, ni el poso futbolístico, ni de momento las condiciones para ser ese futbolista. Jovic, por diferentes razones, tampoco parece que lo pueda ser, así que el único posible es el galés. Pero Zidane también tiene que hacer su trabajo, porque el problema del gol no es solo la falta de un killer. 

Tras el clásico, todos valoramos como evidente la falta de pegada del Madrid, cada uno hizo su análisis, el mío es que a la falta de un goleador que sume, también hay un problema muy claro en cuanto a la finalización de las jugadas y de quienes son en el Madrid demasiadas veces los dueños de los últimos pases, y son los laterales. Con Zidane, históricamente el Madrid abusa mucho de los centros al área, algo tácticamente cuestionable, pero tenían a Cristiano Ronaldo. Sin él, y realizados por los laterales, no parece un gran plan ofensivo para un equipo top europeo, menos aún si estos centros los realizan jugadores sin una gran sensibilidad en el pase. El Madrid ante el Barça llegó continuamente por las bandas, fundamentalmente a través de Mendy y Carvajal, lanzando 28 centros al área, muchos de ellos puros y duros balones a la olla, lo que permitió que Piqué reinase como un gigante. Ojo, 28 centros son muchos centros, algo que con Zizou se repite en exceso, con el agravante de que solo a veces, Marcelo por la izquierda y Lucas Vázquez por la derecha, lo hacen desde la línea de fondo, que es cuando ese centro se convierte en difícil de defender.

Puede que ese fútbol no fuese la realidad que tiene preparada Zidane para el nuevo Madrid, que simplemente sea la respuesta momentánea a la lesión de Hazard. El francés sabe que debe crear un contexto ofensivo para que el centro al área no sea su mayor recurso, porque el equipo llega  con solvencia a la frontal, pero jugadores como Mendy, Carvajal o el mismísimo Bale solo barajan como solución colgar el balón al área con Benzema como único rematador, que no es precisamente Cristiano. Además, si es que está, porque en el clásico Karim bajó mucho su posición y quien cargo el área en muchas ocasiones era Isco.

Veremos cómo Zidane evoluciona ese juego ofensivo cuando regrese el belga y con qué jugadores crea el ataque blanco. Una pena la lesión de Asensio, porque tras lo visto en los partidos ante la Real o el PSG, y lo que apunta que puede hacer Hazard en esa banda izquierda del Madrid, como banda fuerte en la ofensiva acompañado de Mendy o Marcelo y Kroos, habría que ver jugar al mallorquín en el lado débil del ataque, esa banda derecha en la que pudiese aprovechar como el belga atrae defensores. Y pese a que te quite algo de protagonismo en la gestión del juego, tener la opción de que un jugador de la clase y pegada de Asensio pueda recibir en ventaja, con espacio, pudiendo jugar a la espalda y decidir si llegar hasta la línea de fondo o buscar la diagonal,  más ese cañón que tiene en la pierna izquierda para rematar a puerta, parecía el decorado perfecto para recuperar el joven delantero madridista.

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