Los tentáculos del mundo del fútbol alcanzan cada vez más fronteras. Y al PSG, Qatar se le empieza a quedar pequeño. Quizá por ello ha puesto sus miras en Ruanda. Allí acaba de aterrizar el club francés para firmar un contrato de patrocinio con el que promover el turismo en ese pequeño país de África occidental. El acuerdo ha sido confirmado por el Consejo de Desarrollo de Ruanda (RDB) y se ha firmado para las próximas tres temporadas. «Se trata de una oportunidad única de experimentar la impresionante belleza, cultura creativa, ambiente innovador y productos modernos y distintivos» reza el comunicado del RDB.

Menos transparentes han sido para informar de la cifra pagada al club parisino. El Gobierno ruandés no ha precisado el montante final aunque desde el diario francés Le Figaro se apuntaba que el nuevo acuerdo rondaba «los 8-10 millones de euros por temporada». Además de la correspondiente publicidad en la camiseta el actual campeón de la liga francesa realizará alguna visita (con sus jugadores estrellas incluidas) a Ruanda. «Esas experiencias las compartirán con los más de 70 millones de seguidores del PSG en todo el mundo», aseguran desde Kigali, capital de Ruanda.

«Estamos encantados de dar la bienvenida a Ruanda a la familia del Paris Saint-Germain. Con esta asociación, profundizaremos nuestro compromiso con los seguidores en África», dijo el director de asociaciones delPSG, Marc Armstrong para referirse al nuevo acuerdo. Desde el RDB, su directora, Clare Akamanzi se mostró encantada de cambiar a través del fútbol la imagen que Europa pueda tener de su país: «En los últimos 25 años Ruanda ha pasado de ser una nación conocida por la tragedia (el genocidio de 1994) a una vibrante nación con creatividad e innovación». En el acuerdo entre el PSG y Ruanda también se asegura que estrellas parisinas como Mbappé o Neymar ayudarán a fomentar el deporte y los hábitos saludables entre los jóvenes con la organización de programas de entrenamiento.

Akamanzi remarcó que se trata de una colaboración estratégica con el PSG y que tendrá un efecto positivo, al igual que ya ha ocurrido con su alianza con el Arsenal. Solo en 2018 el país ha recibido 1,7 millones de visitantes.


Un Gunner en el Gobierno 


No es la primera vez que Ruanda salta al terreno de juego. El año pasado, el pequeño país africano firmó un acuerdo de patrocinio de camisetas por tres años, estimado en unos 36 millones de euros (ya que tampoco se publicaron las cifras exactas), con el Arsenal de la Premier League inglesa para impulsar su turismo. La publicidad Visit Ruanda se colaba en la manga del equipo del norte de Londres.

Las críticas no se hicieron esperar. Y es que Ruanda es la economía 145 del mundo según su Producto Interior Bruto (PIB) y su deuda pública en 2018 ascendía hasta los 3.273 millones de euros. Si atendemos al Índice de Desarrollo Humano que elabora Naciones Unidas para medir el progreso de un país y el nivel de vida de sus habitantes sitúa a Ruanda en el puesto 158 (de 189). Ante ese panorama, fueron muchas las voces internas y externas que reclamaron a su presidente, Paul Kagame, que si no había mejor forma de reinvertir entre sus conciudadanos esa inversión. Kagame respondió como un hincha más del Emirates Stadium; «Come on, Gunners». El presidente es un declarado hincha del Arsenal.

Pero además de aficionado al fútbol, Kagame, es un antiguo líder de la milicia tutsi, el Frente Patriótico de Ruanda (FPR). Este grupo militar fue convertido en partido político  después de expulsar a los rebeldes hutus tras el genocidio de 1994. Desde el año 2000 además, gobierna el país con mano de hierro. Tanto que algunas organizaciones pro derechos humanos han acusado a su administración de arrestos extrajudiciales y de reprimir a la oposición y a los medios de comunicación.

Kagame se ha defendido reiteradamente con el repunte de la economía ruandesa ha tenido desde su llegada al gobierno. Una actuación que incluso ha merecido los elogios internacionales y que tienen en el turismo y en su impresionante naturaleza el principal aval para ganar nuevos visitantes. Ahora Kagame tendrá un ojo puesto en el Emirates y otro en el Parque de los Príncipes, allí se juega buena también buena parte de su futuro, en una nueva alianza donde el fútbol da la asistencia y la política se anota el gol.

 

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