Zidane, en esa idea de multiequipo que mantiene, volvió a dar una vuelta de tuerca otra vez a la alineación. Militao, Modric, Vinicius y Rodrygo entraban en el once inicial, del que se caían Varane, Casemiro, Isco y Bale. Con esos cambios, el técnico francés no solo sustituyó a unos jugadores por otros, también eligió esta vez salir con un 4-3-3, abandonando la idea de cuatro centrocampistas con media punta que tan buen resultado le estaba dando en los últimos partidos. La idea de jugar con dos extremos abiertos puede que se debiese a una argucia táctica para contrarrestar la más que posible defensa de cinco que iban a plantear los rojiblancos. Benzema y los dos brasileños en los costados formaban el ataque, con Modric, Valverde y Kroos en medio campo y Carvajal, Militao, Ramos, Mendy en defensa.

Esta vez los blancos no salieron tan presionantes, los bilbaínos les regalaban descaradamente el dominio del medio campo y balón, jugando con cinco atrás, tres centrales y dos laterales siempre por detrás de la línea del balón y un con un claro juego directo en busca, bien de Williams o de una posible segunda jugada. Así que los madridistas no podían presionar un inexistente juego desde atrás bilbaino, pero si salir con comodidad jugando desde atrás, tocando y tocando.

Sin nadie a quien presionar y con un ritmo bajo (se notó muchísimo que Valverde jugaba de cierre y no de volante), el Madrid se puso en manos de lo que Kroos y Modric generasen desde la segunda línea, porque arriba y pese a los primeros buenos momentos de Vinicius, los delanteros del Madrid poco a poco dejaron de ofrecer algo al equipo. Se volvió a notar muchísimo la falta de Hazard, pero aun más que eso, la falta de una idea ofensiva clara.

La apuesta de Zidane por los brasileños no funcionó, nos volvió a mostrar que en ambos casos, son dos jugadores a los que les queda mucho para ser titulares, más si juegan juntos. El Madrid, en los encuentros en los que se decante por ese 4-3-3, necesita algo mucho más tangible arriba. Necesita que junto a Benzema, al no poder contar con Hazard, a uno de ellos, bien Vinicius o bien Rodrygo, le acompañe Bale. El galés es por calidad, por disparo, por su juego aéreo, por la intimidación al espacio y, fundamentalmente, porque si Benzema es su única opción de gol, Bale es quien más cosas puede darle al equipo cargando el área.

En la primera parte el Madrid dominó sin mucha idea, gozó de un par de ocasiones clarísimas de gol en botas de Kroos y de Vinicius y de algunos remates de cabeza de Benzema, pero y pese a que ambas ocasiones fueron claras, a los blancos les faltó frescura y sobre todo un plan. Además, sin desborde, todas las jugadas eran pases, pases y más pases que terminaban siempre con una pelota colgada al área. Curiosamente, jugando con dos extremos, se supone que estos van a encarar una y otra vez a sus laterales, pero no: Rodrygo ni lo intentó y solo Vinicius en algún 1×1 salió victorioso. El resultado fue un muestrario de pelotazos al área, a pies de Carvajal y Mendy.

En la segunda parte al equipo se le notó cansado, posiblemente más de cabeza que de piernas. Con Kroos apagado, solo Modric ofrecía opciones de jugada, pero nadie acompañaba con movimientos que hiciesen dudar a la defensa atléthica. Los de Garitano dieron un paso al frente, se colocaron en un bloque algo más alto, comenzaron a presionar la salida a un Madrid ahogado en sus propios problemas. Mendy se aturullaba una y otra vez con la pelota, al igual que Carvajal, que firmaba uno de los partidos más pobres con el balón en mucho tiempo. Ellos dos eran el primer escalón para salir jugando y en ellos tropezaba una y otra vez el juego blanco, lo que obligaba a Modric y Kroos y bajar mucho su posición.

El reloj empezó a pesar, los balones empezaron a volar una y otra y otra vez al área vasca sin encontrar rematador y sin más idea que esa se llegó al final, con un Madrid jugando con Benzemá, Jovic y Ramos de arietes. El fútbol, en puertas del 2020, igual pide otra cosa que un rosario de balones colgados al área, o igual Zidane quiso homenajear con la visita del Atlethic a José María Belausteguigoitia -Belauste- aquel defensa bilbaino y su «¡A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo!»


Uno por Uno


Zidane: Ya es evidente que con el francés vamos a tener alineaciones y dibujos diferentes dependiendo de quién sea el rival, el próximo partido europeo o sabe dios la razón, pero está claro que nos vamos a encontrar un Madrid que partido a partido poco tenga que ver tácticamente con el que juegue la semana o el partido anterior. Su equipo cierra el año jugando bastante bien, pero con un serio handicap goleador: ante el Atlethic 37 centros al área resulta un bagaje ofensivo tan contundente como poco estilístico y ese es sin duda su palo en las ruedas.

Courtois: Dos paradones y su portería a cero. Sin apenas trabajo, las dos que tuvo que parar las paró. Dominador por alto y muy vivo en el juego para dar salida con la mano.

Carvajal: Serio en defensa donde brilló en algún cruce. Garitano les regaló a los laterales del Madrid las bandas y Carvajal se aprovechó de ello para estar continuamente presente en ataque. Su partido en ataque fue un rosario de imprecisiones y malos centros.

Militao: En defensa se mostró rápido y contundente, dominando el juego aéreo, básico ante un equipo como el Athletic. Con el balón y en la salida del juego no se complicó limitándose a dar pases laterales de seguridad.

Ramos: En su línea de los últimos partidos, concentrado y sin errores. Dio una buena salida al juego mezclando bien con Kroos, aunque con Mendy no encuentre al socio que tiene en Marcelo. Jugó los últimos minutos, para mí demasiados, como ariete en busca del cabezazo salvador.

Mendy: Muy serio y contundente en defensa, en ataque y en la circulación del balón jugó atropellado y poco lúcido. Se solapó en muchas jugadas con Vinicius y, al igual que Carvajal, dejó un racimo de centros al área sin la calidad de un jugador nivel Real Madrid.

Valverde: Volvió a realizar un notable partido como medio centro, con un despliegue físico tremendo, como siempre, espectacular. La lesión de Militao y los muchos minutos de Ramos como delantero centro le colocó casi de central. Pese a su buen partido como mediocentro, el equipo le echa en falta como volante.

Modric: El croata arrancó de manera poderosa e imperial. Mandando en el partido. Todas las jugadas del ataque blanco durante la primera parte partieron de sus botas.

Kroos: Comenzó mandón y dinámico, pero la nulidad de la delantera blanca y las pocas opciones de pases que no fuesen horizontales hizo que su fútbol dominante apenas tuviese influencia en el juego. En la segunda parte se le notó cansado y sin recursos ante el juego de colgar balones que impusieron los laterales blancos.

Rodrygo: Ante una defensa de tres centrales, la función de un extremo es castigar la zona débil de esa defensa, que es la espalda del carrilero, obligando al lateral y/o al central de su lado a dudar entre quien de los dos cubrirle, para eso hay que encarar, encarar y encarar. Él, en la primera parte, buscó la pelota en la zona fácil, la media punta, donde estuvo activo, pero insustancial. Dejó un par de buenos centros, pero no ganó ni un solo duelo individual; sustituido en el minuto 61, se marchó sin un solo remate a portería. Partido decepcionante.

Vinicius: Al contario que Rodrygo, él si buscó encarar y lo hizo con distinta suerte. Dejó un puñado de buenas jugadas, pero también muchos errores en las entregas y el remate. No se supo entender con un Mendy con el que se solapó en muchas ocasiones y que le comía el espacio. Unai le sacó un balón tras un jugadón que habría sido el gol de la semana, pero le faltó más maldad y finura en el remate.

Benzema: Menos lúcido en su juego entre líneas. Remató mucho, pero con poco veneno. En la más clara y tras regatear al meta rojiblanco, su remate a portería vacía, pero sin apenas ángulo salió mordido. Le faltó contundencia en algunos disparos. Con la entrada de Jovic en punta desapareció y más cuando los últimos diez minutos Ramos se colocó de delantero centro.

Nacho: Suplió a Militao. Serio y concentrado en defensa mandó un remate de cabeza al larguero.

Bale: No es un futbolista de media hora. Salió frío y tardó en entrar en juego. Si Zidane no cuenta con él, algo lícito, que haga como con Mariano, que ni le lleve citado, pero futbolísticamente Rodrygo no le puede mandar al banquillo, menos aun tras ser titular en Barcelona.

Jovic: Salió en un momento en el que el partido era ya un totum revolutum, con un Madrid que tácticamente no tenía ni pies ni cabeza. Logró cazar un testarazo y mandarla al palo. Imposible que este chico demuestre nada jugando trocitos de 10 o 15 minutos; claro que si pensamos en Mariano, el serbio es un privilegiado.

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