Zidane puso sobre el césped del Nou Camp, el que probablemente es hoy su dibujo más convincente, un 4-4-2, con Carvajal, Varane, Ramos, Mendy, que a la espera de una mejoría futbolística de Marcelo parece su defensa titular. En medio campo volvió a ese cuarteto Casemiro, Valverde, Kroos e Isco, quienes desde el partido ante el PSG han dominando cada encuentro blanco, y, a la espera de Hazard, el ataque lo formaban Karim y Bale.

Los blancos, al igual que ante el Valencia, salieron mandones, dominantes y con una idea clara, ahogar la salida desde atrás de los culés con una perfectamente organizada presión alta, que además se vio potenciada por la ausencia de Busquets, baja de última hora. Pero el Madrid no fue solo presión: la entrada de Isco en el once potenció una circulación de lado a lado, bien escalonada, con los dos laterales jugando siempre dentro de campo rival, lo que terminó metiendo al Barça en su campo. Esta perfecta circulación del balón, que además involucraba a todos los jugadores de campo, logró de nuevo, como ya pasase en Mestalla, algo fundamental a la hora de dominar la escena; y es que la perdidas de la pelota eran siempre al borde del área azulgrana, perdidas de calidad, que permitían a los de Zizou presionar con rapidez y recuperar casi de inmediato. Zidane le estaba dando al Barça de su propia medicina, en una primera parte donde solo la inhumana clase de Messi logró que el equipo de Valverde se acercase con peligro en tres ocasiones. Eso sí, el Madrid era quien dominaba con tiranía, tenía el control y algunas ocasiones de gol, pero las dos más claras fueron en esos 45 minutos del Barça. Una primera mitad donde al Madrid le volvió a faltar el que sin duda va a ser su Caballo de Troya esta temporada, el gol. El Madrid fue un equipo tremendamente dominante pero sin remate.

La segunda parte se igualó un poco; los blancos, pese a seguir dominando y manteniendo una buena presión, comenzaron a notar el bajón físico de alguno de sus miembros, fundamentalmente Isco y Valverde, los dos encargados de encabezar esa presión. Messi, que apenas había aparecido, aunque las tres veces que lo hizo fueron para crear ocasiones de gol, adelantó su posición acercándose a Luis Suarez en una especie de doble nueve, buscando la espalda de Casemiro, colocado ya definitivamente en la frontal del área blanca; Messi comenzó a tener cierto peso en el partido, Griezmann, que bajó su posición convirtiéndose en algo muy parecido al Griezmann atlético, aumentó su protagonismo, mientras el Madrid ya no tenía en la banda izquierda su lado fuerte, con un Isco menos dinámico, y en la derecha, Bale, muy preocupado en evitar la diagonal Messi-Alba, aparecía más en defensa que en ataque.

El partido entró en una fase donde aún jugándose bien, a los dos equipos se les veían más sus defectos que sus virtudes. El Barça, incapaz de salir jugando con limpieza, sufría pare llevar la pelota al área blanca, obsesionados con que Messi recibiese pero sin amasar la jugada; y el Madrid, que más o menos dominaba el juego, era incapaz de concretar ese dominio con remates. Zidane y Valverde movieron el banquillo con decisiones muy cuestionables, sobre todo la salida de Griezmann, que en ese momento era sin duda el mejor atacante culé, de la misma forma que la entrada de Rodrygo en un escenario que pedía más a Vinicius.

Al final lo que vimos fue un partido con un Madrid dominante, encerrando al Barcelona en muchas fases del encuentro en su propio campo y a un el Barça buscando eso con lo que sobrevive el equipo del Txingurri este año: encontrar a Messi como sea e intentar matar al rival con una contra. El gran problema es que ni uno ni otro, a día de hoy, tienen la llave para que esto sea un arma real: al Barça porque vivir de dos jugadores, Ter Stegen y Messi (ayer también un gran Piqué), resulta pobre y el Madrid, que sin duda ha mejorado y mucho, yo diría que muchísimo, su juego, carece de gol y no consigue materializar su dominio y trasladarlo al marcador y sin gol no hay paraíso. Su realidad, la de los blancos en los últimos clásicos, es que llevan varios en los que juegan bien y hasta dominan, pero no marcan.


Uno por Uno


Zidane: Sin duda el equipo está creciendo y es cada vez más competitivo; además ha logrado que algunos jugadores den un paso al frente, jugadores de los que dudábamos. Con su once de ayer parece que hasta que se recupere Hazard ha encontrado esa alineación y dibujo táctico para los días grandes: ese 4-4-2 con Isco. Pero algo tiene que hacer, porque la falta de gol comienza a ser sangrante y solo con Benzemá como goleador no se puede aspirar a ganar nada. Puede que con Isco, Modric y/o Rodrygo el Madrid gane en la circulación del balón y le sobre con eso ante .según que rivales, pero está claro que pierde mucha agresividad ofensiva. Ante el Barça por ejemplo parecía que el cambio, por cómo estaba el partido, pedía más a Vinícius y su capacidad para desbordar y atacar el espacio que a un Rodrygo más ordenado. El equipo crece de su mano, pero de momento con buen fútbol pero sin gol.

Courtois: Volvió a dejar su puerta a cero aunque en alguna jugada dudase más de lo debido. Si su inicio del juego con la mano es top su juego con el pie debe mejorar.

Carvajal: Muy participativo, se mostró muy concentrado en la defensa de la posible diagonal Messi-Alba, ya que su espalda es el lugar donde va a ir esa pelota. Supo leer los movimientos fuera-dentro de Griezmann, lo que no le impidió sumarse al ataque y participar de la presión. Con la pelota le falto calidad para terminar algún pase con más finura. Tuvo una ocasión, pero le faltó viveza para rematar de puntera como habría hecho un killer.

Varane: En la línea de sus últimos encuentros, o sea serio, concentrado y muy sólido en defensa. Sin miedo a jugar muy adelantado, correcto con el balón, volvió el Varane secundario de primer orden. Como todo el equipo, muy implicado en la defensa hacia delante.

Ramos: Como en el caso de Varane, el capitán se dejó de goyerías, esas que le suelen costar errores de bulto, y realizó un partido serio y muy concienciado de donde debía poner la defensa y a qué altura jugar. Con el balón no se apoyó en Mendy, con el que aún le falta entendimiento, pero como siempre supo iniciar el tuya-mia con Kroos.

Mendy: Sin duda el Madrid ha ganado un defensa en esa banda. Poderoso en la pelea y muy agresivo en la disputa, el francés cerró con autoridad su banda donde ni Semedo ni Sergi Roberto, ni sobre todo un Messi que inició el partido en esa banda, encontraron una vía de agua, pero en ataque y con el balón en la circulación, Mendy es un jugador muy limitado tanto en su toma de decisiones como en la ejecución de estas, faltándole calidad en centros, pases y primeros toques.

Casemiro: Como todos los medios centros que juegan ante Messi, a Casemiro le costó interpretar los movimientos del astro argentino, que bien caía a banda como se ponía a su espalda, cuando se ubicó volvió a dar un recital de acciones defensivas, aunque con el balón se excediera en buscar en largo a Bale con pases de poca calidad. La presencia de Valverde en el once y el jugar con 4 en el centro le desahoga de trabajo y, sobre todo, de recorrido a la hora de defender.

Valverde: El uruguayo les ha comido ya la primera página a jugadores como Joao Felix, Vinicius, Rodrygo o Ansu Fati. Valverde es, sin duda, la gran revelación de la temporada. Ante el Barça volvió a mostrarnos una arrancada y una zancada absolutamente devastadoras, aunque de inicio le costase encontrar el sitio en el carril del 8 para no tapar a Bale ni solaparse con Isco. Su duelo en la zona media con De Jong no tuvo color, el ritmo del pajarito y su constante presencia en todas las fases del juego devoraron al holandés. Su derroche de facultades le pasó factura y Zizou acertó cambiándole.

Kroos: Otro partidazo del alemán, que volvió a apoderarse del control del juego blanco con una exhibición de dominio escénico y visión de fútbol. Intento que el carril izquierdo dañase a los culés, pero Mendy no estuvo fino en los centros, lo que le obligó a movimientos más verticales o a cambiar demasiado el juego a una banda derecha donde Bale no supo activar la ofensiva.

Isco: El malagueño supo buscar continuamente la espalda de Rakitic, hoy medio centro, para recibir balones y asentar a los blancos en terreno contrario. Se mató a correr en la presión lo que sin duda le restó finura en algunas acciones ofensivas, donde aún no es el Isco mágico de hace dos temporadas. Está claro que Zidane le ha pedido implicación defensiva y ritmo alto y sin duda está cumpliendo, pero le falta llevar más peligro al área contraria.

Benzema: Hoy fue el delantero indescifrable para las defensas, jugando mucho muy fuera del área, lo que aportó dominio del juego, pero le restó presencia ofensiva. El Madrid, sobre todo en los pies de Mendy, colgó muchos balones al área, lugar donde no siempre aparecía Karim y cuando lo hizo, vio como un gigantesco Piqué lo despejaba todo sin apenas batalla con el francés. El gol en el Madrid se llama Benzema y si este pisa poco el área deja huérfano al equipo en ataque, que es lo que pasó ayer.

Bale: Fue la elección de Zidane para acompañar a Karim en ataque, pero también el jugador que debía controlar las subidas de Alba. A los 15 minutos un despiste suyo permitió que Messi regalase al lateral una ocasión de gol; a partir de ese momento, probablemente por una corrección desde la banda, el galés estuvo más pendiente de defender su zona que de atacar, lo que hizo que su partido fuese muy conservador y con ello el Madrid dejó de tener al único jugador capaz de cargar el área. Sin hacer un mal partido, se echó mucho en falta a un Bale más dominante, con más presencia en ataque.

Modric: Entró por un Valverde muy cansado. Para mí Zidane tardó mucho en hacer el cambio y aunque entró en juego con un perfil muy dinámico, se encontró a un equipo muy cansado como para activarlo.

Rodrygo: Sustituyó a Isco. El partido estaba roto, había muchos jugadores muy cansados y el escenario pedía más la efervescencia, posiblemente alocada de Vinicius atacando a un Sergi Roberto muy tocado físicamente, que a un Rodrygo tan ortodoxo. Apenas tuvo presencia en el juego.

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