Hace frío, unas luces extrañas aparecen por nuestras calles, los restaurantes se llenan, los comercios se engalanan y hasta parece que los niños se portan mejor y ven elfos por todos lados. Está claro, se acerca la Navidad.

Se acerca peligrosamente uno de los momentos de mayor pico de ventas del año, crítico para la mayoría de negocios, hasta el punto de que muchos de ellos se juegan su supervivencia. Por eso la publicidad se multiplica en estas fechas con un plus especial de emotividad en su comunicación.

Parece que estamos más sensibles y modificables en esta época del año y la comunicación emocional nos simplifica la toma de decisiones. Las marcas buscan desesperadamente conectar con sus consumidores. Hacerlo desde la emoción simplifica su argumentación comercial y, aunque nos cueste creerlo, resulta más atractivo para el consumidor. Las grandes marcas que están triunfando hoy en día lo hacen así. Un gran ejemplo es Apple en su anuncio de Navidad de este año: “A veces, los mejores regalos pueden venir de los lugares más inesperados».

Más del 80% de las personas esperan de las marcas que les entretengan, les cuenten historias, les proporcionen soluciones y les generen experiencias. Eso han debido pensar los ejecutivos de marketing de Sky trayendo de vuelta a la tierra estas Navidades nada más y nada menos que a ET. Después de 37 años nos ofrece el reencuentro con su amigo Elliot… ¡Puede haber algo más emocional!

Recurso exitoso sin duda, pero que deja a sus fans decepcionados por un regreso tan poco glamuroso y tan excesivamente comercial.

Las personas consideran en muchos casos la publicidad como ruido. Un ruido necesario, pero que en su amplia mayoría es pobre, irrelevante y que pasa totalmente inadvertido. De eso sabe mucho la gente que hace publicidad en El Corte Ingles, y es por ello que es uno de los primeros anunciantes de España. Estas navidades vuelvan apostar por una historia donde nos trasladan la mirada de los más pequeños en torno a la Navidad a través de un jingle cercano, sentimental y efectivo que ensalza la emoción de estas fiestas.

Estos días la publicidad se convierte en protagonista y principal reclamo de las marcas. Prepárense, porque que esto acaba de empezar. ¿Qué pesa más nuestra faceta analítica y lógica o las emociones? ¿Somos seres racionales o emocionales? Parece que Papá Noel y los Reyes Magos dictarán sentencia… o quizá algún elfo.

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