Ya sea por convencimiento propio, por decisión de la secretaría técnica, por la ausencia de fichajes o por problemas contractuales, es decir, lo que hay, es lo que hay, el caso es que Zidane ha tenido que asumir la tarea de recuperar a una serie de jugadores que se pensaba estaban en la frontera de lo irrecuperable, uno de esos jugadores es Isco, futbolista que parecía perdido para la causa.

El malagueño ha sido el último en aparecer en ese trabajo de rescate que se ha impuesto Zizou. Isco comenzó la Liga con un cartel claro, el de suplente, y eso es lo que fue en el primer partido de Liga ante el Celta. Titular en el empate ante Valladolid, una lesión le tuvo fuera de las convocatorias los seis partidos siguientes. Ante el Brujas, ya en octubre, volvió a la convocatoria, pero sin jugar; reapareció ante el Granada unos minutos, fue titular en el desastre de Mallorca siendo sustituido, no jugó ante el Galatasaray, y a partir de ahí, ante Leganés, Betis, vuelta del Galatasaray, Eibar, y Real Sociedad fue siempre suplente, solo entrando en la rotación de cambios, salvo ante los sevillanos que no jugó. Ojo, entrar en la rotación de cambios al estilo Zidane ya sabemos lo que significa y es que en el mejor de los casos y si eres el primer cambio, juegas 20 minutos. Es decir, Isco hasta el partido ante el PSG, 26 de noviembre, jugados diecisiete partidos oficiales, era un suplente cuyas apariciones apenas tenían relevancia.

Sorprendentemente, en una de esas decisiones con las que Zidane nos descoloca a todos, Isco fue titular ante el PSG, y el Madrid jugó sin duda muchos de los mejores minutos de este año. Ahora, con las lesiones de Hazard y Lucas Vázquez sumadas a la de Asensio, y vistas las dudas que generan por diferentes razones Bale, Vinicius y Rodrygo, Isco ha aparecido como una pieza clave en ese nuevo 4-4-2 de Zizou y no olvidemos que estamos hablando de partidos ante Valencia o Barcelona como rivales.

Desde que comenzó la temporada, y aunque sea por goteo, hemos visto una versión diferente del Isco que vimos en las últimas temporadas. Da la sensación de asumir un nuevo rol en cuanto a su juego, que no a su posición. Le estamos viendo tocar más rápido, acelerar más su fútbol y no retener tanto la pelota, además de abandonar algunas goyerías innecesarias buscando dar soluciones con menos toques a la circulación de balón de los blancos, todo ello regado con kilómetros de esfuerzo defensivo y, sobre todo, de una gran implicación en todas las fases del juego.

Isco se ha integrado en un sistema, el clásico 4-4-2 de Zizou, con el que el entrenador francés ha intentado mantener lo más posible las bases del que se estaba asentando, que desde luego no estaba pensado para el malagueño y sí para Hazard. Digamos que este, parece ser un sistema recurso mientras el belga se recupera, así que el técnico ha diseñado jugar con dos delanteros e Isco, sin apenas modificar el posicionamiento y los movimientos de prácticamente nadie en la línea media.

El malagueño es un volante de apoyo muy ofensivo, que ayuda a sujetar al equipo en campo contrario y lo hace acercándose al balón. Cualidad esta similar a una de las facetas en las que Hazard destaca sobre el terreno de juego, atraer contrarios y mantener el balón en campo contrario.

Este año el Madrid estaba trabajando un sistema, en el que los dos interiores, Benzemá y el extremo derecho, se mueven en base a los movimientos que hace en la izquierda Hazard; a ese plan es al que Isco se ha amoldado, porque hasta su lesión, con y sin balón, el sistema estaba construido para potenciar que la banda fuerte en el ataque fuese la izquierda, gracias al perfil dominante de jugadores como Ramos, Marcelo, Kroos y por supuesto el propio Hazard.

Ahora estamos viendo como Isco está teniendo mucho peso en los partidos, ya sea como falso extremo izquierdo, posición que Luis Enrique le estaba dando en la Roja, o como en la punta del rombo en el 4-4-2 jugando detrás de Benzema, donde parece que a él y a Zidane es donde más les gusta que juegue.

La reciente lesión de Marcelo, que ha dado protagonismo en ese lateral a Mendy, jugador que aun no está integrado en el sistema de pase/pase de esa banda, puede que cambie algo la idea inicial de Zidane en cuanto a cómo se juegue y porque en esa zona. Sin duda la libreta de Zizou se va a ver más exigida que nunca; de momento y a falta de la agresividad y verticalidad del belga en ataque, lo que hemos visto es a un Isco muy trabajador al que le está costando sumar ofensivamente junto a un Benzema muy solo en punta; veremos cómo se soluciona.

Lo que es evidente, es que, desde que comenzó la pretemporada y tras 17 partidos entre Liga y Champions, Zidane ha logrado que jugadores como Kroos, Marcelo o Isco cuenten; su chistera parece que sigue sacando conejos uno tras otro, el siguiente puede ser ¿James?

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