Nadie sabe cómo será el fin de nuestro planeta, pero seguro que no acabará bien. A pesar de los happy ends de Hollywood, hay una certeza incómoda: si es feliz, nunca es el final. Hecatombe, de Luis Cárcamo, propone, en un paisaje extremeño de western decadente, una historia de supervivencia de dos personajes ante una turba infectada de sangre azul, la primera de las lecturas políticas de este corto.

Los survivals son Alberto Batuecas, de sangre roja —y por tanto sugeridamente comunista—, y su contraparte Luz, una joven de armas tomar y de ideales anarquistas. En su lucha hay escopetas recortadas, cuellos rebanados, una saludable masacre de mutantes de sangre azul y unas descacharrantes ganas de divertir al personal y pasárselo bien durante el rodaje, lo cual se hace evidente. Hay que destacar la tremenda presencia de un infectado (Patxy Cáceres), trasunto del coronel Kurtz de Apocalypse Now («The horror, the horror»), y de Luz Cárcamo, una Lara Croft quinceañera que entre tiro y cuchillada tiene tiempo de atusarse la coleta con estilo. Corto, desprejuiciado y contundente.

 


CERVEZA: BALLUT AZARÍAS


Para mojar este corto, nada mejor que una birra de la tierra donde se ha localizado, Extremadura. Se trata de una American Brown Ale propicia para estas fechas de frías mañanas neblinosas y emergencias climáticas varias. De color castaño profundo y espuma marfil, la Azarías, cuyo nombre rinde homenaje al personaje de Los Santos Inocentes de Miguel Delibes, es una cerveza robusta y extrema, aunque no dura, sino con aroma intenso y trago suave. En nariz resaltan sus maltas con toques a café y toffee y un paso de boca de amargor casi imperceptible para que un trago invite al siguiente.

Alcohol: 5,3% ABV.
Amargor: 25 IBU.

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