En alguna ocasión la Liga española ha tenido partidos alrededor de Fin de Año. Hace mucho tiempo recuerdo un Espanyol-Real Madrid el día de Nochevieja, pero lo normal es que nuestras estupendamente pagadas estrellas del balón se vayan de vacaciones con los suyos en el periodo de Navidad, como si los futbolistas de Primera División no tuviesen dinero y espacio suficiente para traer a sus familiares desde Brasil, Argentina o Francia a pasar la Navidad con ellos. Al fin y al cabo, nosotros, los aficionados, pagamos sus sueldos con nuestros abonos a los estadios o los diferentes canales de televisión, comprando camisetas, llaveros o cualquier elemento de marketing que se les ocurra. Somos los clientes quienes mantenemos abierto el negocio y cuando más tiempo tenemos, y, sobre todo, más tiempo tiene la siguiente generación de aficionados/clientes, ellos cierran por vacaciones. Como si un restaurante cerrase a la hora de comer.

Acepto que un descanso entre tanto partido viene bien, pero se puede hacer otra semana, tras acabar las fases de grupos de las competiciones europeas, o tras la festividad de Reyes en enero. No es el clima español lo suficiente duro como para imponer un parón en diciembre como sí lo exige en Escandinavia o los países alpinos.

Siempre tuve envidia del fútbol inglés y su tradición del Boxing Day (el 26 de diciembre, día en que varios oficios recogían sus aguinaldos bien en metálico, bien en forma de regalo, en una cajita). Tradicionalmente, Boxing Day es un día de descanso y visitas familiares, picoteo y televisión. Es un buen día para ir al fútbol en familia —normalmente se programan partidos contra un equipo cercano, aunque no un derby de máxima rivalidad— o ver algún partido por televisión.

Además del día 26, suele haber partido el día 1 de enero y más o menos con los mismos parámetros. La diferencia es que el día 1 es un día en el que apenas pasa nada, no hay una gran tradición en el Reino Unido de ir a visitar a nadie, y no habiendo Día de Reyes, es el final de las vacaciones.

El fútbol inglés se ha distanciado mucho de sus aficionados por los precios de las entradas y abonos, pero siempre ha mantenido estas fechas con muchos partidos. Normalmente entre el 26 y el 1 hay una jornada más, incluso dos. Esta temporada se jugarán nueve partidos de la Premier el día 26, uno más el día 27 (Wolves vs City), siete el día 28 y tres más del día 29. Volvemos con nueve partidos el 1 de enero y otro el día 2, jueves. El fin de semana se juega la tercera ronda de la FA Cup, otra tradición: el primer fin de semana de enero.

Tuve la oportunidad de acudir a uno de estos partidos hace unas temporadas, un 28 de diciembre, en el palco de la empresa en la que trabajo y me permitieron invitar a mi suegro. Cuando hablamos de palcos y de un estadio como el del Hull City aclaremos que consta de una mesa y diez sillas para comer o cenar antes del partido y diez espacios en la grada, saliendo del palco; nada como los palcos del Bernabéu o cualquier otro estadio de un club puntero. Al descanso, Hull City y Fulham empataban a cero en un partido soso, donde se notaba el frío y la tensión de los puntos en un partido decisivo en la lucha por la permanencia. Pero en la segunda parte el Hull City se hizo con el juego y marcó seis goles en un partido que resultó histórico para los tigres, su mejor victoria hasta la fecha en la Premier League.

El Hull City acabó salvándose y perdiendo la final de la FA Cup. El Fulham descendió, con cinco puntos menos que el Hull City. Mi suegro, que no había ido al fútbol en directo desde la final del Mundial 66, había trabajado en la empresa varias décadas antes. Tuvo la atención de mis jefes durante toda la comida.

Se lo pasó estupendamente bien, pese a que al principio todo eran dudas. En aquella época necesitaba silla de ruedas, se sentía incómodo con desconocidos y a veces parecía que no quería ir. Por fortuna le convencimos, y tuvo la memoria del partido durante los siguientes meses. “Six-none… incredible”, repetía en el camino a casa. Y luego recordaba con gusto su cena y el resto de la experiencia, uno de sus últimos grandes recuerdos, pues no alcanzó la siguiente Navidad.

Claro que días así se pueden vivir en otras épocas del año y de distintas maneras, pero es más sencillo en periodo de vacaciones y ya sabemos que el fútbol descansa en verano. Si es cierto que LaLiga quiere competir con la Premier League en audiencias internacionales debería prestar más atención a estas fechas, cuando los aficionados tienen tiempo, en lugar de tratar de llevarse partidos a otros países. Mientras LaLiga descansa, la Premier habrá ofrecido al mundo treinta partidos con mucha audiencia disponible.

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