Hola, Emmanuel.

Siempre estamos pendientes de que haya pasado algo para encontrar la calma: un evento, un compromiso, un examen, un proyecto, una prueba médica, una investidura, un sorteo de Champions, un Clásico… Nos engañamos pensando que al fondo estará la tranquilidad, pero siempre aparecerá (o crearemos) un obstáculo que nos impedirá superar la incertidumbre. Al final, eso es la vida, incertidumbre perpetua. Nos empeñamos en descubrir el siguiente episodio y no disfrutamos el que se está reproduciendo, que pronto echaremos de menos y encumbraremos una vez haya terminado. Como a Modric.

Tu guiño a nuestra infancia al afirmar que el gol de Son no le llega a los tacos de la suela al de Ronaldo al Compostela (cierto) me recordó que nada se revaloriza tanto como el pasado por el mero hecho de serlo. No por el brasileño, sino en general. Hay goles y frases que valen más cuando ya son gran reserva. Pienso en ello cada vez que alguien rescata una joya, en su día bisutería, de la hemeroteca y la expone en redes sociales. Todo adquiere una dimensión diferente cuando volvemos a ello sabiendo ya el final. Quizás en un futuro riamos a carcajadas, y avergonzados, al recordar la desaparecida falta de gol de Vinicius. ¿Crees que puede llegar ese día?

El pasado también fue futuro en un momento determinado. Por ejemplo, el gol de Ramos en Lisboa. Todo el mundo sabe que el central blanco marcó en el minuto 92:48 tras un centro botado por Modric. Pero quizás poco repararon en que unos segundos antes, el croata había sacado un córner desde el mismo sitio pero lo hizo en corto. El balón acabó en un centro desde la banda contraria y volvió al lugar de origen. Si Modric hubiese repetido estrategia, ¿habría acabado perdiendo el Madrid? Parece lógico pensar que sí. El fútbol contiene un componente de azar que es imposible de analizar. Para que luego nos lo quieran explicar con pizarras, flechas y big data. Es mucho más grande y sencillo que eso.

Me preguntabas sobre si el Madrid ha salido perjudicado con el aplazamiento del Clásico. Lo fácil sería pensar que sí por la baja de Hazard, aunque el belga todavía no había ofrecido su mejor versión en la fecha original del partido del Camp Nou. De todos modos, creo que todos tenemos puestas las gafas de lejos y quizás haya que mirar más cerca: a Anoeta y a Mestalla. La importancia del Barça-Madrid está condicionada a lo que pase en esos dos campos este fin de semana. Si el vencedor del gran partido se come el turrón con sólo tres puntos de ventaja, no será para tanto, por muy trascendentes que queramos ponernos en las portadas.

Todo cuanto rodea, o acordona, al Clásico me recuerda peligrosamente a lo que escribió Eduardo Galeano sobre el Maracanazo: «La noche antes, nadie podía dormir. La mañana siguiente, nadie quería despertar». Y no, no estoy hablando de fútbol.

Un abrazo, Juan Carlos.

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