Los dos fichajes más caros de la historia del Atlético de Madrid son dos polos opuestos bajo la óptica del público del Wanda Metropolitano. La ilusión que rodea al portugués Joao Félix, hoy acertado y participativo tras marcar en la Liga de Campeones, contrasta con los silbidos al francés Thomas Lemar. Este sábado los dos fueron titulares: Joao Félix (contratado por 126 millones de euros, pagados por él al Benfica este verano) encadena su tercera aparición consecutiva en el once, una vez superada su lesión de tobillo; para Lemar (70 millones al Mónaco el verano anterior) era el retorno a una formación inicial desde el 2 de noviembre, cuando lo fue en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla.

Sin embargo, las sensaciones que transmiten ambos sobre el césped no pueden ser más opuestas: si el portugués transmite peligro, habilidad, es vigilado por las defensas rivales, en este caso por la del Osasuna; Lemar se enreda en conducciones sin peligro, en muchas ocasiones hacia atrás, en las que sus habilidades quedan ocultas.

En el arranque de este Atlético-Osasuna, solemnizado por el homenaje a Juanfran Torres, exjugador de ambos equipos que lo recibieron con un pasillo de honor, comenzó asustando el Osasuna, con disparos de Rubén García y el serbio Darko Brasanac, hasta que apareció Joao. La primera conducción del de Viseu generó la primera situación de peligro rojiblanca, que acabo en un chut de Álvaro Morata al exterior de la red. Era el síntoma de que el ‘7’ estaba en el partido, presto a aparecer y echarse el equipo a la espalda.

El primero en reconocerlo fue Koke -el vallecano jugó pese a haber sido padre apenas unas horas antes-, que le sirvió un pase minutos después con el que el luso se giró al tiempo que controlaba, en una maniobra fantástica que no tuvo premio porque se cerraron sobre él los dos centrales del conjunto navarro. Entretanto, Lemar podía comprobar cómo la paciencia del Metropolitano con él se acaba partido a partido, porque en cada momento que entró en contacto con el balón se encontró con silbidos a su actuación.

Pese a la música de viento, el que fuera campeón del mundo en Rusia 2018 no se arredró, y tuvo una oportunidad muy clara a diez minutos del descanso, cuando tras un saque de esquina, Saúl vio su intención de romper al área por la izquierda y le sirvió un balón que Lemar chutó con toda la intención. Pero se topó con el meta osasunista Sergio Herrera, un muro para el Atlético, que en la misma jugada también evitó el segundo intento, este de Saúl.

Aún quedaba la última de Joao Félix antes de que los aficionados del Metropolitano desenvolvieran el bocadillo. Fue a raíz de un centro de Manu Sánchez -fantástico estreno del madrileño de 19 años, valiente, saliendo al ataque y ofreciendo buenos servicios-, cuando el portugués conectó un cabezazo envenenado que Herrera apenas pudo desviar con la yema de los dedos, lo justo para que fuera al poste.

Tras el intermedio, amenazó el Osasuna de nuevo, con un remate del argentino Ezequiel ‘Chimy’ Ávila, un cabezazo de David García y un disparo alto del exrojiblanco Fran Mérida. Tanto Joao como Lemar aguardaban que el Atlético volviera a reactivarse, pero el francés no tuvo tiempo para mucho más, ya que fue sustituido en el minuto 54, despedido por el respetable con más pitos que aplausos.

Joao continuó sobre el césped, más apagado aunque siguió siendo decisivo. Dejó a Morata solo ante Herrera, pero el ‘9’ rojiblanco no acertó a rematar. Sí convirtió Morata minutos después con la cabeza, al conectar sorprendentemente solo un saque de esquina del inglés Kieran Trippier dentro del área.

El 1-0 puso al Atlético en una posición mucho más cómoda mientras su emergente estrella lusa se iba apagando. Saúl Ñíguez hizo el 2-0 tras recuperar un balón, combinar con Morata y el argentino Ángel Correa, que le dio el balón para que continuara su avance y marcara. Pocos minutos después, en torno al 80, terminó la participación de Joao sobre el verde, al ser sustituido por el central Mario Hermoso.

Un final algo más discreto para un jugador que con cada actuación acrecienta la ilusión de los suyos, al contrario que le ocurre a Lemar, cuya cotización entre los rojiblancos sigue a la baja y con cuya salida se especula para dejar hueco salarial a un posible fichaje en el mercado de invierno.

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