Hace algún tiempo, y en un lugar imagino que lúgubre, un diputado de la Asamblea de Madrid tachó a Nadal de “hiper musculado pasa bolas», porque Rafa declaró que prefería elecciones. Era un momento donde pasaba lo mismo que ahora. Los partidos políticos no se ponían de acuerdo ni para sintonizar la tele del bar del Congreso. Me voy a permitir obviar el nombre y partido de este iluminado porque no merece más minutos de gloria que los que tuvo en su día. Bastante tiene ya con aguantarse a sí mismo y llamarse demócrata cada vez que se afeita.

Pero quiero poner este ejemplo porque hay mucho politicucho que se sabe la lección de memoria. Atizar al mito siempre tiene más repercusión que predicar la justicia con ciudadanos anónimos. Y si el mito es del tamaño de Rafa…¿Cuándo se van a ver estos tíos con semejante altavoz?

Ahora le ha tocado publicitarse al alcalde de Manacor. También voy a omitir su nombre, también su partido, porque para figurar en A la Contra hace falta más que esparcir bilis con un ventilador.

Al que esto escribe le trae al pairo, a la hora de las alabanzas, la ideología de cada cual, su gusto por el sexo o si lleva dieta alimenticia carnívora o vegana. Me gustan De Niro, Amenábar, Messi, Modric, Doncic, Los Ramones, Zidane, Rosalía, y, por supuesto, Rafa Nadal, sin importarme un pimiento cómo piensan o con quién se arrejuntan. Y desde su labor lúdica y social hasta entiendo los privilegios.

Es más, creo firmemente en una proporción directa entre este término y el meritaje. Tanto es así que sigo siendo más partidario, por ejemplo, de otorgar antes la nacionalidad de mi país a un buen científico, que al que llega a invertir un millón de euros para obtener los papeles. Así me parieron y así doblaré la servilleta.

Las leyes siempre se estructuran alrededor de los humanos más ejemplares. Por mucha rabia que me diera, siempre será más justa una beca para un atleta de élite que para que mi hijo bajase de 13 segundos en una carrera de 100 metros. La mejor receta para predicar igualdad es premiar a aquellos que aumentan los limites para futuras igualdades. Sin un Bahamontes no hubiésemos conocido a Miguel Indurain.

Pero es que (volviendo al edil de Manacor) , afirmar que la Academia de Rafa es legal porque hicieron esa ley a la medida es tan absurdo en la denuncia como poner el grito en el cielo porque se han movido planes urbanísticos para hacer polígonos donde tuviesen cabida decenas de empresas y fábricas. Pues claro. Se llama interés social.

No creo que haya nadie que no piense que a Rafa le habrán hecho decenas de ofertas, en decenas de países del mundo, para ubicar su Academia. No sólo con privilegios de ubicación, sino poniéndole cantidades tremendas de dinero para conseguir que fuesen el país elegido. Rafa la puso en Manacor y pagando.

Así que, desde aquí, le sugiero al edil que si tan seguro está de la injusticia pelee democráticamente para cambiar la ley que no le gusta. Y, de paso, que se aplique el cuento para otras leyes que sí se quiere saltar. Hoy es el día de la Constitución. A ver dónde viene la geografía que a él le gustaría en Baleares.

Mientras tanto, le recomiendo el mismo camino que aquel que tildó a Rafa de “hiper musculado pasabolas». En boca cerrada no entran moscas. En las abiertas a destiempo, chanclas como roscas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here