Si uno echa un vistazo a las estadística del Granada-Atlético de Madrid verá que los de Simeone, jugando fuera de casa, tuvieron el 60% de la posesión, remataron 17 veces a puerta (8 más que su rival) y 6 entre los tres palos (3 más que el Granada). Si uno no tiene las estadísticas a mano, pero resulta que ha visto el partido, habrá podido comprobar que los rojiblancos han dominado la pelota la mayor parte del partido; que han jugado fundamentalmente en campo contrario, que han intentado (y la mayoría de las veces conseguido) sacar el balón jugado, y rara vez, por no decir ninguna, han corrido el contraataque. Es más, el Granada ha sido tan intenso (o más) que su rival y su gol, qué cosas, ha llegado de jugada a balón parado. Aun así, dudo que hoy vean un solo análisis que destaque todo lo anterior. Uno que subraye lo lejos que está este Atlético de Madrid de ese que describe el estereotipo. Sí, lejos de ese relato trucado (y tramposo) que apela a la verticalidad, a la testosterona, al contraataque (en su versión más ruin), al anti-fútbol, a las patadas, a la incapacidad innata para difundir la fe de la estética, a la defensa numantina como forma de vida y, claro está, al juego a balón parado (aunque el Atleti lleve milenios sin que eso sea algo que le haga destacar respecto a sus rivales).

Llevamos años «exigiendo» jugar al conjunto rojiblanco «de otra forma»; años (que han parecido siglos) escuchando a los que saben de esto alertándonos de los erróneo (y dañino) de asumir un estilo tan impresentable; años oyendo a los analistas de paso construir toda una teoría respecto al juego colchonero, basada exclusivamente en los partidos contra el Madrid, Barça o similar, que son los únicos que han visto. Es más, hasta los propios comentaristas del Granada-Atleti, en pleno partido, seguían apelando a la poderosa defensa de los madrileños, su capacidad para no dejar huecos, lo feo que era todo y lo «intenso» de un partido en el que los dos equipos, al parecer, estaban «jugando a lo mismo». ¿De verdad merece la pena seguir alimentando ese debate tóxico (y extranjero) respecto al juego de Simeone? No, no lo merece. Es mentira. No, porque, como decía Federico II (emperador de Prusia): «Echad los prejuicios por la puerta, que volverán a entrar por la ventana».

El Atleti ha empatado en Granada un partido que mereció haber ganado; y sí, ya sé que eso de la justicia no tiene nada que ver con el fútbol, pero salir con esa sensación es un avance respecto a lo que veníamos viendo últimamente. Poca renta, gritarán los exigentes, pero es que yo creo que los exigentes están a otra cosa. A pesar del resultado, es muy probable que los colchoneros hayan hecho el mejor partido de lo que va de temporada. Al menos fuera de casa. Lo creo de verdad. Por primera vez hemos visto un equipo que ha querido ganar el partido desde el primer minuto hasta el último, y eso sí que es algo que hay que exigir. El único borrón que tuvieron fue quizá ese desliz en la marca que supuso el gol del equipo nazarí, pero eso es algo razonable entre seres humanos, y más sabiendo que el Granada es muy bueno en esa suerte.

El partido deja varias lecturas positivas para el Atleti. Volvimos a ver la intensidad de antaño y también una versión de presión adelantada que se acerca bastante a esa otra que les hizo famosos. Positiva fue también ver la desenvoltura de Hermoso en un partido exigente. El ex del Espanyol había sembrado bastantes dudas en sus primeras actuaciones, pero poco a poco va dando muestras de ser un central suficientemente interesante. Los de Simeone tuvieron el balón mucho más que otras veces y además lo manejaron con rapidez y bastante criterio. Destaco en esa suerte a Koke y a Héctor Herrera, que es otro que está cristalizando en el equipo a toda velocidad.

Desgraciadamente, no puedo decir lo mismo de un Llorente que, sin hacer un partido especialmente desastroso, está muy por debajo de lo que demanda el puesto (y el equipo). Una pena.

Con todo, el verdadero factor diferencial creo que ha estado en Vitolo. El canario (junto a Correa) ha sido esa pieza que tanto le estábamos reclamando al equipo; un enganche en la zona de creación con verticalidad, valentía, talento y peligro. Lo que no está haciendo Lemar, para que se entienda. Peco en exceso de egoísmo algunas veces, pero las sensaciones que deja son muy buenas.

Por la parte negativa destaco sobre todo dos cosas: la falta de gol (nada nuevo) y la inquietante labor de VAR (nada nuevo, tampoco). Respecto a lo primero, me temo que es lo que hay. Es el gran talón de Aquiles del Atleti. Morata está en racha y lo hace todo bien (porque es muy bueno), pero tiene una tasa demasiado alta de errores en momentos clave. Aun así, si falla él, parece que no hay otra cosa. Un drama que, sinceramente, no sé cómo se puede resolver.

Respecto a lo segundo, poco puedo decir. Es incomprensible que la sala de VAR no vea el penalti que le hacen a Poveda en boca de gol, y que diez segundos después de haberse producido ya lo estaba viendo toda España. Es obvio que el problema del VAR no es el VAR (ni la tecnología); el problema del VAR, como el del fútbol español, es en manos de quién está.

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