A veces el fútbol tiene el mismo libreto que las grandes óperas. Esta temporada, Richard Wagner podría haber hecho crónica deportiva y darle un giro argumental a su Ocaso de los dioses. Pongan ustedes a cualquiera de estos protagonistas en el papel de Sigfrido. O, incluso, a los tres.

 


Acto 1: Luka Modric


El actual Balón de Oro lleva ya meses entonando el canto del cisne. Música bella, pero que dura un tercio justo de lo que pesa un partido. Media hora después del pitido inicial, la edad pinta las medias de Modric de color kryptonita. Su cabeza sigue dibujando pases y rotura de líneas, pero el motor le pone en problemas. La única manera de que el croata aporte de verdad es que Zidane le reserve para ser revulsivo. Hay futbolistas que merecen morir deportivamente en la leyenda y no agonizar 60 minutos más de la cuenta. Luka es uno de ellos.

 


Acto 2: Sergio Busquets


Después de muchas temporadas siendo el pegamento del FC Barcelona y de marcar época en nuestro fútbol, Busi es un futbolista cansado. La zancada le delata. Sus movimientos laterales van con el freno de mano. Su juego de toque-anticipacion sufre desde hace dos temporadas. Ha ganado tanto que, si cada título fuese una condecoración, llevaría la chaqueta torcida por el peso de las medallas. Pero ser medio centro de un equipo que tiene el ataque por modus vivendi le exige un físico que se le rompió de tanto usarlo. También los generales pasan a la reserva activa.

 


Acto 3: Diego Costa


La edad y las lesiones le han entumecido las piernas, pero no le han mejorado el carácter. Además de haber perdido el dinamismo en el juego, su forma de ser le ha borrado de partidos y finales de temporada. Durante muchas lunas ha representado al Atleti del Cholo. Hoy, Simeone, sigue siendo de los pocos que creen en este futbolista. Posiblemente más que el propio Diego Costa. Un icono no merece pasar de bandera a banderín. La mejor forma de honrar su carrera sería la de dosificarle en la que puede que sea su última temporada de rojiblanco. Ganarían los dos, equipo y futbolista.

Y así terminaría esta ópera. Zidane, Valverde y Simeone, tienen la última palabra en lo bonito que sea el final de estos tres nibelungos. Ellos lo han sido todo en los equipos que juegan. Respetemos su historia. Y la mejor forma de hacerlo es que los tres técnicos se den cuenta de que Modric, Busquets y Costa, ya no pueden ser los pilares de sus once de gala. No hay peor cosa en el fútbol que anteponer los códigos, y la escala de mando, a la razón deportiva. Aunque los que hagan las alineaciones hayan sido cocineros antes que frailes. O puede que precisamente por eso.

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