Rafa Nadal perdía 1-5 en el tercer set y nadie le daba la más mínima opción de remontar su partido contra el ruso Daniil Medvedev, lo que le dejaba fuera del torneo y hacía peligrar su número 1 al finalizar el año. Nadie creía en Nadal, o casi nadie. Porque Rafa creía y quería. Juego a juego fue levantando el partido, salvó un match-ball y se puso 6-5 ante el desconcierto de su rival (21 aces), que ya había visto cómo Nadal le remontó en la final del US Open (7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4) y que llegó a burlarse de los ánimos del público a su oponente.

El partido se fue al tie-break y Rafa Nadal se impuso de nuevo, esta vez con un marcador de 6-7 (3), 6-3 y 7-6 (4) y en dos horas y 26 minutos. El ganador este año en Sofía y San Petersburgo, y en los Masters 1.000 de Cincinnati y Shanghai, estaba atónito. Rafa lo había vuelto a hacer.

Nadal deja a Djokovic a 640 puntos en la carrera por terminar número 1 el año 2019. Ya solo faltan por repartirse puntos en un partido más de round robin (200 por la victoria), en las semifinales (400) y en la final (500). Djokovic necesitará ganar el torneo para acabar en lo más alto.

Nadal habló sobre la pista del partido contra Medvedev: «He sido super afortunado, honestamente. Él estaba jugando mejor que yo el tercer set… ha sido uno de esos días que ganas uno de mil. Ha sido un partido que tenía perdido. He jugado mejor que hace dos días y cuando vi que solo tenía un break de distancia recordé lo difícil que es cerrar partidos y me concentré en eso. Jugar en un estadio como este es la mayor motivación posible».

La alegría no es completa porque la victoria de Tsitsipas ante Zverev en la sesión nocturna complica mucho la clasificación de Nadal para las semifinales. Si Zverev gana en el último partido del grupo a Medvedev, ya sin opciones, el mallorquín quedará eliminado, pues la primera consideración para resolver empates son los enfrentamientos directos.

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