A caballo entre los siglos XVIII y XIX, la intelectualidad europea se debatía entre las teorías de dos de los últimos filósofos de lo que se llamó la Modernidad: Kant y Hegel. Mientras el primero honraba el intelecto, lo pensado y los dictados del conocimiento para explicar el mundo, el segundo se dejaba llevar por el instinto y la percepción para definir todo lo que le rodeaba. Kant tenía que utilizar la razón. Hegel el comportamiento.

Kant acuñó el noumeno, término que servía de termómetro a lo razonable. Hegel, el fenómeno, concepto basado en que lo que no se podía percibir tampoco se podría explicar. Imagino que si algún día planearon unas vacaciones juntos, uno querría playa y el otro, a un refugio en los Alpes Bávaros. Tal para cual.

Ayer tarde, mientras leía la convocatoria de Zidane para el partido contra el PSG, me he acordado de estos dos filósofos y de su forma de ver la vida. El fenómeno Vinicius a la grada otra vez. El entrenador prefiere al noumeno.

Que quede claro que la razón deportiva también pondría a Bale por encima del chaval brasileño. Gareth es más futbolista, más resolutivo y, si está bien físicamente, más problemático para el PSG. Vinicius está verde, tiene la lateralidad cruzada respecto a la portería, y tiene más jabón que pólvora en las botas. Pero la percepción indica que a Bale le importa un pito el Madrid. Así que muchos preferirían intentarlo con el chaval antes que solucionarlo (si es el caso) con el galés. Cuestión de pareceres.

Tres días después de la pitada, Bale sigue sin hacer un gesto que le acerque a la reconciliación con la parroquia merengue. No le pidan un cariño (quizá los galeses se laven con los dientes con lija), pero, al menos, un arrumaco sí podría dedicar a todos aquellos que le llevan soportando siete años de incomparecencias y de vivir a la sombra de Cristiano Ronaldo. Es más de ley que él pida disculpas, que alegar el perdón por el bien del equipo.

Mientras, Vinicius seguirá preguntándose el porqué de esta situación. Que pesa más el amor que la puntería y que ojalá Hegel hiciese las alineaciones. Este fenómeno, que tiene todas las condiciones para explotar en crack, a lo mejor necesita más confianza y justicia poética que la decepción de no verse en la lista.

El fútbol también tiene (o debería tenerla) parte emotiva. Si la razón te acerca al resultado, es el sentimiento el que te permite disfrutarlo. Vinicius es un fenómeno, mal que le pese a los que priorizan noumenos. Por mucho que la razón diga Bale, el corazón dice Vini.

1 Comentario

  1. Pues pasemos al existencialismo:Hacer es ser.Eres lo que haces,Por eso Odegaard y Kubo eclosionan y Vinicius,Brahim (y está por ver qué será de Rodrygo) y Jovic se marchitan,se desesperan y pierden la identidad y la confianza.Empiezan a ver qué la clave de todo es el tiempo (Heidegger).Concretamente el que pasan en el banquillo o la grada y no en el césped.
    En sus contratos debieron incluir la cláusula que obligase a salir cedidos si no jugasen un mínimo de minutos antes de diciembre .Y la debieron solicitar tanto ellos como el Madrid.El egoísmo y la falta de paciencia de las dos partes hará que todos salgan perdiendo.Pero esto ya suena más a la teoría de juegos,al dilema del prisionero.

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