Hola, Juancar.

Decía Platón que se conoce más a un hombre en una hora de juego que en un año de conversación. Ha sido una semana de fuego cruzado ante los micros, de reproches y reprimendas varias. También de medias verdades. Pero la cita inicial no la rescato por Luis Enrique, mucho menos por Robert Moreno. Me acordé de ella escuchando a Valverde en rueda de prensa. No ha habido ningún otro técnico que me resulte más sensato delante del micro y luego me decepcione de igual manera por su propuesta de juego. El Txingurri es el mejor portavoz que ha tenido el Barça en los últimos 30 años, pero dejará una huella minúscula en la historia de un club que hoy cumple 120 años.

Así, por ejemplo, despachó la pregunta sobre lo desconcentrado que podía estar Gerard Piqué por la Copa Davis: «A todos los futbolistas se les achaca que solo saben hacer una cosa: jugar al fútbol; y cuando alguien hace algo más, también se lo echamos en cara». Touché.

Pero no puedo regatear más esas dos preguntas que me hacías y que darían para una tesis doctoral. De aquel Barça de Cruyff queda un ADN utilizado más como propaganda que como idea. Como si la esencia se hubiera ido perdiendo con el paso del tiempo, disipándose entre matices e influencias de los transmisores de la misma, de Robson (que poco o nada sabía del juego de posición) a Valverde, pasando por Van Gaal, Rijkaard, Pep o Luis Enrique. Ni siquiera el 4-3-3 es ya dogma de fe en un club que lleva años colgado del botín izquierdo de Messi, el único capaz de negar el ocaso azulgrana. La secuencia la describió el otro día Ramón Besa, con la brillantez que siempre le acompaña: «El equipo perdió la pelota, después el juego y más tarde el alma». 

En todo ese viaje hacia el extravío, Valverde es solo el último eslabón. Junto a él una plantilla al que le pesan tantos los años como los galones adquiridos, una directiva temerosa y una afición embriagada en melancolía, forman un cóctel al que algún estrella michelín debería poner nombre. Ocás Blau (Ocaso azul), aportamos desde estas líneas.

Solo en el Bernabéu se puede cumplir la Ley del Ex y del Pre en un mismo partido. Del que fue y el que está por llegar. ¿Qué pensabas mientras veías a Keylor Navas negar el gol y a Sarabia lograr el empate? A Mbappé ya sé que le miras con los mismos ojos que lo hace Zidane, aunque no deja de ser curioso que ahora que el Madrid empieza a recuperar las constantes vitales de su juego, lo que le falle sea la puntería. La esencia blanca de siempre, la determinación en las áreas. Pese a todo no imagino a Zidane excesivamente preocupado.

Al menos ha resuelto el agujero del centro del campo, con otro Valverde, Fede en este caso. Estaría bien que rescataras (en nuestra nueva casa) aquello que me contaste del pajarillo. No vaya a ser que cuando nos queramos dar cuenta esté dominando el centro del campo del Madrid. Los uruguayos, ya se saben, no entienden de empresas menores.

Por eso te pregunto, ¿Sigue siendo Pogba necesario? ¿No debería buscar  otro perfil el Madrid tras ‘descubrir’ a Valverde?

Te dejo que tengo que ver esa especie de Crónica de una muerte anunciada que es MatchDay, el documental del Barça. Si Gamper levantara la cabeza…

Un fuerte abrazo.

Emmanuel.

 

 

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