Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia esta ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles Galos resiste todavía y siempre al invasor.” Así es como empiezan todas las historias de una de las obras maestras del cómic, Astérix. Seis décadas resistiéndose a los romanos y haciendo disfrutar a toda la familia desde su pequeña aldea gala. 60 años no son nada.

1959 fue un año curioso: se puso en venta por primera vez Barbie, la muñeca más famosa en el mundo, y se estreno la serie de western Bonanza. Dos cosas de apariencia irrelevante, pero que marcaron la infancia de muchos. Pero si hay un aniversario que merece la pena destacar fue la aparición de una nueva revista en Francia: se llamaba Pilote y dentro llevaba una historieta de un personaje mítico, entrañable y sensacional, un tal Astérix. Un anti héroe de baja estatura, más astuto que inteligente, con un gran sentido del humor y en ocasiones, algo cascarrabias. El personaje iba contra todos los códigos establecidos del mundo del cómic y estaba creado por la complicidad creativa de dos genios: René Goscinny y Albert Uderzo.

El éxito no tardo en llegar y a los dos años salió el primer álbum: Astérix el Galo. Empezaba a forjarse un personaje mítico… o quizá dos. Un tal Obélix se presentaba y rápidamente se convirtió en un personaje clave en las historias.

Sensible, glotón, ingenuo, leal, enamoradizo, no está gordo, sino que cayó dentro de la marmita cuando era pequeño. En esta primera aventura su protagonismo es casual, pero el cariño de los lectores, hizo de él un personaje imprescindible. A pesar de la idea de su autor, que siempre imaginó a Astérix como un héroe solitario. De ahí, la saga de los galos no ha parado de crecer. Astérix y Obélix se hicieron inseparables amigos y con ellos millones de seguidores por todo el mundo.

La clave de su éxito probablemente está en que relata la historia de un pequeño pueblo, con sus ventajas e inconvenientes. Ser de pueblo es un grado difícil de superar y, si además, es el único que se resiste a la conquista del poder -en este caso representado por el imperio Romano- más aún. Todo un pueblo unido contra el orden establecido, eso sí, con una gran ayuda, una poción mágica que prepara un druida llamado Panorámix que les hace inmensamente fuertes, por no decir invencibles.

Cumplen 60 años muy bien llevados. Hoy, sus historias se pueden leer en un total de 111 lenguas y dialectos, que incluyen el latín, bretón, corso, euskera o asturiano, lo que lo convierte en el cómic más traducido del mundo que le ha llevado a vender más de 365 millones de álbumes. Ha sido adaptado a juguetes, videojuegos y, por supuesto, al cine. Nada más y nada menos que en 9 ocasiones ha sido llevada a la gran pantalla. Quién no recuerda a Gérard Depardieu (Obélix) y Christian Clavier (Astérix).

Goscinny y Uderzo firmaron 24 álbumes hasta 1977. El fallecimiento ese año de Goscinny dejo un gran vacío. Pasó el tiempo, y Uderzo ya en solitario creó ocho más; hasta estos días, donde los creadores son Didier Conrad y Jean-Yves Ferritomaron. Han sido los responsables de los últimos cuatro. El último, el número 38, titulado La hija de Vercingétorix, salió a venta hace unas semanas y promete convertirse en uno de los grandes éxitos de estas Navidades.

Este aniversario se esta celebrando en Francia como se merece; los personajes son patrimonio nacional a la altura de la Torre Eiffel, la Catedral de Notre Dame o el Champagne. En Francia saben muy bien engrandecer a los suyos. Varias estaciones del metro de París han cambiado de nombre para la ocasión: “Place de Clichix” (Place de Clichy), “Menhirmontant” (Ménilmontant) y “Gare de Lugdunum” (Gare de Lyon) y además la estación Rome fue rebautizada “Están locos estos romanos”.

Las historias de Astérix son apasionantes, divertidas y muy didácticas. Leerlas de adulto te hace disfrutar y ver detalles que antes pasabas por alto, cosas, como por ejemplo, interesantes aprendizajes de marketing:

• En la historia “Obélix y compañía”, primer cómic de Astérix que lleva el nombre de su fiel amigo, aparece un tal Cayo Coyuntural. Un joven romano recién graduado de la escuela de administración que pretende vender menhires en Roma mediante una intensa campaña publicitaria. Así diseña un extraordinario plan de marketing con el que pone de moda los menhires entre los romanos. Todos quieren tener un menhir en su vida, en cualquiera de sus materiales y formas. Una historia que explica cómo se debe enfocar el lanzamiento de un producto de manera brillante. Un genio del marketing el tal Cayo Coyuntural.

• En la historia “La residencia de los dioses” Julio Cesar al no poder conquistar a los galos por la fuerza decide construir una ciudad alrededor de la aldea para condenarles a adaptarse o desaparecer. La llegada de nuevos habitantes a la zona desestabiliza a nuestros galos y los precios suben, ley de la oferta y la demanda. Qué importante es fijar bien los precios.

• En “Astérix el gladiador” al comienzo del espectáculo aparece una marca patrocinadora del evento.. Tres personas vestidas de ánforas de vino con un mensaje comercial muy potente: para olvidar los problemas / bebed siempre vino / “nunca más”. Qué importante es activar los patrocinios.

Astérix y Obélix son hoy en día patrimonio no solo de Francia, sino de la humanidad. Leer sus cómic debería ser de obligado cumplimiento tanto para niños como para mayores. Sus historias están llenas de vida y se resumen en 3 consejos:

1. Compartir y disfrutar de la vida. Los personajes son generosos, el apego de lo material en sus aventuras no les vuelve avariciosos. La alegría de compartir se traslada a la felicidad de todo el pueblo. Todo se soluciona con una buena cena con amigos.

2. Trabajar en equipo es básico. Aceptar que se puede llegar mucho más lejos si se trabaja en equipo, a pesar del poder de la poción mágica. Cada persona nace con unas fortalezas y debilidades. Las aprovechan por el bien común, el de la aldea.

3. Viaja, viaja mucho. Nuestros protagonistas exploran nuevos climas y culturas, aprenden, descubren y lo comparten con todos sus compañeros. Italia, Suiza, Bélgica, Escocia, Egipto, Estados Unidos, España han sido algunos de sus muchos destinos. Comer en el restaurante el “Turista satisfecho” una recomendación, además se habla godo y bretón.

60 años de historias, 60 años de risas, 60 años que celebrar…¡Están locos estos romanos!

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