Lo más atractivo de la Selección española, de la actual, es la novedad. Solo los muy ilustrados son capaces de predecir un once, no digo ya una convocatoria. Varios de los jugadores han alcanzado la internacionalidad antes de ser famosos y hasta es posible que no lo sean nunca. En el fondo, y por motivos distintos, lo mismo ha ocurrido con el seleccionador. El nombre de Robert Moreno todavía es confundido con el de Rober Bodegas, la mitad de Pantomima Full, o tal vez ocurra al revés, no quisiera enredarme en este asunto. Todo esto, por un lado, es refrescante. Nada de lo que se observa es conocido, o no demasiado, y eso lo hace atractivo. Supongo que también nos convierte en aficionados más condescendientes, aunque hasta ahora no hemos tenido que poner a prueba nuestra capacidad de comprensión: España también empató en Noruega (1-1) y continúa invicta después de siete partidos, a centímetros de la clasificación para la Eurocopa 2020.

Pero siempre existe una perspectiva más sombría. Que el once titular de España contra Noruega estuviera formado por once jugadores de once clubes distintos es un hermoso canto a la igualdad. Como lo es el hecho de que el Villarreal sea el club que más futbolistas proporciona. Sin embargo, al mismo tiempo, sugiere un alejamiento de la élite en favor de la clase media. Si el Real Madrid y el Barça son minoría en las listas es porque sus jugadores nacionales no tienen el nivel para hacerse hueco en sus equipos. Sé que esta afirmación admite matices, pero ni siquiera los detalles discuten la realidad. Que Albiol sea titular a los 34 años, ya de vuelta como futbolista, llama la atención, y conste que en Noruega hizo un buen partido (llovieron balones al área). Y en situación similar se encuentra el adorable Cazorla, de la misma edad.

No pretendo cargar contra los veteranos. Navas, Ramos y Busquets encajan sin estridencias en el equipo, avalados también (y es lógico) por su condición de campeones del mundo. Los dos primeros están en buen estado de revista y el tercero se ha ganado el derecho a ser esperado, aunque cada vez nos queden menos esperanzas.

El problema, caso de que exista uno, es la proliferación de jugadores de complemento sin que sepamos a quién tienen que complementar. El único futbolista que ejerce de líder es Fabián y sobre sus hombros de 23 años recae la responsabilidad del equipo y diría que del futuro. Y no sé si es justo presionarle tanto, lo mismo vale o valdrá para Ansu Fati.

España empató contra Noruega porque no mereció mucho más, aunque estuvo muy cerca de salir victoriosa. El penalti señalado en el tiempo añadido igualó el gol de Saúl, corrigió el marcador e hizo justicia al esfuerzo de los noruegos, guiados por Odegaard, un capitán de 20 años. Es inevitable pensar qué hubiera sido de nosotros ante un rival superior, o que será cuando nos los encontremos en la Eurocopa. Es posible que esté pecando del pesimismo congénito de una generación y las anteriores. Tal vez no haya razones para temer, pero yo temo. 

1 – Noruega: Jarstein; Elabdellaoui, Nordtveit (Hovland, m.30), Ajer, Aleesami; Selnæs, Johansen (Sorloth, m.63), Berge, Henriksen (Johnsen, m.83); Odegaard; y King.

1 – España: Kepa; Jesús Navas, Sergio Ramos, Raúl Albiol, Bernat (Íñigo Martínez, m.88); Busquets, Saúl, Ceballos (Cazorla, m.64); Fabián, Oyarzabal (Rodri, m.78) y Rodrigo.

Goles: 0-1, m.47: Saúl. 1-1, m.93: King.

Árbitro: Michael Oliver (ING). Amonestó a King (42) por Noruega; y a Rodrigo (35), Busquets (60), Ramos (80), Fabián (81) y Kepa (92) por España.

Incidencias: encuentro de la fase de clasificación a la Eurocopa 2020 disputado en el estadio Ullevaal, lleno, con 28.000 espectadores en sus gradas, 500 de ellos españoles.

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