La primera ronda de partidos ha transcurrido dejando unos cuantos detalles y varios amagos de sorpresas, abortadas por las remontadas de los equipos mas potentes. Hay que acostumbrarse a esto; en deportes con puntuaciones altas y con claras diferencias de nivel entre los mejores y el resto, las sorpresas escasean. Incluso cuando se dan, pueden resultar intranscendentes para la competición. En el Mundial de 2015, Japón se impuso a la potentísima Sudáfrica, pero ni los africanos quedaron fuera ni los asiáticos llegaron a cuartos de final. Es, sin embargo, una página dorada en el rugby de Japón y quizá el primer paso para el éxito de organización del actual campeonato.

Los aficionados al deporte que nos acercamos al rugby en las grandes ocasiones vemos un calendario de competición muy distinto al que acostumbramos en otros deportes. Primero, llama la atención que los cabezas de serie previos al sorteo se fijen 3 años antes de la competición y que se sorteen los grupos aun sin saber qué países se han clasificado, un par de años antes de que el balón oval eche a volar. También llama la atención que a las grandes selecciones no se les exija pasar por una fase de clasificación, se clasifican si obtienen ciertos resultados en el propio Mundial. Pero hay una razón lógica: El rugby necesita de un periodo de descanso entre partidos, no se puede jugar cada 3 días como al futbol o casi en días consecutivos como el baloncesto. El calendario no da más de si (de hecho, las ligas domesticas se siguen disputando durante el Mundial), y estas selecciones se van a clasificar siempre.

Ya en la competición, también resulta chocante que no haya partidos en la fase de grupos cada día, de nuevo por la necesidad de descansar y recuperarse de los frecuentes golpes, molestias y pequeñas lesiones. Algunos jugadores, sin embargo, no se recuperan (un escocés, un galés y un sudafricano ya han vuelto a casa) pero al equipo se le permite convocar a un sustito. Nueva Zelanda acabó jugando la final del Mundial de 2011 con su cuarta elección para el puesto de fly-half, o apertura, que estaba de vacaciones cuando el Mundial ya estaba en juego. Como lo de la Dinamarca de la Eurocopa del 92 elevado al cubo.

Japón abrió la competición teniendo que remontar a Rusia (30-10), mientras Irlanda se aseguraba prácticamente el primer puesto del grupo A ganando a Escocia (27-3). Escocia debería ser favorita para ocupar la segunda posición por delante de Japón y Samoa, pero hay que tener en cuenta que el sistema de puntuación no es como el del futbol. Se otorgan 4 puntos por cada victoria, 2 por empatar, 1 punto extra por lograr 4 ensayos o menos y 1 punto extra por perder por menos de 8 puntos. Podría darse el caso de que un partido diese 5 puntos al vencedor y 2 al derrotado, por ejemplo. El problema para Escocia es que cuenta con 0 puntos por los 5 de Japón.

En el grupo B ya tuvimos un partido que bien podría ser la final del campeonato. Sudáfrica empezó muy bien, anotando un penalti nada más empezar y acorralando a Nueva Zelanda en su campo durante 20 minutos. Tuvieron la oportunidad de colocarse 6-0 con otro penalti, pero lo fallaron, y a continuación extraviaron un pase que permitió a Nueva Zelanda colocarse en la zona de ensayo sudafricana. Tras convertir un penalti para empatar a 3, Nueva Zelanda logró 2 ensayos seguidos y en 10 minutos pasaron de 0-3 a 17-3. Sudáfrica no logró acercarse más y el partido acabó 23-13, dejando algunas lecturas: a Nueva Zelanda se le puede poner en apuros cerrándole la oportunidad de correr, pero apenas necesitan 10 minutos para batir a una de las selecciones más potentes del mundo. Dando por imposibles las opciones de Italia ante estos dos colosos, parece que los primeros cuartos de final ya han quedado definidos: Nueva Zelanda – Escocia y un igualadísimo Irlanda – Sudáfrica.

El grupo C, se espera, debe ser dominado por Inglaterra. Francia y Argentina se disputaron la segunda plaza, con victoria agonizante de Francia, 23-21. Argentina pudo ganar al final, tras ir por detrás todo el partido, pero fallaron un penalti a un par de minutos del final. Francia, dicen los expertos, tiene tendencia a irse de los partidos, y así se dejó remontar por Gales en el último VI Naciones. No se si 2 ejemplos, y uno de ellos saldado con triunfo, son suficientes para semejante sentencia.

En el grupo D Australia también tuvo que remontar contra Fiji, el mejor equipo del mundo en rugby a 7 pero menos poderoso en la versión que nos ocupa. Australia se fue al descanso perdiendo y concedió un ensayo nada más empezar la segunda mitad (12-21). A partir de ahí el partido fue otro (39-21), pero a otras selecciones no podrán ofrecerles tantas ventajas. Gales se impuso a la mejor selección de Europa fuera del VI Naciones, Georgia, por 43-14, y debería jugarse el primer puesto del grupo con Australia el próximo domingo.

Esta zona del cuadro coloca en cuartos de final a 4 selecciones capaces de ganar y acceder a semifinales: Inglaterra, Gales, Australia y Francia. Como en la Champions League en fútbol, el Mundial de rugby empezará de verdad en las eliminatorias directas, allá por el 19 de octubre. Y promete ser espectacular.

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