El argentino Leo Messi se hizo con el galardón The Best como el mejor jugador del año. Sus 51 goles y 22 asistencias en la pasada temporada pesaron más que el batacazo de Anfield y la decepción de la final de la Copa del Rey. Lionel se impuso al gran favorito de la noche, Virgil Van Dijk (que ya había logrado el premio a mejor jugador de la UEFA) y al ausente Cristiano Ronaldo. Messi quiso dedicar su primer The Best a su familia, con mención especial para los dos hijos (Thiago y Mateo) presentes en La Scala de Milán: «Verlos ahí disfrutar no tiene precio. Son dos enamorados del fútbol y están viendo a todos los jugadores a su alrededor, con timidez, no saben si saludar, si pedirles fotos, pero están disfrutando», dijo el crack argentino.

El The Best femenino se lo llevó Megan Rapinoe. Icono dentro y fuera del campo de la Selección campeona del Mundo. Una jugadora que ha demostrado su compromiso social con los derechos LGTBI y que además ha seguido derribando barreras también a base de goles. Rapinoe completa así un trébol maravilloso de trofeos individuales, después de que en el pasado Mundial fuera galardonada con el Balón y la Bota de Oro del pasado Campeonato del Mundo de Francia. Rapinoe también quiso tener un recuerdo para todas esas personas que sufren diariamente el racismo o la homofobia, ya sea dentro o fuera de un terreno de juego. La estadounidense dejó una de esas frases que la han convertido en icono: «Podemos usar este maravilloso deporte para cambiar el mundo y hacerlo mejor».

En una gala en la que abundaron los mensajes comprometidos y de carácter social, Gianni Infantino también aprovechó para anunciar que la federación iraní va a permitir la entrada de las mujeres en los estadios de fútbol. Hasta ahora lo tenían prohibido y las que se atrevían a hacerlo lo hacían disfrazadas de hombre. En el majestuoso teatro de La Scala de Milán la flor y nata del fútbol mundial pudo comprobar que el fútbol en el siglo XXI todavía tiene muchas arrugas. Aunque entre las notas del Nessum Dorma con el que comenzó la gala y las diferentes actuaciones de ballet que se intercalaron entre trofeo y trofeo todo se ve con otro prisma.

El primer galardón que se entregó fue el Puskas y los guiños al Magiar Mágico fueron constantes. Además de que los tres finalistas fueran zurdos, uno de ellos era húngaro. Fue el jovencísimo Daniel Szori quien se impuso al zurdazo violento de Juan Fernández Quintero o a la vaselina sutil de Leo Messi en el Villamarín. A los 19 años Szori se veía deslumbrado por los focos, en el centro del escenario de La Scala y con el trofeo en sus manos. Su gol con el Debrecen frente al Ferencvaros, rival histórico del Honved en el que jugó Puskas, fue a buen seguro celebrado por ‘Cañoncito Pum’.

El trio de entrenadores que se disputaron el trofeo a mejor técnico del año era un tridente imparable: Un alemán, un argentino y un español, o lo que es lo mismo: Jürgen Klopp, Mauricio Pochettino y Pep Guardiola. Los tres sentados en los banquillos de la Premier League, lo que indica dónde se encuentra la vanguardia, se disputaron el galardón que acabó en manos del actual técnico campeón de Europa. El trofeo refrendó no solo el buen momento actual del Liverpool, líder en la Premier y conquistador del Viejo Continente, si no también el carácter único del germano. Klopp aprovechó los focos de La Scala para que su galardón dejara un poso. Tras reconocerse un privilegiado anunció que desde esta misma tarde se había comprometido con la iniciativa de Juan Mata, el Common Goal, para intentar ayudar a los que más lo necesitan.

La portería también miró a Liverpool. Desde la guarida de Anfield Alisson Becker se impuso a su compatriota Ederson y al germano Marc André Ter Stegen, como mejor cancerbero de la temporada. Sin duda, sus actuaciones en Champions League, decisivas sobre todo en semifinales ante el Barça e incluso antes, en la fase de grupos contra el Nápoles, cuando los reds tenían pie y medio fuera de la máxima competición europea decantaron la balanza a su favor.


Dominio Yankee 


En un intento por reflejar el impulso y crecimiento del fútbol femenino, la FIFA dio por primera vez un tratamiento casi ecuánime a ellas y ellos. La mejor portero femenina para la FIFA la podemos ver cada fin de semana en la Liga Iberdrola después de que este verano abandonara el Arsenal para recalar en el Atlético de Madrid. La neerlandesa Sari Van Veenedal se impuso a la chilena del PSG, Endlerd y a la sueca, Lindahl, como la mejor guardameta del mundo, avalada entre otras cosas por su gran actuación en el pasado Mundial de Francia, donde ya fue elegida en el once ideal.

La mejor entrenadora del mundo para la FIFA es la actual campeona del Mundo. Jill Ellis, entrenadora de Estados Unidos, recibió de manos de José Mourinho el galardón que la acredita como mejor entrenadora del planeta. Se impuso a sus homólogos, Phil Neville y Sarina Wiegman, seleccionadores inglés y neerlandesa, respectivamente. En esta ocasión, y por primera vez en la historia se eligió el XI The Best femenino, cuyas integrantes completan por si mismas una constelación de estrellas que ya brillan como merecen.

Por su parte, este es el XI de FIFPro masculino, donde sobresale la presencia de cuatro jugadores del Real Madrid (Sergio Ramos, Marcelo, Modric y Hazard) y dos del FC Barcelona (Messi y Frenkie de Jong). La anécdota de este once fue que no se mencionara a Cristiano Ronaldo, incluido también en ese elenco, pero que no acudió a la gala celebrada en Milán.

El premio al Fair Play recayó en Marcelo Bielsa y su Leeds United, aunque el Loco, poco amigo del boato que transpiran estas galas no acudió a Milán. Las órdenes del argentino a sus jugadores para dejarse marcar un gol después de que ellos hubieran anotado uno al Aston Villa con un jugador villano en el suelo fue honrado por la FIFA. Su segundo entrenador, Diego Flores, fue el encargado de leer una carta firmada de puño y letra por el técnico argentino en el que hacía hincapié en la diferenciación entre lo legal y lo justo. A Bielsa le importó más lo justo y no pensó en las consecuencias de lo correcto, porque el Leeds finalmente no pudo alcanzar el ascenso directo y  posteriormente cayó en los playoffs a pesar de su magnífica temporada. A veces la cordura está reñida con la competitividad.

 

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