Hay un viejo y sabio proverbio esloveno que dice: “Kdor drugemu jamo kolje, sam vanjo pade”. En consideración con aquellos que no dominan el esloveno (todavía) haremos la traducción: “Quien cava una trampa para otros, al final se cae en ella”. Algo parecido le ocurrió a todos aquellos que osaron desafiar a Roglic. Primero, el equipo Astana, pletórico en las faldas de Los Machucos y hundido a mitad de puerto, incluido Supermán López. Mismo o similar destino corrió el Movistar. Nairo rompió el fuego y poco después penó para alcanzar la rueda de Valverde, también descolgado. Entretanto, la pareja de eslovenos formada por Roglic y Pogacar ascendía relamiéndose y capturando escapados rotos por el esfuerzo.

El resultado es demoledor para los favoritos no eslovenos. Valverde y Nairo perdieron 27 segundos en la meta y ya se alejan a 2:25 y 3:33 del todopoderoso Roglic. La desventaja de Supermán, que perdió un 1:01, también supera los tres minutos (3:18). Sólo Pogacar, ganador de la etapa, parece en condiciones de plantar cara al dominio del líder, si es que tal cosa es posible. Tal vez el niño (20) respete los galones de la nacionalidad y los consejos de sus mayores. O quizá no conozca ni a su padre si se le presenta la oportunidad de conquistar la Vuelta. Pronto lo sabremos.

Lo que no se entiende es que el ciclismo esloveno no sea una primera potencia en la producción de escaladores. El perfil del país es un diente de sierra que aparece impreso en el escudo de la bandera. En el ránking de los países europeos más montañosos, Eslovenia ocupa el puesto 13º por delante de Italia, Bosnia, San Marino y España (los tres primeros son Mónaco, Andorra y Liechtenstein). De manera que tanto Pogacar como Roglic no se sintieron extraños en las rampas imposibles de Los Machucos.

El caso es curioso porque todo indica que en la presente Vuelta van a florecer dos generaciones distintas de corredores, casualmente eslovenos. A Roglic se le espera desde hace algunos años (cumplirá los 30 en octubre), pero será en España donde se destape al mundo, igual que hicieron Hinault y más recientemente Nibali. Al mismo tiempo, asistiremos a la eclosión de otro niño prodigio, Pogacar, llamado a acaparar la gloria junto a Bernal (22), Evenepoel (19) y Van der Poel (24). Esperemos que Movistar se decida por fin a incluir a Mar Soler (25) en el grupo.

Por supuesto que hay terreno para cambiar las cosas. Pero los perseguidores ya necesitan de una hazaña, casi de una hecatombe, para subsanar su desventaja con la cabeza. Y el esfuerzo del Tour debería pasar factura a quienes lo disputaron (Valverde y Nairo). Seguiremos atentos, no obstante, porque hay muchas montañas por delante. Hay otro proverbio esloveno, esta vez en verso, que dice: Brez muje se se cevelj ne obuje. En este caso la traducción sobra, pero la haremos en atención a los estudiantes de primer curso: “No hay gloria sin sufrimiento”. Ni Vuelta.

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