Hubo dos Leganés-Atlético separados por el descanso. El primero fue el de la primera parte, de un gris pizarra tan estudiado como poco espontáneo. El segundo fueron los últimos 45 minutos, más divertidos porque se buscaba el gol y con un punto culminante: el minuto 71. También hubo héroe inesperado. O no tanto. Porque a Vitolo se le pueden recriminar muchas cosas (y de hecho hay que hacerlo), pero no su profesionalidad. Llegó esta pretemporada en plena forma física con el objetivo de quedarse en el Atlético, mientras el club escuchaba ofertas por él. Se quedó con el dorsal 20 de Juanfran, su número talismán en el Sevilla, y convenció a propios y extraños de que aún le quedaba mucho que decir en este Atlético. Y ante el Leganés lo reafirmó con un gol cuando el equipo más lo necesitaba. Trippier (El Omnipresente) vio el desmarque de Joao Felix, que regateó y se la puso a Vitolo, que definió ante Soriano. Gol y alivio para un Atlético que no veía espacios en un partido muy trabado.

Sobre todo en la primera parte, aburrida de tan densa. Hubo, eso sí, un destello, pero tan al inicio que se perdió en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Fue en el minuto 3 y fue la ocasión más clara de la primera mitad. Lemar aprovechó un fallo del Leganés, pasó a Koke, que se giró a la perfección para asistir a Morata, que tiró con fuerza aunque demasiado desviado. A partir de entonces orden y estrategia, lo esperado en dos equipos tan disciplinados como Atlético y Leaganés. Morata tuvo otra en un pase largo (perfecto) de Trippier que era demasiado difícil de controlar. Agua. Y Joao Félix seguía dando muestras de su gran calidad, pero sin conectar con el juego del equipo, demasiado encerrado por la pizarra del Leganés. Más agua.

Por su parte, el Leganés sólo inquietó a Oblak con un acercamiento de En-Nesyri que tuvo muy poca pólvora, en parte gracias al trabajo de Savic, que fue su sombra durante todo el partido. El montenegrino fue duda hasta ayer, pero su titularidad tras una semana renqueante puede ser la prueba de que será el acompañante habitual de Giménez en el centro de la zaga. Seguro que por delante de Felipe. Quién sabe si también de Hermoso. De momento, la baja de Lodi por sanción puso a Hermoso en el once, en un Atlético que partió con una defensa de tres con Giménez, Savic y él.

Tras el descanso la búsqueda del gol deshizo dibujos y órdenes. En los 15 primeros minutos de la segunda mitad hubo hasta cuatro ¡uys! en un ir y venir de los dos equipos. El primer susto lo dio Joao Félix, de volea. Respondió el Leganés con una falta de Silva que dio en el larguero y en el desajuste táctico Rosales casi se marca en propia puerta en la siguiente jugada. Un nuevo desajuste, en este caso rojiblanco, pudo abrir el marcador en Butarque. Giménez se confió con que le pitaran falta (no fue así) y Thomas imitó a su compañero mientras el Leagnés iba eliminando rivales. Eraso lo intentó, pero salvó, cómo no, Oblak.

El gol de Vitolo rompió el partido y dio los tres puntos. Mas que un gol. Y probablemente más que tres puntos. Porque en este inicio de Liga sólo hay dos equipos que han ganado los seis en juego. Uno es el Sevilla. Y el otro, el Atleti. Y sí, con unocerismo. Ya saben: partido a partido y gol a gol.

 

1 Comentario

  1. […] La Liga acaba de comenzar y no tenemos ni idea de lo que puede deparar el futuro, pero hablen con un colchonero cualquiera y observará que el brillo de sus ojos tiene algo que no estaba ahí hace dos meses. Se llama ilusión. Esa especie de voz interior que te hace encarar el futuro con optimismo. Esa especie de energía mágica que te quita las penas y el miedo a enfrentarte con lo que pueda pasar. La ilusión no se come, dirá algún enterado, igual que dijo la mujer del famoso coronel de Gabriel García Márquez. «No se come, pero alimenta», replicó el mismo coronel. Me vale. […]

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