Joao Felix nació el 10 de noviembre de 1999. Conviene recordarlo porque cuando le vemos sobre el campo exhibe una madurez, aplomo, calidad y templanza discordantes con su edad: 19 años. Conviene recordarlo porque en el partido ante la Juve marcó dos goles de bandera, con sendos remates perfectos y precisos. Conviene recordar que tan sólo es un menino, aunque ayer pareciera un vecchio signore.

El fútbol del Atlético pasó por él durante toda la primera parte. Y eso que al principio la Juventus fue el que mandó en el partido. Avisó en el 11′ con un tiro de Chiellini que salvó Oblak y lo volvió a intentar en el 17′, con un disparo lejano de Cristiano que desvió Savic. El portugués y Douglas Costas escondían el balón ante la presión de Koke-Saúl y el equipo italiano se sentía cómodo en el campo.

20 primeros minutos de semidominio que terminaron cuando emergió la figura de Joao Félix, el chaval al que le empieza a asomar la pelusilla en el mentón y que lidera equipos. La exhibición comenzó en el minutos 24. Leyó la jugada a la perfección, le ganó la espalda a la defensa italiana y remató al primer toque un estupendo pase largo de Trippier. Disparo cruzado y pegado al palo para un gol que la International Champions Cup le dio a Lemar. Ya no se respeta ni el relato. En el 29′ empató Khedira, pero Joao Felix tenía más cosas que decir. E incluso más bonitas.

El esquema del segundo gol imitó al del primero. Pase largo, control y remate en un tiempo y tiro cruzado y pegado al palo. Cambió, eso sí, el protagonista del pase. Ahora fue un Lemar algo perdido hasta ese momento que disipó dudas (o no) con una fantástica asistencia. Ojo, porque si esa conexión franco-portuguesa se afianza podemos presentir el comienzo de una hermosa amistad.

Pero no sólo funcionó (y muy bien) Joao Felix, sino que el resto del equipo trabajó como una maquinaria suiza. Con un once inicial que huele a once titular ante el Getafe, los nuevos laterales siguen dando buenas sensaciones, la pareja de centrales fue férrea (aunque habrá que ver si el elegido para acompañar a Giménez es Savic, Hermoso o Felipe) y en el centro del campo Llorente fue ese medio veloz que sobresalió en el Alavés y Koke y Saúl confirmaron que serán el eslabón que unirá al viejo y el nuevo Atleti.

Lo serio empieza el domingo, la ilusión está intacta y, de momento, toca disfrutar. Al fin y al cabo, la ilusión es el primero de los placeres. Y después, a veces, vienen más.

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