Peter Sagan cumplirá 30 años el próximo 26 de enero, lo que nos recuerda que ya no es un niño prodigio, sino un adulto prodigioso cuyo único problema en la vida será encontrar motivaciones para próximos desafíos con o sin bicicleta. Después de ganar su duodécima etapa en el Tour, su reto más cercano es conseguir su séptimo maillot verde, algo que deshará su actual empate con Erik Zabel y le igualará en jerseys secundarios a Richard Virenque, siete veces rey de la montaña. Poco más allá, según se alza la mirada, aparece el Mundial de Yorkshire (29 de septiembre): allí buscará Sagan su cuarto campeonato mundial, algo que no ha conseguido ningún ciclista.

Si no se recuerda un corredor tan dotado en su rango y categoría es porque, posiblemente, no haya existido. El último estadio de la genialidad es hacer que lo extraordinario parezca fácil y apoderarse del nombre (o el apellido) con el que otro hizo historia. Hasta la irrupción del ciclista, Sagan (de nombre Carl) era un famosísimo astrónomo y divulgador (“El universo es un lugar bastante amplio, sería un desperdicio de espacio si solo estamos nosotros”). Ahora el Sagan conocido es un marciano.

El triunfo de Peter Sagan culminó una jornada de la que se esperaba más. Había dos puertos de segunda y uno de tercera en los últimos 77 kilómetros, terreno apropiado para montar una emboscada o para que ganara Chozas. Faltaron valientes (excepción hecha de Wellens , Skujinsy Meurisse) y sobró el Sunweb, que tiró con la convicción de que Matthews ganaría en Colmar. La fe es lo único que le queda al equipo en ausencia de Tom Dumoulin, al que se ubica a partir del año próximo en el Jumbo Visma.

Pero volvamos al verde. El maillot fue instaurado en 1953 y su primer ganador fue el suizo Fritz Schär, aunque el jersey de coleccionista lo guarda el italiano Franco Bitossi, ganador en 1968 en la única edición que el maillot verde fue rojo en atención al patrocinador de turno. Ese mismo año, Carl Sagan presentó las conclusiones del Comité Condon (presidido por Edward Condon), que dictaminó formalmente que los ovnis no se comportaban de manera consistente para ser tomados como una amenaza para la seguridad nacional. Aún no había nacido Sagan, Peter.

 

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