Corría el año 1945 cuando el joven Neil Armstrong, de 17 años, estaba a punto de aceptar una beca de estudios en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Por aquel entonces vivía en su localidad natal, Wakaponeta, una pequeña ciudad al oeste del estado de Ohio. Nada menos que 1.300 kilómetros separaban su casa de una de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos. Pero no fue la única beca que recibió, también la Universidad de Purdue se la ofreció. Neil Armstrong era el segundo de su familia que iba a cursar una carrera universitaria, tras su tío, y este le recomendó estudiar en Purdue, ya que pensaba que no era necesario viajar tan lejos para recibir una buena educación.

Una de las grandes aficiones de Armstrong era el fútbol americano. El 20 de octubre de 1945, cuando aún no se había decidido entre el MIT o Purdue, decidió ir a ver un partido universitario en el Ohio Stadium. Se enfrentaban los Purdue Boilermakers contra Ohio State. El equipo local estaba considerado el mejor del país. La temporada anterior se había proclamado campeón con un récord de 9-0. El día que se enfrentaron, Ohio State llevaba sin perder año y medio (12 victorias consecutivas). Hasta siete jugadores de aquel equipo universitario llegaron a jugar en la liga profesional: Jack Dugger, en Steelers; Gordon Appleby y Bob Jabbusch, en Giants; Gene Fekete, en Lions; Bill Hackett y John Priday, en Packers; y Cecil Souders, en Redskins.

El resultado del partido fue una sorpresa a nivel nacional. Los Boilermakers de Purdue acabaron con la imbatibilidad de Ohio State por 35-13. Neil Armstrong quedó impresionado con el gran partido que realizó el quarterback de Purdue, Bob DeMoss. Su aparición fue estelar, ya que era su primer año universitario. Las crónicas de la época se deshacen en elogios hacia él, ya que en sus primeros cinco partidos en la universidad consiguió llevar al equipo al cuarto puesto del campeonato nacional. Aquella exhibición que dio DeMoss convenció a Armstrong para ir a estudiar a Purdue. La posibilidad de animar cada fin de semana a los Boilermakers y estar a 250 kilómetros de casa fueron razones suficientes.

Bob DeMoss terminó su carrera en la universidad y dio el salto a la liga profesional. Fue elegido en el número 22 por los Bulldogs de Nueva York y, al año siguiente, se marchó a los Giants. Su carrera no llegó a cuajar y, tras dos años como profesional, se retiró para convertirse en entrenador de Purdue. Durante 20 años fue assistant coach de Purdue, donde se ganó el apodo de ‘El Ingeniero de Quarterbacks’. Durante todo ese tiempo reclutó y formó a grandes quarterbacks de la NFL como Dale Samuels, Len Dawson, Bernie Allen, Bob Griese, Mike Phipps o Gary Danielson, entre otros.

Tras 20 años pasó a ser entrenador jefe de los Boilermakers. Sus temporadas no fueron del todo buenas, ya que no consiguió que el equipo tuviese consistencia dentro del campo. Tres temporadas después renunció al puesto y pasó a hacerse cargo del equipo de atletismo. Entre sus méritos menos conocidos está haber influido, sin saberlo, en la decisión del primer hombre que pisó la luna. 

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