Lo esperable sucedió en el Parque de los Príncipes. Entre las perdedoras en su debut del grupo B se impuso China. Lo hizo, afortunadamente para los intereses españoles, con un marcador lo suficientemente corto para que a las nuestras les valgan dos de los tres resultados en el encuentro que les enfrentará el próximo lunes. El choque no es necesariamente fraticida ya que con un empate podrían ir los dos combinados a octavos (las de Vilda aquí serían segundas pero pasan las cuatro mejores terceras y China tendría cuatro puntos). Incluso cayendo la victoria para cualquiera de los lados le podrían salir las cuentas a la derrotada, aunque fuese a costa de un ataque al corazón mirando al resto de grupos.

Salieron las asiáticas, mejores en todos los aspectos, con una presión alta sobre Sudáfrica, que no se dejó amedrentar y trataba de sacar tocada la pelota desde atrás. En un choque sin grandes ocasiones, las de Xiuquan probaban tiros que siempre se iban encima de la portería de Swart, quien debutaba bajo el arco de las Bayana Bayana. Su papel, seguro al principio con un buen despeje de puños, se acrecentaría al final del partido con dos paradas de mérito. Entre sus compañeras destacaba la Balón de Oro africana, Kgatlana, que ya marcó ante España y parece la única capaz de desequilibrar. En una guerra de ella contra el mundo, una arrancada suya la dejó sola en el área, si bien equivocó la bota de lanzamiento y el tiro a ejecutar. Quien sí acertó fue Li Ying en el 39’, metiendo la puntera en un centro lateral de Zhang. Swart, sorprendida, se quedó con los brazos levantados recordando a los baobabs que pueden verse en África.

Convencidas de que sería suficiente, China replegó velas y dejó que los minutos pasasen. Eso provocó que las sudafricanas se estirasen, aunque no estuvieron cerca de generar algo digno de llamarse peligro. Nakabane, fuera por mucho, Biyana, flojo desde lejos, trataron de ayudar a Kgatlana, sola y sin opciones de mucho. Como les sucedió ante España, a las de Ellis además les empezó a faltar el oxígeno, así que China pensó que la victoria estaba asegurada y que sería buena idea buscar ese segundo gol que les llevase a la última jornada en igualdad de condiciones. Wang Shang Shang, jugadora del PSG, efectuó en su ciudad de residencia el primer tiro de las suyas en la segunda mitad en el minuto 70. No tuvo peligro, a diferencia de los acercamientos en el 84’ y 89’ de Han y Yang Li, respectivamente. El primero, tras un remate de cabeza abajo, y el segundo en un mano a mano, fueron brillantemente repelidos por Swart. Las paradas de la guardameta del Golden Start nos hicieron sonreír y reforzar el vínculo futbolístico que nos une a Sudáfrica desde 2010.

Así, el 2-0 no llegó y la victoria por la mínima de China, el mejor de los peores resultados, deja a España con un cuerpo de ventaja de cara a los octavos. Sería la primera vez. Es el momento de brillar, que dice el eslogan del Mundial. A por ello.

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