Estimada señorita Del Estal:

Leo consternado los puntos, y también las comas, en las que usted divide esas advertencias que, injustamente, nos hace en cuanto a género masculino, y he de decir que no he de dejar pasar la oportunidad de mostrar mi más rotundo desacuerdo sobre algunos de esos puntos y que he de hacerlo, por mor de la disciplina, en orden y en concierto en La Mayor (discrepancia):

1. Es fútbol:

O sea, ¿ahora sí? ¿No eran antes 11 tontos detrás de un balón? ¿No se nos decía que se podrían comprar uno cada uno y así no se peleaban? ¿Ya no es extraño perder una hora y media de tiempo viendo un juego tan tonto? ¿Eh? A ver, dígame…

2. Son futbolistas, no chicas:

A los futbolistas varones, he de decir que también les decimos chicos, pero ello es debido a la diferencia de edad entre ellos y nosotros, los señores maduros. Por denominarlo adecuadamente, se podría llamar envidia insana tirando a cochina más que nada, y al llamarlas chicas, resaltamos su juventud pero viendo que siendo usted como es, de natural, joven y lozana, le recojo el guante y tiene usted mi palabra de que no ha de volver a repetirse.

3. Es su momento, no ocupen su espacio:

Nada que objetar. Para que no me tache usted de obtuso intransigente, que la veo venir.

4. Por un Mundial sin estereotipos:

Por supuesto, mi gentil dama. Nunca jamás un hombre ha tenido que escuchar en silencio mientras veía un partido comentarios subidos de tono acerca de lo guapo que era uno u otro futbolista. ¡Jamás de los jamases! Ni escuchar acerca de sus esposas. ¡Que ocurrencia! ¡Jamás! La Carbonero, la Beckham y la Rubio, unas completas desconocidas y es por ello que, gallardamente y entendiendo sus cuitas, le otorgo la razón. Sin estereotipos ni estereotipas.

Dicho lo cual he de decir que tienen ustedes en mí a su más enfervorecido admirador y que he de aprenderme de memoria, y aún razonando, a las titulares de esta nuestra Selección que tantas alegrías han de darnos, a la espera, como no podría ser de otra manera, de que Don Florentino abra los ojos y el bolsillo, y nos permita tener un equipo inmaculadamente blanco y vikingo que luche contra ese su Atlético al que usted tanto aprecia y venera.

Quede usted con Dios.

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