No hubo sorpresa en el Paul Ricard. Hamilton, que partía por vez 86ª desde la pole, volvió a ganar. Su compañero de equipo, Bottas, terminó segundo. El podio lo completó Leclerc (Ferrari), que hubiera podido adelantar al finlandés, pero le faltaron vueltas. El dominio de Mercedes en la Fórmula 1 sigue siendo aplastante, incluso aburrido. Esta temporada los Mercedes han ganado todas las carreras. Y nada hace pensar en un cambio. Por cierto, Hamilton está a 12 triunfos de superar los 91 que consiguió Michael Schumacher.

La FIA podría darle ya el título de campeón del mundo a Hamilton y acabar con el Mundial. De esta forma, las escuderías tendrían más tiempo para intentar acercarse a los Mercedes. Cuando empezó el campeonato parecía que Bottas podría competir contra Hamilton; un espejismo. En las primeras carreras logró subirse a lo más alto del cajón dos veces, pero desde Azerbaiyán el finlandés no ha conseguido pasar al británico. Hamilton hizo una carrera perfecta, tal y como queda demostrado con los 18 segundos que sacó a su compañero de equipo.

Carlos Sainz terminó sexto. El español, que partió desde esa misma posición, firmó una de sus mejores carreras en la Fórmula 1. No obstante, una sanción que le hizo pasar por el pit lane le arruinó todas sus posibilidades de pelear con los mejores. Desde el inicio fue agresivo y consiguió adelantar a Lando Norris. Logró pasar a Verstappen y colocarse cuarto, pero el belga recuperó la posición. Al final acabó en su lugar en la parrilla y se coloca séptimo en el Mundial con 18 puntos. La evolución de los McLaren esta temporada está siendo excelsa. Su rendimiento esta creciendo y, ahora mismo, son el cuarto equipo más rápido.

La escudería que sigue sin levantar cabeza es Renault. Ricciardo terminó séptimo después de completar una de las peores carreras que ha hecho en la Fórmula 1. El piloto australiano no paró de acumular fallos, lo que impidió que se llevase algo positivo del GP de Francia. Su compañero Hulkenberg teminó undécimo. Renault no consigue arrancar y su temporada se está convirtiendo en una pesadilla de la que no consiguen salir.

 

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