Estimado Sr. Don Eden :

Me dirijo a usted, consternado y cariacontecido, pues no podría ser de otro modo, dado que las cuitas de este mi equipo al que me entrego con insana pasión, las hago mías y propias y las sufro en silencio o alzando la voz en grito, como sea que haya de darse, y tras leer un, como no podría ser de otra manera, estupendo artículo intitulado “15 cosas que no sabes de Hazard” y publicado en este medio, contemplo entre el estupor y la vergüenza que usted, sí, usted, ha dado en llamar a uno de sus vástagos, dulce ángel a no dudar e inocente de todo cargo, ni más ni menos que Leo. Exactamente, Don Eden. Leo, Leo, me mareo, me cabreo y me muereo….

Don Eden….¿No proclama usted a voz en grito su madridismo así como su admiración sin límites al Sr. Zidane? Pero hombre de Dios… ¿No había más nombres en el mundo y aún en el santoral belga? San Arnoldo de Oudenburg, sin ir más lejos es nombre de familia de bien, o San Muciano María Wiaux…¡O San Amulfo de Soissons! Prohombres todos ellos de ese su país a quienes, a no dudar, debería usted rendirle las pleitesías que merecen, pero no, Don Eden, no. Usted va y escoge Leo como nombre, una cosa tan importante, capaz de marcar improntas e imprimir carácter y que es para el resto de su vida.

Sepa usted Don Eden, que ha tornado usted en sospechoso, y mucho, y que no le voy a quitar ojo de encima, que seré su sombra y que ya puede ir usted marcando 30 goles en Liga, 15 en Copa y 9 en Champions, amén de los que sean menester en otras competiciones y/o torneos si desea usted volver al redil de los justos, al pedestal de las glorias y tornar mi estupor en enfervorecida admiración, que ya le vale, Don Eden, ya le vale….

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here