Sin Marta, pero con Cristiane. En su debut en el Mundial de Francia, Brasil se sacudió las dudas de los meses previos y los fantasmas que la torturan desde hace años, al estar vagando entre una transición obligatoria y el ser una vieja gloria alimentada únicamente por la experiencia inagotable de Formiga y por los momentos de lucidez que tiene Marta. Y tendrá cada vez menos, porque es lo natural, porque el tiempo no perdona ni a la mejor futbolista de la historia, ausente en el partido ante Jamaica por molestias musculares.

Sin su cara más conocida sobre el césped, Brasil tuvo en Cristiane un as en la manga, que firmó el primer hat-trick de la historia de la Seleção en un Mundial desde 1999. Brasil tiene un cuarteto con el que poder ilusionarse, a la espera de que la estrella interplanetaria se recupere: Cristiane, Andressa Alves, Debinha y Bia Zaneratto. Marta lo verá con buenos ojos, mientras asume cercano su ocaso, que es mejor estar bien acompañada por el bien de un equipo en busca de una nueva identidad.  “Va a ser difícil que nos quiten la alegría. Ha sido una reacción”, comentó la propia Cristiane.  “También ha sido un nuevo comienzo para todo el equipo”. Buenos tiempos para la lírica en Brasil.


Otro de los nombres propios de la jornada fue el de Barbara Bonansea, autora de los dos goles que le dieron la victoria a Italia frente a la Australia de Sam Kerr. El hype australiano contra un equipo que volvía al Mundial después de 20 años. Las «matildas» vendieron su suerte a todo aquello que pudiese cazar Kerr, pecado habitual que cometen todos aquellos equipos con una única estrella y un grupo gregario. La suerte de Australia dependerá, en buena parte, del trabajo sucio que haga las actrices secundarias, mientras que Italia mantendrá su apuesta por el empuje antes que por la idea.


Primer partido de la Selección Escocesa en un Mundial absoluto y enfrente, su enemigo más intimo, otra de las selecciones llamadas a tener protagonismo en este Mundial: Inglaterra. El equipo dirigido por Phil Neville fue práctico, aunque algo tirano. Inglaterra ganó, pero jugó durante muchos minutos a que no pasase nada, a que corriesen los minutos ante Escocia, una propuesta algo egoísta dada la calidad de la plantilla y la cantidad de recursos de los que presume. Las inglesas tienen en Nikita Parris una buena razón para creer, un diamante en bruto llamado a ser una de las estrellas de este Mundial.


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