Una carrera muy complicada», contaba Alonso durante la prueba a las televisiones. El Mundial de Resistencia tiene cosas excelentes para el espectador y una de ellas es todo lo que puede llegar a cambiar una carrera. Además, el festival primaveral vivido en Bélgica echó por tierra todas las estrategias planeadas por los equipos. En estas 6 horas, se pudo ver lluvia, granizo, nieve y un sol caribeño. Cada media hora el tiempo estaba cambiando a su antojo, lo que dio como resultado una carrera cargada de emociones.

Cuando apenas habían transcurrido cinco minutos, llegó la lluvia. Bajo el aguacero fue el coche número 8 conducido por Buemi quien marcó los mejores tiempos. Aún así la carrera la lideraba el otro Toyota, el número 7. Cuando más se estaban acercando, sufrieron un percance en el cambio de neumáticos que les hizo perder casi 20 segundos. Esto penalizó al Toyota #8, que llegó a circular a 58 segundos del líder.

Fue el momento de Fernando Alonso, que salió a la pista con agresividad para intentar recortar toda la distancia posible. Pero solo lo consiguió cuando la pista estaba mojada. Esto fue por los ajustes de su coche. El número 8 tenía unos reglajes que favorecían el pilotaje con lluvia, mientras que al número 7 le ocurría lo contrario. Cuando la pista se secaba, porque las nubes daban una tregua, toda la ventaja obtenida se iba por tierra. Tal agresividad estaba imprimiendo el asturiano sobre la pista que llegó a hacer un trompo que gracias a un safety car, apenas le hizo perder tiempo.

La mística cambiante de las carreras de resistencia apareció a falta de tres horas para el final, cuando todo el mundo presagiaba una victoria del Toyota #7, Entró a boxes para cambiar a neumáticos de lluvia y por un fallo en un sensor del sistema híbrido. Hasta 11 minutos estuvieron los mecánicos trabajando para solucionarlo, lo que provocó que volviesen a la pista en la 17ª posición. Todo se ponía cuesta arriba para ellos, porque si no quedaban entre los diez primeros el Toyota número 8 de Fernando Alonso se proclamaría Campeón del Mundo.

Con el miedo de tirar por tierra el gran trabajo realizado durante todo el fin de semana, el número 7 se puso manos a la obra. Con Pechito López al volante empezó una remontada histórica. Once puestos adelantó el coche número 7 para lograr entrar en la zona de puntos y llegar con opciones a la última prueba del Mundial de Resistencia: las 24 horas de Le Mans. Con este resultado, el Toyota de Alonso, Buemi y Nakajima sólo necesitará un octavo puesto para ser campeón.

Fernando Alonso volvió a la pista para conducir las dos últimas horas de la prueba: cruzó la meta primero y consiguió la cuarta victoria del Mundial. La última prueba será del 15 al 16 de junio en las 24 horas de Le Mans. Tras esta prueba finalizará el Mundial de Resistencia y Fernando Alonso se despedirá de la competición. Seguramente en lo más alto.

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