Los Toronto Raptors consiguieron clasificarse, por segunda vez en su historia, para las finales del Este. En los tres años anteriores la franquicia canadiense se encontró por el camino a su bestia negra: LeBron James (Cleveland Cavaliers). Aunque la temporada pasada quedaron primeros en el Este, tampoco consiguieron superar a la franquicia de Ohio. Puede parecer que su vuelta a las finales de conferencia sea por la marcha del Rey a los Lakers, pero no es así. Su retorno tiene nombre y apellido: Kawhi Leonard. En el séptimo y definitorio partido de la eliminatoria ante los Sixers anotó 41 puntos, agarró ocho rebotes y dio tres asistencias en 43 minutos. Números que han sido una constate durante toda la temporada.


El pasado verano los canadienses decidieron dar un golpe sobre la mesa y contratar por un año al exjugador de los Spurs. La apuesta es arriesgada. A final de temporada, Leonard se convertirá en agente libre y mucha gente conoce sus intenciones: vivir en Los Ángeles. Jugar en los Lakers o en los Clippers es casi lo de menos; lo importante para él es volver a casa.

El siguiente objetivo de los Raptors es convencerlo para que se quede y quiera formar parte del gran proyecto de Toronto. Para ello necesitaban tener un equipo competitivo, un proyecto ambicioso y con miras al anillo. Lo tenían, pero les faltaba esa estrella que pudiera decantar la temporada con un tiro sobre bocina. Kawhi era el hombre y por eso los Raptors están en las finales del Este.

¿Por qué es tan importante para la franquicia canadiense? Porque Kawhi Leonard es Dios, capaz de andar sobre el agua si se lo propone. Defiende, ataca, dirige a los Raptors y se juega el último tiro con acierto, lo tiene todo. Porque hay deportistas que están tocados por una varita que les otorga un don y él es uno de ellos. El escalón que le faltaba a Toronto para ser una franquicia temible lo subieron en cuanto convencieron a Kawhi. Fue Nick Nurse, entrenador de Toronto, quien le explicó con una pizarra el baloncesto que querían practicar y la importancia que tendría él sobre el equipo.

Pero el jugador también fue claro desde un primer momento: «No estoy pensando en mi futuro. Estoy centrado en este momento, en la oportunidad que tengo aquí y en lo que podemos hacer esta temporada. Más adelante será cuando tome mi decisión». A día de hoy está cumpliendo. No piensa en su futuro, piensa en el presente, en llevar a un equipo de Canadá a unas finales de la NBA por primera vez en la historia. Y ojo porque si Dios se lo propone, puede convertir el agua en vino o, en este caso, conseguir que un tiro regular bote varias veces por el aro y termine entrando.


Si fue capaz en su tercer año como profesional de secar a LeBron James en la final de la NBA de 2014 (en el tercer partido el Rey solo hizo 19 puntos y 6/18 en tiros de campo), si se convirtió en el MVP de aquella final por delante de estrellas como Ginobili, Parker o Duncan… ¿cómo no va a ser capaz de llevar al anillo a Toronto? Kawhi Leonard es de los deportistas más profesionales de la NBA, por esto es Dios y, seguramente, le recordarán así durante mucho tiempo en Canadá.

1 Comentario

  1. […] Golden State Warriors y Toronto Raptors lucharán por ser los campeones de la NBA. Los de la bahía llegan por quinta vez consecutiva a una final y con tres títulos bajo el brazo. Su talento y números pueden definir la final a favor de los actuales campeones. En frente tendrán a los Toronto Raptors. El equipo canadiense jugará por primera vez por el anillo. Desde la plaza de Jurassic Park, lugar donde se congregan los aficionados de los Raptors para ver los partidos, se encomendarán al hombre que les ha traído hasta aquí: Kawhi Leonard. […]

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