El Mono Burgos ha propuesto que el Día 20 de mayo sea declarado el Día del Portero en homenaje a Iker Casillas, que nació en esa fecha. El Mono Burgos, lo recuerdo para la audiencia de Plutón, es el segundo entrenador del Atlético de Madrid, además de exguardameta de Ferro, River, Mallorca y Atlético, también de la selección argentina. No es un recién llegado, por tanto. Ni un familiar directo de Iker, o alguien que le deba favores. La iniciativa de Burgos ha sido jaleada por otros atléticos de mi alrededor, entre ellos Juan Gato, que está promoviendo una recogida de firmas en change.org.

En coincidencia con la propuesta del Mono, Víctor Valdés, exportero del Barça (aclaración para los plutonianos), ha hecho pública una emotiva carta a Casillas: «Tú, eres y serás siempre de aquellos que nacen con un guante en cada palma de su mano, ese ídolo en el que residen las cualidades innatas que el resto deben alcanzar, esos ídolos en los que otros menos capacitados se fijan soñando que algún día puedan alzar, como tú, el trofeo que te reconoce como el mejor, nuestro campeón del mundo con el 1 a la espalda (…).

Debo decir, antes de continuar, que la ONU tiene declarado el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas, aunque la fecha también es festejada como Día del Recuerdo en Camboya, de la Emancipación en Florida, de la Restauración en Timor del Este, del Despertar Nacional en Indonesia y de Josephine Baker. Aunque las reivindicaciones son muchas, el día parece suficiente largo como para acoger también a los porteros del mundo, esos que se desollan rodillas y codos desde la tierna infancia.

En pocas horas jugará el Real Madrid y se espera algún reconocimiento a Casillas. Lo más normal (casi vulgar) sería que los jugadores saltaran al campo con camisetas de ánimo a Iker. Lo más probable es que algún excompañero, quizá Sergio Ramos, le dedique la victoria a Casillas, caso de vencer, o que se le ofrezca un saludo general en zona mixta, caso de que los jugadores tengan a bien detenerse. Tampoco cuesta imaginar unas amables palabras de Butragueño en las declaraciones postpartido.

Pero sería muy poco. Al menos, en comparación con la reacción del Mono Burgos o la carta de Víctor Valdés, o con la respuesta unánime de la afición del Oporto, simbolizada en un gran tifo en el minuto uno. Me pregunto si quienes pitaron a Casillas en su última temporada en el Real Madrid estarían dispuestos a sujetar una pancarta parecida. O si el club que le abrió la puerta de atrás será capaz de rectificar su error y conminar a su grada de animación para que rinda a Iker el homenaje que se merece. Tengo dudas. Mientras las resuelvo he firmado en change.org.

 

 

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