En junio se cumplirán veintiún años del mordisco más famoso de la historia del deporte. Y no, no me estoy refiriendo a Luis Suárez, sino a Mike Tyson. Fue un 28 de junio de 1997, se disputaba el tercer asalto del combate entre Mike Tyson y Evander Holyfield, una pelea que estaba siendo claramente dominada por el de Alabama. Tyson, que acusó a Holyfield de propinarle varios cabezazos, le mordió la oreja. El árbitro paró la pelea para que atendieran la herida y le quitó un punto a Tyson. Tras la reanudación, Tyson, continuó por el mismo camino y volvió a morder a Holyfield, esta vez en la otra oreja. Fue en ese momento, cuando el árbitro decidió descalificarlo y darle la victoria a Holyfield. Después del combate fue encontrado un trozo de oreja de Holyfield en el ring, aunque no se la pudieron coser. Años después, Holyfield declaró que a pesar de que el árbitro solamente había visto dos mordiscos, en realidad, habían sido al menos cuatro.

El desquiciamiento de Tyson y su esquina fue de tal envergadura que no reconocieron la derrota e invadieron el cuadrilátero formando una batalla campal bochornosa. Minutos después, el entrenador de Holyfield fue tajante: “Jamás he visto nada igual. No volverá a pelear con él”.

Años después de uno de los incidentes más recordados del mundo de las 16 cuerdas, Tyson concedió una entrevista a The Guardian en la que intentaba disculparse reconociendo que “fueron las drogas». «Sólo pensaba en las drogas. Yo creía que era Dios, me sentía como Dios. Pero lo hecho, hecho está. Yo no pensaba en el boxeo cuando le mordí. No me preocupaba el boxeo. Está mal lo que hice, muy mal. Me volví como loco”. A pesar de ello, Mike Tyson ha sacado mucha rentabilidad económica de la que fue una de las mayores vergüenzas de la historia del boxeo.

Bien, pues dos décadas después, el boxeador británico Kash Ali ha querido rendir homenaje a Tyson. Un tributo que ha consistido en copiar la acción del estadounidense, es decir, ha mordido a su adversario. El duelo con su compatriota David Price estaba pactado a diez asaltos, pero el gesto antideportivo de Kash Ali hizo que el árbitro lo parase en el quinto.

Kash Ali, en pleno mordisco a David Price en el combate que disputaron en el  M&S Bank Arena de Liverpool. CORDON PRESS

La pelea no fue bien desde el principio y se vio manchada en varias ocasiones. Price ya había advertido al árbitro de que el comportamiento de su contrincante no estaba siendo el correcto, hasta tal punto de que el árbitro decidió quitarle un punto a Ali por un golpe en la nuca. Luego llegó el quinto asalto y Kash Ali se volvió completamente loco. Llegaba invicto, con un récord de 15 victorias y 7 KOs, pero nada más empezar el quinto asalto recibió un potente jab que lo dejó tocado. Intentó recuperar la compostura y quiso abrazar a su rival; se fueron los dos al suelo. Fue en ese momento cuando Ali, que estaba por encima de su oponente, le mordió en la zona del abdomen. Segundos después, las cámaras de televisión enfocaron a Price y podía distinguirse un claro mordisco en la zona abdominal. Automáticamente, el referí, Mark Lyson levantó a Ali de la lona y lo descalificó. Una manera más que lamentable de sumar la primera derrota como profesional.

Tras el combate, David Price afirmó que su oponente “había perdido la cabeza por completo”. Por otro lado, Kash Ali fue sancionado sin cobrar su parte de la bolsa del combate. No contento con eso, tuvo el descaro de manifestar que quería una “revancha” para después retirarse entre una lluvia de abucheos, insultos y objetos de los aficionados. Hoy la licencia de Kash Ali ha sido suspendida por la Junta de Control de Boxeo Británica. Se espera que se enfrente a una audiencia ante el Consejo Central de la Junta de Control el 13 de abril, donde puede que le sea suspendida la licencia durante un periodo largo.

Lejos ya de los mordiscos, no hace falta tirar mucho de memoria para recordar otras acciones lamentables y antideportivas en el mundo del boxeo. La primera que se me viene a la cabeza es la de Louis Adolphe en el combate contra Nathan McIntosh en Wembley. En un momento de la pelea ambos púgiles se abrazan y, antes de que el árbitro autorice que prosiga la pelea, Adolphe suelta un derechazo en el mentón de McIntosh, completamente desprevenido, que acaba KO sobre la lona. Adolphe, igual que Tyson y Kash Ali, fue descalificado y perdió el combate.

Otro de los sucesos más recordados es el protagonizado por Floyd Mayweather Jr. y Victor Ortiz. El estadounidense, aspirante al título en aquella ocasión, recibió un cabezazo intencionado del mexicano. Después de esto, el referí paró la pelea para restarle un punto a Ortiz. Tras la reanudación del combate, Ortiz quiso chocar los guantes, momento que Mayweather aprovechó para lanzar una fuerte combinación de dos golpes que noquearon a su oponente. No fue descalificado porque el árbitro había reanudado la pelea y, por lo tanto, no se considera un acto antideportivo. No obstante, fue una acción poco ética y el publico lo reprendió insistentemente por ello.

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