El cálculo es impreciso y caprichoso, pero de no haber sido por Rafa Nadal, David Ferrer habría ganado una vez Roland Garros (perdió la final de 2013) y en cuatro ocasiones el Godó (cayó en las finales de 2008, 09, 11 y 12). El mismo Nadal que le arrebató esos títulos (y otros, en rondas anteriores) le ha vencido también en su última presencia en Barcelona. Lejos de tomarlo como una maldición, Ferrer lo ha considerado siempre un privilegio. “Perder contra Rafa es un orgullo”. De hecho, su despedida del tenis la sueña contra Rafa Nadal en el próximo Mutua Madrid Open (3-12 de mayo), el último torneo de su carrera deportiva.

En cierto modo, su derrota en Barcelona, en la pista Rafael Nadal, fue un ensayo de lo que está por venir. A los 37 años y en el puesto 155º ranking competir es tan importante como ganar. Y Ferrer compitió. Se llevó muchos de los mejores puntos del partido y salvó tres match-balls. Al final, el público irrumpió en un enorme aplauso que emocionó al alicantino. «Estoy feliz, he hecho lo que he podido. Me ha costado concentrarme, la pista se ha puesto lenta y creo que me ha perjudicado un poco. Pero he sido competitivo y me voy feliz». Ferrer recibirá un homenaje del propio torneo antes de la final del domingo

Nadal se impuso en dos sets (6-3 y 6-3) y progresa hacia su 12º título, pero hubo partido. Con una interrupción por lluvia, pero con la intensidad de juego esperada. A pocas semanas de su retirada, Ferrer sigue plantando cara a cualquier rival. Lo demostró en Miami, donde ganó a Alexander Zverev, de 22 años y tercer jugador del mundo. «A nivel tenístico no está para irse a ningún lado, sino para seguir jugando. Por culpa de las lesiones durante un tiempo no jugó como ahora. Pero su nivel de juego vuelve a ser muy alto, aunque le están tocando cuadros complicados por no ser cabeza de serie. Después de tantos años peleando merece lo que él decida», comentó Nadal tras el partido.

Se suele decir que David ha exprimido su rendimiento a partir de unas condiciones poco extraordinarias. Pero tan cierto como eso es que si no ha ganado un Grand Slam o solo un Masters 1.000 (París 2012) es porque ha coincidido con los tres mejores tenistas de la historia.

El 32º duelo entre Nadal y Ferrer (27-5) queda, de momento, como el décimo enfrentamiento más repetido en la historia del circuito profesional. Sólo dos veces más que ellos jugaron Agassi y Sampras o Connors y McEnroe, rivalidades legendarias. Lejos aparecen los tres duelos más repetidos: Djokovic-Nadal (53), Djokovic-Federer (47) y Federer-Nadal (38).

David Ferrer se despidió del Godó 45 partidos y 16 años después de su debut. Entonces llegó a cuartos de final y perdió contra el griego Ekonomidis. Esa edición la ganó Carlos Moyá, ahora entrenador de Nadal, la sombra eterna.

Se espera que en el Mutua Madrid Open, Feliciano López, director del torneo, haga lo posible por propiciar un cruce que sirva de homenaje a David Ferrer. Quizá Nadal o tal vez Federer. Aunque es muy posible que Ferrer no precise de ayudas para llegar hasta ellos. Nunca las necesitó.

 

 

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