A lo largo de la historia del fútbol ha habido muchos personajes entrañables. Uno de ellos es Marcelo Bielsa. No es la primera vez que el argentino está en el centro de los medios por comportarse de forma peculiar. Ayer volvió a a protagonizar una acción durante un partido que llamó de nuevo la atención de todo el mundo.

Se disputaba el partido correspondiente a la jornada 45 de Championship (la segunda división inglesa), y los jugadores del Leeds, entrenados por El Loco, anotaron un gol al Aston Villa mientras uno de sus jugadores se encontraba en el suelo tras un choque con un jugador rival. El gol dio pie a una tangana de siete minutos entre jugadores y cuerpo técnico de ambos equipos que se saldó con la expulsión de un jugador del Aston Villa. Los jugadores del conjunto de Birmingham consideraron injusto el tanto de Klich, dado que ellos habían tirado el balón fuera siempre que un jugador rival se había hecho daño.

Fue entonces cuando Marcelo Bielsa ordenó a sus jugadores que dejaran al equipo que dirige Dean Smith marcar un gol para igualar el marcador. La decisión no fue aceptada del todo bien entre alguno de los jugadores comandados por el preparador argentino, de hecho, uno de los centrales del Leeds intentó impedir el gol. No lo consiguió, y finalmente Adomah igualó el marcador.


Una muestra de fair-play sin precedentes en el mundo del fútbol. Es cierto que en otras ocasiones un equipo se ha dejado marcar un gol aludiendo al juego limpio, pero no un gol de tanta importancia. El equipo dirigido por Bielsa se estaba jugando una plaza que le diese posibilidad de ascender a la Premier League de forma directa, evitando el tedioso play-off de ascenso. Sin embargo, el 1-1 con el que finalizó el encuentro imposibilita de forma matemática esa posibilidad. El Leeds tendrá que jugar la promoción de ascenso en la que el Aston Villa podría ser su rival. Desde el punto de vista ético-deportivo es una acción muy loable, pero desde el punto de vista profesional cabe la posibilidad de que Marcelo Bielsa haya puesto en serio peligro su puesto. Probablemente no ahora, pero en el caso de que su equipo no consiga el ansiado ascenso a la máxima categoría del fútbol inglés hay muchas probabilidades de que el técnico argentino sea cesado de su puesto.

Al respecto de la decisión del entrenador del Leeds, el director deportivo del Aston Villa, García Pitarch, no dudó en ensalzar al argentino afirmando que “no es un gesto normal y había mucho en juego, Bielsa ha demostrado que no solo es un buen entrenador, sino también un excelente deportista y una gran persona”. En el caso de que esta decisión le cueste el puesto a Bielsa, siempre puede pedirle trabajo García Pitarch en el Aston Villa.

Por su parte, el argentino no quiso darle demasiada importancia al suceso cuando fue preguntado en sala de prensa: “Devolvimos el gol… El fútbol inglés es conocido por su deportividad, por lo que no necesito comentar mucho sobre este tipo de cosas, que son comunes en el fútbol de este país”.

En los últimos años es frecuente ver situaciones como esta, en las que prima el fair-play, en las categorías del fútbol base. Sin embargo, no es tan común que estas cosas sucedan a nivel profesional y, mucho menos, cuando hay un ascenso en juego. A pesar de no haber muchos casos similares en cuanto a lo que había en juego, sí que hay algunos que se pueden asemejar en las formas.


El más similar: se dejan marcar, eso sí, sin un ascenso en juego


Una situación similar a la del encuentro entre Leeds y Aston Villa se dio en la competición doméstica de Dinamarca. El árbitro decidió parar el juego para que atendiesen a un jugador del Vejle. Cuando el colegiado quiso reanudar el juego con un balón a tierra, el capitán del Vejle quiso devolver el esférico al contrincante, que tenía la posesión antes de que se detuviese el partido, con un despeje hacia el área rival, con tan mala suerte que el esférico acabó dentro de la portería del Aarhus.

Ante aquella situación, los jugadores del Vejle decidieron permitir que su rival anotase un gol para no perjudicarles. El resultado final del encuentro fue de un 4-2 favorable al Aarhus.


Miroslav Klose: el fair-play personificado


El el 2012, el delantero alemán, que militaba en la Lazio, consiguió el primer gol del partido contra el Nápoles tras rematar al fondo de las mallas un córner. El árbitro decretó gol mientras los jugadores napolitanos esgrimían que el ariete había marcado ayudándose con la mano. Corría el minuto 3 y la Lazio se adelantaba en San Paolo. Sin embargo, tras la insistencia de los futbolistas locales, el colegiado se dirigió al protagonista de la jugada, quien reconoció que efectivamente había empujado el balón con la mano. El tanto fue anulado y continuó el 0-0 en el marcador. Curiosamente, al final de los noventa minutos de juego el vencedor del duelo resultó ser el Nápoles de Walter Mazzarri (3-0).

No era la primera vez que Klose aclaraba una jugada polémica a un árbitro. En otra ocasión, en el 2004, tras encarar al portero rival en un Werder Bremen-Arminia Bielefeld, se cayó, y el árbitro, que interpretó que el guardameta lo había derribado, decretó la pena máxima. El alemán se acercó al árbitro y le aclaró que no existía tal derribo, por lo que el partido se reanudó con saque de puerta. Por esta acción el alemán recibió el premio a la deportividad de esa temporada 2003-2004.

 

 


St. Pauli: un equipo que no se entiende sin la ética deportiva y social


El equipo de Hamburgo es conocido en el mundo del fútbol por su compromiso con la ciudad y con cualquier tema de índole social. Quizá es por eso por lo que el equipo, que milita en la segunda categoría del fútbol alemán, despierta tantas simpatías en todo el mundo y tenga una masa social espectacular e incondicional para un equipo de su categoría.

Es posible que los valores que representa el club hiciesen rectificar a su delantero Hebbers. El alemán anotó un gol con la mano, y aunque en primera instancia lo celebró, a los pocos segundos se sinceró con el árbitro, que decidió anular el tanto.


La redención de de Paolo Di Canio


El italiano Paolo Di Canio ha sido un jugador al que a lo largo de su carrera se le han recriminado muchas acciones, casi todas relacionadas con su juego, en muchas ocasiones demasiado agresivo. Sin embargo, también fue ejemplo de deportividad y buen hacer en el transcurso de un West Ham-Everton en la temporada 2000-2001.

El guardameta de los de Goodison Park caía lesionado en una salida al borde del área. El balón quedaba franco a un compañero de Di Canio, que centró al área, y cuando todo el mundo se esperaba un remate del italiano, éste cogió el balón con las manos y detuvo el encuentro para que el portero Paul Gerrard fuera atendido. El centrocampista, por aquel entonces propiedad del West Ham, fue condecorado con el premio FIFA Fair Play.


Los franceses también tienen fair-play


El ejemplo más reciente y mediático a nivel internacional hasta el del Leeds proviene de la Ligue 1. Sucedió durante un partido de la temporada 2009-2010 entre el Olympique de Marsella y el Auxerre. Bakary Koné, jugador del Olympique por aquel entonces, fue expulsado por una hipotética entrada sobre el delantero esloveno Valter Birsa. Este último se dirigió rápidamente al árbitro para indicarle que la acción había sido totalmente limpia y que no debía expulsar al marfileño. El colegiado tuvo la sabiduría de rectificar y dejo que el campeón de Europa de la 92-93 continuara con once jugadores sobre el terreno de juego del Velodrome.

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