Es maravilloso por lo que significa, por la importancia que le resta al dinero y por la simbología de la hazaña. El Ajax se ha clasificado para semifinales de la Champions (le espera el Barça) después de vencer a la Juventus en Turín por 1-2, tras sobreponerse al gol de Cristiano Ronaldo (27′) y a la incredulidad general. Una vez más, los chicos respondones lo tenían todo en contra. Igual que ante el Real Madrid. Sin embargo, entonces y ahora, no les importó lo más mínimo. No tienen experiencia, ni saben de historia o de fantasmas, pero tampoco conocen lo que es el miedo. No recuerdo un equipo tan confiado en su fútbol, o tan creyente en el fútbol como concepto, como combate de once contra once que excluye de la ecuación sueldos y presupuestos, solo dos equipos y un balón, veamos quién es el mejor.

No vamos a negar que el gol de Van de Beeck (34′), el que empató el partido, llegó cuando más vulnerable parecía el Ajax, sumergido en un ambiente hostil y castigado por un zarpazo de Cristiano. La suerte que le faltó otras veces, sin ir más lejos en la ida contra Juve y Real Madrid, se manifestó en ese instante. Fue una carambola mínima, tampoco vamos a exagerar, pero tuvo el valor de sacudir a los muchachos y devolverlos a la batalla. Ya no se fueron nunca. A partir de la igualada, se subieron a las barbas de la Juventus con un descaro insólito para unos chicos que, en los casos más ilustres, tienen 19 (De Ligt) y 21 años (De Jong).

Con el marcador a favor y la Juventus aturdida, los chavales del Ajax fallaron un par de goles cantados por adornarse en exceso. Al verlo, creímos firmemente que serían condenados por su osadía. Por fortuna, ellos no comparten nuestros prejuicios, aun no saben que la risa es boomerang. El fútbol está de su lado. Y lo advirtió antes la Juventus que el estadio, que abucheó a su equipo sin entender nada. Lo que estaba ocurriendo allí, antes que un drama, era un prodigio. En el fútbol capitalista y voraz se ha colado un equipo fuera del alcance del radar de los ojeadores y las hienas.

No puede ser casualidad que sus víctimas sean Real Madrid y Juventus, el vigente campeón y uno de los primeros candidatos. Nadie lo había logrado en una misma temporada. Es una señal, tal vez la última, de que todo es posible en este juego.

El Ajax no se clasificaba para semifinales de la Champions desde 1997, cuando perdió precisamente contra la Juventus. Aquel Ajax era lo que quedaba del que ganó la Copa de Europa en 1995, un maravilloso equipo dirigido por Van Gaal que luego se esparció por media Europa con capital en Barcelona (Van der Saar, los hermanos De Boer, Seedorf, Finidi, Davids, Litmanen, Overmars…). No diré que la presente generación es mejor, pero no poder afirmarlo multiplica el mérito. Ha crecido una flor en mitad de un billete. Y ya que no podremos regarla, es obligado brindar.

Desde la perspectiva de la Juventus, la eliminación nos ofrece otras vistas. Por primera vez en las últimas ocho temporadas, Cristiano no estará en las semifinales de la Champions. Los 112 millones pagados por él, más su salario de 31 millones por campaña, son una operación que queda en entredicho, al menos, por esta noche. La Juve no necesitaba tacones para ganar la Liga, sino para imponerse en una competición que no gana desde 1996 (desde entonces, cinco finales perdidas). Según se mire, esa es otra buena noticia. No basta con cambiar de escopeta para cazar al elefante de las grandes orejas.




2 Comentarios

  1. Aunque ayer no pude ver el partido, mi admiración por el fútbol y su más risueño participante en esta Champions, el Ajax. El camino más corto a la felicidad suele ser pisando sonrisas y no elucubrando pizarras.

    Por otra parte, este Ajax es atípico en su construcción, ya que del que habla Juanma era como el Athletic con algún extranjero y este es la ONU con algunos holandeses. Pero la frase sigue siendo cierta: «¿Qué es más certero que las flechas de Robin Hood?. Pues claramente el cuaderno de apuntes de un ojeador del Ajax».

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