En la estación de esquí de La Molina llegó antes que nadie Miguel Ángel Supermán López. Si en los ochenta y noventa vimos al superhéroe más famoso de todos los tiempos salvar al mundo en la Torre Eiffel o en el Cañón del Colorado, su victoria en la meta catalana fue una especie de redención del ciclismo contra ese ogro poderoso que es Sky, que cuenta con los mejores ciclistas del pelotón (Froome, Thomas o Kwiatkowski) y que ha comprado a los mejores futuribles (Iván Sosa, Egan Bernal o Pavel Sivakov). Contra ese poder se ha erigido el líder de Astaná, que se ha llevado la etapa y, de paso, es líder de la general con los segundos suficientes como parecer favorítismo teniendo en cuenta que toda la alta montaña ya ha terminado.

Ganó Supermán porque fue el mejor y el más valiente. Ya lo era su homónimo en las películas que Chistopher Reeve, que en paz descanse, protagonizó décadas atrás. Allí ni el temido general Zod, a quien podríamos comparar con el aburrido Nairo Quintana, ni el malvado Lex Luthor (no quisiera usar ese adjetivo para el imberbe Bernal) lograron derrotarlo y en esa invulnerabilidad ha debido pensar hoy Miguel Ángel para atacar el primero, hacerlo dos veces y llevarse la victoria y el trono de la carrera.


Etapa dura y selectiva


Antes de todo eso, una interesante fuga de 25 corredores puso en jaque la carrera, con Marc Soler como principal estandarte y superviviente, pues solamente fue superado por López a falta de 500 metros. El resto se fue desgranando debido a la dureza de la carrera, que subió a la exigente Creueta, y al duro ritmo que impuso UAE primero -pensando en Dan Martin- y Sky -pensando en Bernal- después.

Pronto se resignó el hasta hoy líder Thomas De Gendt, a quien no dieron un metro de descanso desde que se dio el banderazo de salida. La etapa fue tan rápida como nerviosa y en las primeras rampas de la segunda y última subida a La Molina sacó la bandera blanca el corredor belga, que se despidió ante la cámara. A partir de ahí fueron los líderes los que tomaron la batuta, con Supermán convertido en la kryptonita de los Sky, con Valverde demostrando que está sin las piernas necesarias y con un Adam Yates a quien se le ha podido ir la general por quedarse mirando a Bernal en el ataque decisivo de López.

Quedan por delante tres etapas que pueden contener trampas, nervios, caídas y esa parte de azar que tiene cualquier deporte, pero lo que apenas hay es el terreno suficiente como para hacer temblar el liderado del solvente Miguel Ángel López, que apunta a coger el testigo de Valverde como campeón en Barcelona, en esa última etapa que siempre es un regalo para los ojos en el circuito de Montjuic.


Victoria de Landa en Italia


También este jueves sonrió Movistar, pero lejos de Cataluña, en la Coppi e Bartalia, donde se llevó la segunda etapa e inaugura así su casillero en 2019. Después de fracturarse la clavícula en Mallorca en su primer día de competición, parece que se va poniendo a punto para su primer gran objetivo del año, que será la Vuelta al País Vasco.

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