El francés Julian Alaphilippe, de 26 años, ganó la 110ª edición de la Milán-San Remo, al imponerse al sprint a un grupo de doce ilustres corredores entre los que estaban Alejandro Valverde (7º), Sagan, Kwiatkowski, Trentin, Naesen, Oss o Matthews. El ciclista del Quick Step ya había ganado este mes la Strade Bianche, otra de las clásicas de la temporada.

La carrera se decidió en la subida al Poggio, a seis kilómetros de la meta, cuando Alaphilippe demarró y fue seguido por Sagan y un grupo en el que se encontraba Alejandro Valverde. A los siete de cabeza se fueron sumando otros ciclistas en el descenso, incluido Tom Dumoulin. Y entre ellos se jugaron el triunfo en la última recta, a la que llegó Valverde muy justo de fuerzas.

La escapada del día la protagonizó Fausto Masnada, nombre ilustre y apellido no tanto. El ciclista del Androni Giocattoli estuvo más de 250 kilómetros escapado y fue atrapado en la subida a la Cipressa. Allí se dejó ver Valverde por primera vez, atento a cualquier ataque. No hubo movimientos hasta el descenso, cuando Niccolo Bonifazio (Direct Energie) se lanzó en tumba abierta, y en esta ocasión la metáfora es una mera descripción. No fue muy lejos, pero al menos sobrevivió.

Alaphilippe ha sumado en San Remo su 25ª victoria como profesional, y serán muchas más a tenor de cómo ha arrancado la temporada. De momento, ha ganado dos etapas en la Vuelta a San Juan, una en la Vuelta a Colombia y dos en la Tirreno, además de sus triunfos en la Strade Bianche y en la Classicíssima. En su palmarés destacan triunfos de primer nivel como la Clásica de San Sebastián (2018), la Flecha Valona (2018) y dos etapas del pasado Tour (también fue rey de la montaña).

Por su trayectoria y estilo, Alaphilippe recuerda cada día más a Valverde, aunque todavía le queda mostrarse competitivo en las carreras de tres semanas, algo que conseguirá en cuanto se lo proponga. En el pasado Tour finalizó en 33ª posición.


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