#Nolopuedesentender. ¿Pero cómo lo van a entender, si muchas veces no nos entendemos ni nosotros mismos?

La afición del Atlético lleva una semana de nervios pensando en este partido y ni viajar a Turín con una ventaja de 4-0 tranquilizaría a ningún atlético. Visualizan el partido y pasan en un minuto de la euforia absoluta al rostro más sombrío, pasando por todo el espectro de emociones de Paul Ekman.

Todo esto hasta hoy. Porque hoy a las 21:00 todo cambiará. Cada rojiblanca (y rojiblanco) se pondrá ante la televisión y dejará de pensar en si su equipo pasará o no y se dedicará a lo que cree que es su deber: alentar como una garganta colchonera más, con suficiente fuerza para llegar al Juventus Stadium. Habrá sustos, minutos de aguantar el chaparrón y oportunidades de su equipo. Pero no habrá miedo, porque con los de rojo y blanco están Oblak (el mejor portero del mundo), el muro uruguayo Godín-Giménez, un centro del campo sólido (Rodrigo) y con mordiente (Koke, Saúl y un Lemar que no encontrará mejor escenario que hoy para dar un paso al frente) y arriba Griezmann (el que se quedó para partidos como éste) y Morata (que ya sabemos lo bien que se le da eso de dejar un regalito a sus ex). 

Hay motivos para la confianza, que no para la esperanza. Sobre todo porque el Atlético tiene la pieza maestra: Diego Pablo Simeone.

Pero todo esto hay que decirlo (y pensarlo) bajito, que ya sabemos cómo es esto del gafe. Y aún así esta noche volveremos a recurrir a los rituales. No sé dónde veré el partido, pero sé el dispositivo que tengo que arrancar si me quedo en casa y tengo preparadas mis pulseras de cuentas y la bufanda que quiero tener cerca. No sé si saldré a verlo fuera, pero sé al bar que tengo que ir y la mesa en la que me quiero sentar. Y yo (que sigo el Discurso del método de Descartes) no me sentiré ridícula por ninguna de estas acciones.

Sólo tengo una respuesta para lo que pasará esta noche. Porque pase lo que pase la afición se sentirá orgullosa de este equipo. Por el partido de ida mágico del Metropolitano, porque no dudaremos de que hoy se habrán dejado la camiseta. Si pasan celebraremos gin-tonic en mano; si no rumiaremos con una hamburguesa del McDonald’s los casi, las ocasiones, los goles en contra…

#Nolopuedesentender. ¿Pero cómo lo van a entender, si muchas veces no nos entendemos ni nosotros mismos?

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