Cuesta iniciar la autopsia en mitad de esparcimiento de vísceras y huesos, de ilusiones rotas. Lo adecuado, supongo, sería señalar a los culpables, usted y usted, pero creo que a estas alturas todo el mundo sabe lo que ocurrió, está repetido mil veces y el verano no queda tan lejos. Las diferencias entre el equipo que ganó tres Copas de Europa seguidas y el que acaba de ser aniquilado por el Ajax son dos: Cristiano Ronaldo y Zidane. Cómo se fueron y por qué lo hicieron es algo que merece un estudio más pormenorizado y las explicaciones corresponden al presidente del club. Si el primer error (casi pecado) fue dejar que se marcharan, el siguiente fue subestimar su trabajo hasta el punto de pensar que no costaría tanto recomponer el equipo. De existir una dirección deportiva, a esa puerta habría que llamar. Pero no la hay. La política deportiva del club es tarea del presidente y de sus consejeros, caso de que los tenga, de manera que toca regresar a la casilla de salida. Las respuestas que buscamos solo las puede dar Florentino Pérez.

La temprana destitución de Lopetegui fue otra ventolera muy poco productiva. Demostró que no había confianza en el entrenador por la sencilla razón de que no se confía en el gremio. Ni siquiera Zidane se salvó de esa impaciencia compulsiva. Solari se benefició de la situación y su interinidad se fue alargando por la ausencia de un plan alternativo. En el debe de Solari quedará su gestión del vestuario y la devaluación de los jugadores más sobresalientes del equipo, precisamente los que deberían haber jugado contra el Ajax. Isco lo vio desde la grada. Y allí se encontraba también Mariano, el delantero fichado para completar los goles que ya no marcaría Cristiano. Bale comenzó en el banquillo, Marcelo no pisó el campo.

La eliminación contra el Ajax no fue un accidente. Fue la consecuencia del voluntario desmantelamiento de un equipo campeón. Al Madrid de las tres Champions no lo mató el tiempo, ni la vejez de sus estrellas, ni la categoría de sus rivales. Lo ajusticiaron desde dentro y desde dentro habría que afrontar la renovación, cuestión más que imposible porque quien manda decide y el público crítico ha sido reemplazado por un espectador manso que se conformará con dos o tres grandes fichajes para la próxima temporada.

El desastre deja en anécdota el que tuvo como protagonista al Odense. O las tragedias en Alemania. O las ligas de Tenerife. La goleada pone punto final a una era, la más gloriosa desde la época de Di Stéfano. Así de grande es la cicatriz. Y no es mala enseñanza que el verdugo sea un club que si por algo se caracteriza es por tener marcado un rumbo y trazado un plan. El Ajax fue mejor en la ida y volvió a serlo en la vuelta. En ambos casos tuvo muy claro que el fútbol era el camino, añadan la presión y la energía. No hacía falta más para cazar al león, ya lo demostró el Barcelona y los holandeses tomaron nota. 

La mala suerte también tuvo su papel en la obra, no lo niego. Antes del primer gol del Ajax, Varane estrelló un cabezazo en el larguero. Después de lesionaron consecutivamente Lucas Vázquez y Vinicius, dos jugadores esenciales en la presión y el contragolpe. Son muestras de una mala noche, pero no funcionan como excusa. Por cada gol que acarició el Madrid, el Ajax pudo hacer dos, quizá tres. La sensación es que el campeón hubiera salido perdedor en cualquier intercambio de golpes o de goles.

Nunca se vislumbró  la hazaña, aunque la esperamos hasta el tercer gol, esa sentencia que el VAR alargó cruelmente mientras se determinaba si un balón había salido o no por la banda. Quien se agarre a esa posibilidad caerá en el más absoluto de los patetismos, ya lo aviso. Algo tan inmenso como el Real Madrid no puede agarrarse a pequeñeces semejantes, aunque exista esa consigna para aliviar las penas. Qué bueno sería que el llanto de esta noche sirviera para no volver a lloriquear por tonterías como las fantasmagóricas conspiraciones arbitrales o periodísticas. De algo valdría entonces.

Pero no espero nada bueno. Lo más probable es que el toque de queda atraiga a Mourinho al Real Madrid, ya que el club se verá sitiado por los críticos y necesitará refuerzos. Lo más seguro es que Hazard, Pochettino y algún otro aplaquen las iras de esta noche y nos veamos abocados a otro Madrid improvisado del que también se cansará quien debería tener más paciencia. Apuesten algo. 

 

 

8 Comentarios

  1. No sé a quién se refiere con esa frase última tan enigmática: al aficionado, al presidente, a Raúl, a Vinicius Jr…No tengo ni idea…

  2. […] Ésto no apuntaba bien desde hace mucho. Pero debe ser que la afición madridista tiene más aguante que equipo, porque veo en ella síntomas de desánimo, hordas de resignación, pero ni un ápice de hartazgo, que sería un excelente principio para el saneamiento profundo que necesita ese club lleno de mentiras, pretextos y autocomplacencia ante lo intolerable. Ninguneos a veteranas figuras, despidos de técnicos no adscritos al pensamiento único, aplausos a quienes, desde dentro del vestuario, veían fantasmas fuera, en lugar de mirarse al espejo. Ufff… Alguien debió decir algo. […]

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